Senadora mexicana confía en el cáñamo para la paz

Las guerras intestinas en México son acaso más grandes de lo que uno imagina, pero el cáñamo puede colaborar

Las guerras intestinas en México son acaso más grandes de lo que uno imagina, pero el cáñamo puede colaborar.

La senadora Cora Cecilia Pinedo Alonso impulsa una iniciativa para regular el uso de cáñamo industrial derivado del cannabis, que además de eliminar uno de los factores de violencia en la lucha contra las drogas, permitirá construir un sector de desarrollo agroindustrial para el campo mexicano.

Este insumo puede ser utilizado en el ámbito alimenticio, textil, cosmético, papelero y en plásticos, según informa El diario de Chihuahua sobre palabras de la legisladora.

“Su semilla tiene un contenido nutricional muy importante y aunque se considera que sus efectos médicos no son tan relevantes, existe evidencia científica del impacto positivo que tiene sobre la salud de pacientes con enfermedades como la epilepsia”.

La legisladora del Grupo Parlamentario del PT destacó que el cáñamo industrial puede aportar una importante contribución al cuidado al medio ambiente, ya que su cultivo no requiere de plaguicidas y pesticidas, sus residuos son fácilmente degradables y mejora los suelos donde es cultivado.

Pinedo Alonso acotó que su regulación e identificación en la ley como un producto no psicoactivo y no estupefaciente.

También dijo que es necesaria para crear condiciones de competencia igualitaria frente a los productos que legalmente pueden ser importados y vendidos en el país.

También para impulsar industrias asociadas que promuevan a la vez el desarrollo del sector rural en México.

Desarrollo del sector rural

Pinedo Alonso refirió que actualmente 32 países permiten legalmente la producción de cáñamo y han desarrollado importantes industrias vinculadas.

“China produce más de la mitad del cáñamo a nivel mundial vinculada a la industria textil y a la exportación. En Europa, Francia, Alemania, Gran Bretaña y España son los principales productores. Los Estados Unidos han desarrollado una importante industria cosmética y de alimentos asociada al cáñamo. En América Latina solamente Chile y Uruguay producen legalmente cáñamo industrial”, subrayó.

Entre otros datos, refirió que México se ubica como el segundo productor de marihuana mundial con 16.500 hectáreas de sembradíos, y un decomiso de 19.300 toneladas entre 2000 y 2015.

Según datos del Altas sobre Seguridad y Defensa, agregó, los grupos criminales pueden recibir entre 1.000 y 2.000 millones de pesos por venta de marihuana sin semilla.

Blanquear el mercado

“Como México no cuenta con una industria legal de cannabis, el proceso de legalización y creación de un mercado debe privilegiar una regulación estricta y controles de calidad, ya que una legalización demasiado rápida ocasionará que se mantenga un mercado gris alterno con demasiada oferta y con muy poca vigilancia en sus procesos de calidad, distribución y recaudación fiscal”, advirtió.

La senadora propuso expedir la Ley General para la Regulación del Cannabis con fines de Autoconsumo y para Uso Médico, Científico, Terapéutico y Cosmético.

La mujer también planteó diferenciar el cannabis psicoactivo -con un contenido superior al 1% de tetrahidrocannabinol- del cannabis no psicoactivo que contiene menos del 0.3% de dicha sustancia, al que se le denomina internacionalmente cáñamo industrial y no es considerado estupefaciente.

Además, sugirió adicionar un último párrafo al artículo 198 del Código Penal Federal para consignar que no será punible la siembra, el cultivo y la cosecha de cáñamo industrial en nuestro país y que sea la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación el órgano regulador de estas actividades.

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