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¿Cómo comenzar un cultivo en interior?

4 septiembre, 2020, 7:10 AM
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Entramos en septiembre y serán muchos los que decidan iniciar su cultivo en interior. Aunque este mes todavía se caracteriza por las temperaturas diurnas elevadas, las temperaturas nocturnas caen de manera considerable. Ésto permite que se puedan evitar las horas de máximo calor y las plantas no sufran las consecuencias. En nuestro post de hoy te daremos los primeros consejos para iniciar un cultivo en interior de la mejor manera posible y siempre teniendo en cuenta los conceptos básicos de este tipo de cultivo con luces artificiales.

GERMINANDO LAS SEMILLAS PARA INTERIOR

Una semilla en buen estado puede tardar 24-48 horas en germinar. Cuanto más viejas sean las semillas, más tardarán en germinar. Y si han sido mal almacenadas, puede que directamente no germinen. Así que suponiendo que partas de semillas frescas, debes tener todo preparado para cuando germinen no perder tiempo y pasarlas a tierra. Es un gran error primero poner las semillas a germinar si contar con macetas, sustrato, iluminación, ventilación, etc.

Así que lo último en este aspecto debería ser germinar las semillas. Para ello, lo primero es lavarse muy bien las manos. En un tupper o recipiente con tapa sitúa un poco de papel de cocina o servilleta de tal modo que cubra toda su base interior. Después añade agua, la suficiente para empapar el papel pero sin que haya excesos. Sitúa las semillas sobre el papel húmedo, cierra el recipiente con la tapa para mantener la humedad, y sitúalo en un lugar oscuro y templado.

Como decimos en unas 24-48 horas las semillas habrán germinado, aunque pueden tardar un poco más. Es importante tan sólo manipular las semillas lo justo y necesario, siempre con las manos limpias. En cuanto las raíz asome y antes de que alcance 1cm de longitud se debe pasar a una maceta o vasito con sustrato, enterrándola no más de 2cm.

CON LA SEMILLA EN EL SUSTRATO

En cuanto al sustrato, siempre insistiremos en usar un sustrato de garantías. Los sustratos de mala calidad pueden traer desde plagas, a hongos, semillas de hierbas o materia orgánica aún en descomposición. Y realmente la semilla puede pasarlo muy mal en esas condiciones hasta el punto de morir. Merece la pena invertir en calidad ya que será el soporte para las plantas durante todo el cultivo.

Un buen sustrato debe estar perfectamente compostado, esterilizado y ser esponjoso. Ésto último es muy importante para garantizar un buen drenaje, retención de líquidos y oxigenación de las raíces. Que tenga más o menos nutrientes llega a ser indiferente, para éso están los abonos. Lo que nunca se debe hacer es abonar usando un sustrato enriquecido durante las primeras semanas.

Una vez la semilla se ha pasado al sustrato, pondremos las macetas o vasitos ya en el armario de cultivo y bajo la iluminación. La semilla una vez asoma en el sustrato requiere luz. Y si no la tiene, se estirará en un intento de obtenerla. Ésto es la causa de los tan típicos espigamientos tan complicados de corregir y que en ocasiones pueden hacer que la planta se doble por su propio peso y se parta el tallo.

EL AGUA JUSTA Y NECESARIA

Una plántula recién nacida consume muy poca agua. Así que desde el primer día, evita encharcamientos prolongados. Cultivando en pequeñas macetas como las que se suelen usar en interior, es muy fácil saber en qué momento se debe regar y cuando se debe esperar. Simplemente levántala y su peso te indicará la cantidad de agua que tiene el sustrato.

Otro error muy común, es el de regar varias veces con poca cantidad de agua. Será muy complicado así que se consiga humedecer todo el sustrato, que desarrollará zonas secas de las que huirán las raíces. Regar bien es regar abundantemente, y no volver a regar hasta que se haya perdido un 70-80% de humedad en el sustrato. Como decimos, levantando la maceta es el mejor sistema para saber cuando regar.

Y muy importante también es regular el pH en cada riego, la gran mayoría de problemas que se presentan en un cultivo, son derivados de no regular el pH. Las consecuencias con dificultades para asimilar determinados nutrientes aún estando disponibles, causando carencias que tan sólo empeoraremos con el uso de abonos. Todos los nutrientes no serán absorbidos y se irán acumulando en el sustrato con el tiempo, provocando un bloqueo.

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