¿Sabes cuales son los efectos físicos del cannabis?

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Siempre que se habla de los efectos del cannabis, nos solemos referir a los que causan sustancias activas como cannabinoides y terpenos. Una variedad principalmente puede ser narcótica o psicoactiva. Algunas son relajantes y otras casi psicodélicas, unas producen risa y otras sueño, unas tranquilizan y otras dejan fluir la imaginación creativa. En definitiva, siempre habrá una variedad de cannabis para cualquier determinado momento. Y del mismo modo, cualquier paciente podrá encontrar en una variedad lo que no le ofrezca otra.

El cannabis es una sustancia es excepcionalmente segura, aunque como todas, tiene efectos adversos cuando se abusa de ella. Los efectos cuando se consumen fumada o inhalada, los dos métodos más comunes, son instantáneos y muy pronunciados durante la primera hora, disminuyendo progresivamente durante las 4-5 horas siguientes. Cuando se ingiere en cambio, los efectos se pueden retrasar hasta una hora o más, además de prolongarse más en el tiempo. En cualquier caso, los efectos de un exceso desaparecen tras una buena noche de sueño.

Cannabis sin efecto rebote

El cannabis también es seguro en el sentido de que a diferencia del otras sustancias, no produce una bajada desagradable ni causa efectos rebote. Simplemente el colocón desaparece. Muy poca gente llega a notar sensaciones “sedantes” tras un día o dos después del último consumo. Y tan sólo los consumidores que fuman todos los días y varias veces al día, llegan a notar unos efectos más prolongados incluso durante semanas, aunque cabe destacar en cualquier caso estos efectos o “confusión cannábica” son mínimo. La posible explicación sería la gran acumulación de cannabinoides residuales en los lípidos corporales.

El THC en general tiene efectos secundarios poco importantes, entre los que más comúnmente destaca una sequedad de garganta que deriva en unas grandes ganas de beber pero que incluso bebiendo no se sacian. Es también común el enrojecimiento de la conjuntiva del ojo debido a la dilatación de los capilares oculares. En consumidores crónicos puede degenerar en un amarilleamiento remanente que incluso tiempo después de dejar de consumir tarda en recuperarse. En este sentido se reduce la presión intraocular, lo que es muy beneficioso para los pacientes con glaucoma. Es también común taquicardias o aceleración del pulso, además de la dilatación de los bronquios y bronquiolos.

Ingerir la opción más saludable

Tampoco se deben olvidar los tóxicos que contiene el humo del cannabis, producto de la combustión, algo inevitable cuando se fuma el típico porro. Para ésto la mejor solución para minimizar riesgos es el uso de un bong o pipa de agua. Con un vaporizador el riesgo prácticamente no existe, ya que se trabaja por debajo de la temperatura de combustión. El cannabis ingerido es sin duda la manera más saludable, aunque existe el riesgo de que además de que los efectos como hemos dicho son retardados, se asimila mucho más % de THC que fumándola.

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