Colombia va por la trazabilidad de los cogollos

La certificación permite a las empresas organizarse, documentar los procesos y formalizar el manejo de sus operaciones, para demostrar la calidad y trazabilidad del proceso de cultivo

La importancia de la trazabilidad para garantizar la calidad de un buen producto.  El desarrollo de la industria cannábica en Colombia es imparable y, buena parte de ello, es por los dólares que han llovido desde Canadá y Estados Unidos.

A la factibilidad de los suelos, la predisposición climática y las accesibles leyes, sólo quedaba sumarle a la cuestión algo de rigor administrativo. Control Union va a por ello.

Se trata de un grupo de origen holandés, fundado en 1920 y que hoy cuenta con presencia en más de 70 países.

En Colombia actualmente manejan tres líneas de negocio: la inspección de productos básicos que se brinda en los puertos marítimos, a la hora de embarcar o desembarcar alimentos como aceite de palma, carbón, granos, azúcar, etc.

Además, son uno de los entes certificadores con fuerte presencia en cultivos de banano, aceite de palma, caña de azúcar, café, piña, aguacate y acuicultura, entre otros; y, por último, se dedican a la gestión de las garantías, una alternativa para el financiamiento en el sector agropecuario.

Portafolio dialogó con Coen Esser, gerente general para Colombia y Centroamérica, quién explicó los beneficios del Control Union Medical Cannabis Standard, un estándar que le permita a la industria certificarse y contar con un sello de excelencia.

Garantizar un producto de calidad con trazabilidad

“El objetivo del estándar es garantizar un producto de la más alta calidad y consistencia en la producción”, comenzó Esser. Para alcanzar ese grado de certificación atendieron lineamientos de la Organización Mundial de la Salud y el Estándar Internacional de Buenas Prácticas Agrícolas, entre otros.

En palabras del gerente general, la certificación “le permite a las empresas organizarse, documentar los procesos y formalizar el manejo de sus operaciones, para demostrar la calidad y trazabilidad del proceso de cultivo. Para proyectos que están empezando, certificarse les permite tener un norte y estructurar desde el comienzo la arquitectura de la misma empresa. Por otra parte, la certificación por parte de un tercero acreditado, les abrirá el acceso a los mercados internacionales”.  La trazabilidad de todo el proceso será muy importante.

Consultado acerca de los pasos que una empresa tiene que dar para certificarse, el hombre describió que “lo primero es contar con las licencias para el cultivo, tener la infraestructura de la finca y ya estar sembrando comercialmente el cultivo. En una auditoria revisamos los procedimientos de operación de la finca, el manejo de los procedimientos de los diferentes ciclos de la planta y el producto pos-cosecha, la infraestructura, tanto desde la seguridad del sitio hasta el invernadero, la formación del personal, entre otros”.

Una industria seria y profesional

Esser confía en que “se proyecta un fuerte crecimiento, pero será necesario que esta nueva industria pueda demostrar al mundo que es una industria seria, profesional y dentro de la ley. Por esto, ella misma empezará a imponerse estándares, como esta certificación, que van mucho más allá de la ley, para poder comprobar que sus procesos son de excelencia”.

Por último, dio su opinión acerca del presente del cannabis medicinal en Colombia: “Apunta a adoptar los más altas estándares de calidad y un altísimo nivel de profesionalismo. Con las condiciones geográficas favorables del país, el marco legal y una mano de obra competitiva, Colombia tiene el potencial de convertirse en un líder global de esta industria”.

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