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Reproducción sexual, producción de semillas feminizadas (parte I)

9 December, 2014, 13:00 PM
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Por Miguel gimeno.- En los inicios del cultivo de cannabis todas las semillas de las que se disponían eran regulares, es decir, podían salir ejemplares machos y hembras. Este hecho claro está, suponía una limitación para muchos cultivadores. El no poder asegurar el sexo de la planta que se estaba cultivando era un dilema, ya que se podía estar criando un macho que habría que sacrificar posteriormente.

Para los cannabicultores más experimentados, esto no suponía problema alguno. En cuanto se apreciaba en las preflores el sexo, se elegían las plantas con pre-flor hembra definida y se prescindía del resto. Claro, para aquellos que disponían de un espacio limitado o cultivaban en interior con luz artificial, esta técnica les suponía tener que mantener más plantas de lo necesario, plantas que luego había que sacrificar después de haberles procurado todos los cuidados necesarios.

El poder obtener semillas que garantizaran plantas de cannabis del sexo femenino era la meta que todo banco de semillas. En un principio se pensaba que el origen de la sexualidad del cannabis podría estar determinado por un embrión que no fuera diploide, sino que fuera tetraploide. Después surgieron estudios más amplios en relación con la manipulación del sexo de las plantas de cannabis y que fueron llevados a término por Moham Ram y Jaiswal 1973, y Moham Ram y Sett 1985, quienes dieron con determinadas claves que determinan la sexualidad de la planta de cannabis.

Según estos estudios, las plantas de marihuana manifiestan su sexo acorde a los niveles hormonales que regulan el ácido giberélico (GA) y el etileno. La estimulación para aumentar los niveles de ácido giberélico en las plantas producen que éstas se vuelvan machos, en cambio si se estimula la absorción de etileno las plantas se vuelvan hembras. Posiblemente sean mecanismos endógenos lo que las plantas activen acorde a las condiciones de cultivo, es decir, ante condiciones adversas y de estrés se activan los mecanismos que inhiban la absorción de etileno en las plantas, lo que se traduce en un mayor número de machos. En cambio, ante condiciones favorables de cultivo es el aumento en la absorción de etileno el que favorece la manifestación de una mayor número de plantas hembras.

Imagen 3A día de hoy podríamos definir la feminización como la técnica utilizada en cannabis para obtener semillas que sean 100 % hembras. Esta técnica consiste en la reversión de plantas que se han manifestado como hembras en plantas masculinas que sean capaces de producir flores macho completamente fértiles. Con el polen que producen estas plantas se polinizan otras plantas hembras, obteniendo como resultado semillas hembras, ya que se poliniza con polen que procede de un macho que en su origen era una hembra.

Si nos ponemos a pensar detenidamente esta técnica nos está revelando algo más. Si no hubiera presencia alguna de cromosomas sexuales heteromórficos X – Y, como da pie la teoría de reversión hormonal, este tipo de cruce no nos garantizaría que las plantas de la siguiente generación fueran 100% hembras, ya que al siguiente cultivo si las condiciones fueran adversas la mayoría de plantas tendrían que aumentar sus niveles de etanol y por tanto habría manifestación de ejemplares macho.

De tal modo, cabe la posibilidad que ambas teorías coexistan de forma sinérgica, ligada la una a la otra. Este es un tema que hoy sigue discutiendo la comunidad científica sin poder verter luces que permitan afirmar con total seguridad los mecanismos reales por los que las plantas de cannabis manifiestan su sexualidad.

Retomando el tema de la reversión, cabe citar que se llevaron a término diversos estudios y al final se llegó a la conclusión que la técnica con la que se obtenía un mayor número de resultados positivos fue la realizada a partir de tratamientos con Tiosulfato de plata (STS), circunstancia que nos ha llevado a declinarnos por esta técnica para hacer este seguimiento especial que iniciamos en estas mismas líneas.

Para garantizar una buena genética es importante partir de variedades de plantas seleccionadas previamente y cuyo F1 feminizado resultante del cruce de ambas variedades está testado. Así vamos a partir de esquejes de plantas hembras seleccionadas que proceden de semillas regulares, para aumentar el vigor híbrido de las semillas que produzca el cruce.

Imagen 6Como macho vamos a elegir a la White Widow, una legendaria variedad que ha cosechado diversos éxitos a lo largo de su historia, y como hembra vamos a optar por otras dos míticas y laureadas variedades como son Lavander y Critical +. De este modo obtendremos dos híbridos F1 con la misma genética paterna pero de distintas líneas maternas.

La técnica de cultivo a utilizar también es determinante a la hora de acelerar o ralentizar todo el proceso. Hemos preferido optar por realizar un cultivo de See of Green (SOG) a ver que resultados da aplicados a la producción de semillas feminizadas. La intención es dotar cada metro cuadrado de cultivo de 5 plantas macho por cada 25 plantas madres, lo que da una relación macho/hembra de 1/5. Es importante que los esquejes tanto padres como madres estén perfectamente enraizados antes de introducirlos en el cultivo.

En primer lugar se necesita tener a punto los 5 esquejes que harán de padres por metro, como ya hemos dicho. Una vez a punto los esquejes y perfectamente enraizados los ponemos en los contenedores definitivos donde van a desarrollarse durante toda el tiempo que dure el cultivo. Se va a partir de macetas de 7 litros de Trabe, como substrato se utilizará el All-mix de Biobizz, y los abonados a realizar serán practicados con la línea de abonos Biominerales de la casa Organik.

Una vez ya sabemos los materiales que vamos a utilizar nos disponemos a iniciar el cultivo, para lo que hay que poner a los padres bajo las lámparas con fotoperíodo de crecimiento de 18 horas diarias. El tiempo que van a estar en crecimiento va a depender de la técnica que vayamos a utilizar, evidentemente, cuanto menor sea la relación macho / hembra mayor ha de ser la duración de la fase de crecimiento, puesto que deberemos obtener machos que sean capaces de polinizar un mayor número de plantas.

Como hemos elegido la técnica de cultivo de SOG vamos a tener los machos bajo el fotoperíodo de crecimiento solo 21 días, ya que las hembras van a estar otras 3 semanas en crecimiento y enseguida se pondrán a florecer. Una vez transcurridos los 21 días pasamos los padres al fotoperiodo de floración, es decir, a 12 horas diarias, al tiempo que ponemos los esquejes de las plantas madres debidamente enraizados bajo las lámparas a 18 horas de crecimiento. Como podemos observar, necesitamos disponer de 2 espacios completamente separados que nos permitan tener los padres bajo 12 horas y las madres a 18 horas.

Justo al día siguiente de poner los machos a 12 horas es el momento ideal de realizar el primer tratamiento con STS (*). Aquí surge la primera disparidad de criterios y gustos a la hora de aplicarlo, los hay que prefieren altas concentraciones de planta, los hay que aplican el producto muy diluido y de forma reiterada, los que hacen una sola aplicación y también los que añaden al producto un mojante para aumentar su efectividad. Algunos breeders hacen 2 aplicaciones separadas 10 días la una de la otra, otras hacen 3 aplicaciones separadas 7 días entre ellas, y también quienes hace 4 aplicaciones con un intervalo de 4 días entre aplicación. En este seguimiento vamos a optar por la aplicación 3 x 7, es decir, 3 aplicaciones separadas 7 días entre aplicación y aplicación.

Imagen 9Es importante para realizar la aplicación apagar las lámparas ya que el STS es fotosensible y pierde eficacia si están las luces encendidas. También hay que desconectar los sistemas de ventilación, refrigeración y aireación. Con ello nos aseguraremos que el producto sea bien absorbido por las plantas, así que hay que dejar los equipos apagados durante las 24 horas posteriores a cada aplicación.

Debemos tomar las medidas preventivas necesarias para realizar la aplicación, así que hay que utilizar una mascarilla, gafas de protección, prendas que cubran el cuerpo íntegramente y guantes de látex. Para aplicar el producto nos vale cualquier tipo de pulverizador, cuanto mayor sea el número de plantas mejor utilizar un pulverizador de mayor volumen. El lugar donde se aplica el producto también depende del breeder, hay quienes lo aplican en los enveses de las hojas más grandes, los hay que los aplican sólo en los ápices y también quienes lo hacen tanto en hojas, como en ápices como en tallo. Para asegurar la efectividad vamos a optar por aplicarlo por toda la planta salvo el tallo, eso sí, cuanto menos producto caiga sobre el substrato mejor.

Esta misma operación habrá que repetirla cada 7 días. No os olvidéis de apuntar bien las fechas de todo el proceso para saber cuando hemos hecho cada paso. Hay que ir observando como la planta deja de producir flor hembra, de hecho, si las condiciones son las ideales, es decir entre 40-60 % de humedad relativa y entre 18-25 º C de temperatura, el inicio de flores de macho debe ser más veloz.

Ojo, es importante mantener los parámetros de cultivo dentro de los valores ideales, sobre todo la humedad relativa. Si el cultivo se halla en rangos superiores al 80 % la reversión de los machos se ralentizará y se correrá el riesgo de un desajuste en el cultivo, ya que los machos se atrasarán y no estarán listos en el momento justo en que las hembra están receptivas, con lo que la producción de semillas se verá reducida de forma drástica.

Las madres hay que ponerlas bajo el fotoperíodo de floración más o menos a los 21 días de haber puesto a los padres a florecer también, pero este intervalo depende sobre todo de la genética de cada planta. Hay variedades muy sativas que hay que ponerlas a florecer al mismo tiempo que se ponen los padres para que no se desajusten los tiempos y las plantas coincidan en el momento de producción de polen de los padres y el de capacidad receptiva de las madres.

En próximos articulos continuaremos con la parte final de este seguimiento paso a paso de producción de semillas feminizadas que hemos iniciado.

(*) La fórmula para hacer el STS es un bien muy preciado que guardan

con recelo y cautela los productores de semillas como si de una receta

secreta se tratara, de ahí el no hacerla pública por acuerdo expreso

alcanzado con los breeders que nos han ayudado en este seguimiento

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