Todo sobre las orugas, la plaga más voraz en cultivos de cannabis

Es una de las plagas más voraces, capaz de devorar en pocas horas hojas enteras. Y especialmente en floración, donde el daño que causan puede afectar a gran parte de la cosecha.

Foto de Bruno Kelzer

Con el buen tiempo, es habitual que nuestra planta de exterior sea rondada por muchos insectos. La mayoría beneficiosos, como moscas, mosquitos, abejas, avispas, arañas, mantis religiosas… Simplemente buscan un buen lugar donde descansar, o algo de alimento en el caso de los depredadores. Y una gran minoría, son los que consideramos plagas como araña roja, mosca blanca, trips, pulgón, minador de la hoja, saltamontes o gusanos.

Sobre éstos últimos, son éstas fechas en las que se deben tomar todas las medidas preventivas posibles debido a la máxima actividad tanto de mariposas diurnas como nocturnas. Es una de las plagas más voraces, capaz de devorar en pocas horas hojas enteras. Y especialmente en floración, donde el daño que causan puede afectar a gran parte de la cosecha.

CICLO BIOLÓGICO

Mariposas diurnas y nocturnas (en ocasiones mal llamadas polillas, ya que las polillas son sólo unas pocas familias de todas las mariposas nocturnas que existen) a lo largo de primavera y verano, especialmente con máximas temperaturas y mucho sol, se pueden ver prácticamente en toda nuestra geografía.

La mayoría de los huevos de mariposa se forman en el interior del cuerpo de la mariposa hembra. Crecen entre dos y tres días en el interior de su abdomen hasta que alcanzan el tamaño adecuado para ser fecundados con los espermatozoides del macho, que también permanecen almacenados en el abdomen de la hembra.

Las hembras realizan las puestas de huevos al cabo de unos 3-6 días desde que hayan sido fertilizados, y bajo las hojas de árboles o arbustos. Así evitan que sean vistos por depredadores, y al mismo tiempo están protegidos de las posibles inclemencias meteorológicas. Todas las mariposas tienen sus especies vegetales preferidas y es allí donde realizan sus puestas.

Los huevos eclosionan dependiendo de la especie y también de las condiciones ambientales, entre los 7 y los 14 días. Cuando caen las temperaturas al final del verano, Cada especie de mariposa tiene sus plantas preferidas para colocar sus huevos. La mayoría de las orugas no sobreviven si no están en las plantas adecuadas.

Las larvas de las mariposas u orugas suelen mudar de 4 a 5 veces dependiendo de la especie, hasta la fase de pupa. A medida que van creciendo pierden la estructura que poseen de soporte y protección para su cuerpo, también conocido como exoesqueleto, renovándola por una cutícula nueva y de mayor tamaño.

Previo a la fase de pupa o también conocida como metamorfósis, la oruga deja de alimentarse y busca un lugar seguro donde pupar. Suelen escoger la propia planta huésped, troncos, hojarasca o incluso bajo el suelo. La metamorfósis dura de 1 hasta 40 semanas, si la realizan al final del verano y se vieran obligadas a ivernar hasta la primavera siguiente.

Las mariposas recién nacidas, ya son adultas y están listas para completar uno o varios ciclos biológicos. Una mariposa puede vivir de 7 días hasta los 30, también dependiendo de la especie. Algunas como la mariposa Monarca, incluso puede vivir hasta 9 meses gracias a las grandes migraciones que hacen desde Canadá hasta México.

DAÑOS

Las mariposas en sí son inofensivas e incluso benignas por su condición de insecto polinizador. En cambio sus larvas son devoradoras natas. Tan pronto eclosionan los huevos, se suelen alimentar inicialmente ellos ya que contienen nutrientes que les ayudan a sobrevivir en sus primeros momentos de vida. Pero enseguida cambiarán la dieta por las hojas de las plantas y los brote otras se lanzan directamente a comer los brotes tiernos de la planta en la que se encuentran.

Cuando las plantas entran en floración y se empiezan a formar los cogollos, no dudan en introducirse en su interior buscando protección. Una oruga a la vista es un bocado fácil para un pájaro, de ahí que muchas veces veamos alguna hoja comida pero no encontremos a la oruga causante. Pese a ser de hábitos nocturnos, su camuflaje a veces no basta ante la vista de un pájaro.

Una vez en el interior de los cogollos, comienzan a devorarlos literalmente sin que aparentemente su exterior muestren ningún. A medida que la oruga crece, también crece su apetito. También suelen seccionar el tallo del interior del cogollo, para acceder a un suministro constante de savia. Además, sus excrementos favorecen la aparición de la botrytis, por lo que todo cogollos que sea atacado por una oruga, quedará prácticamente inservible.

CONTROL Y TRATAMIENTO

A lo largo de los dos meses aproximados de floración, sumados a lo que dure la fase de crecimiento, son muchas las orugas que pueden llegar a sentirse atraídas por nuestras plantas y en especial los cogollos. Realizar revisiones periódicas buscando alguna hoja comida, huevos bajo las hojas, e incluso abriendo algún cogollo para comprobar su interior, debería ser una tarea rutinaria que nos evitará disgustos. Tanto para localizar orugas como cualquier otro tipo de plaga.

Los preventivos foliares en plantas de gran tamaño en ocasiones es complicado. Si es posible, tanto la tierra de diatomeas como el Bacillus thuringiensis kurstaki son ecológicos y muy efectivos tanto en el control como el tratamiento. El Neem puede ser un gran aliado cuando se usa en el riego. Sus compuestos los asimila la planta y actúan cuando algún insecto, en este caso orugas, se alimentan de sus hojas.

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