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¿Cómo se debe hacer un trasplante?

¿Cómo se debe hacer un trasplante?

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Los trasplantes son una de las tareas más habituales y rutinarias en el cultivo de cannabis. Se trata básicamente de trasladar una planta de una maceta a otra de mayor tamaño. Con un trasplante nos podemos asegurar que una planta siga creciendo, debemos que tener en cuenta que una planta crecerá más o menos dependiendo del tamaño del contenedor que se que use. Cuando se quieren plantas de gran tamaño y siempre que la genética sea de gran crecimiento, es importante proporcionarles una gran maceta para que sus raíces se desarrollen sin problemas. Por el contrario cuando se quieren plantas más pequeñas, una buena solución es limitar el crecimiento de las raíces con contenedores más pequeños.

Todo trasplante supone un estrés para la planta. En unos días agradecerá los nutrientes frescos de un sustrato nuevo, pero en un primer lugar suele frenar su crecimiento e incluso puede llegar a ponerse flácida. Siempre conviene tomar algunas precauciones, como evitar las horas de más sol y calor, o evitar también regar en exceso una vez realizado el trasplante. Con la humedad del propio sustrato es suficiente para que las raíces comiencen a desarrollarse. Las raíces y los encharcamientos no se llevan nada bien.

Normalmente es la propia planta la que suele pedir un trasplante. Cuando las raíces no tienen ya más sitios para desarrollarse y la maceta se le está quedando pequeña, muestra un crecimiento menor aún usando abonos. También se pierde la capacidad del sustrato para retener líquidos. Algo común en muchos cultivadores es realizar varios trasplantes durante la fase de crecimiento. Así nos aseguraremos que la planta coloniza todo el sustrato entre trasplantes y el crecimiento será mayor.

Por ejemplo se puede comenzar con una pequeña maceta de 5 litros para el primer mes de crecimiento, otra de 11-15 litros para el segundo mes, y finalmente un contenedor más grande para el resto del cultivo, de unos 50 litros dependiendo del tamaño de planta que se busque. Los trasplantes también sirven para corregir el casi inevitable espigamiento que las plantas nacidas de semilla experimentan los primeros días. Enterrándola hasta los cotiledones en el primer o segundo trasplante, tendremos plantas de tallo más robusto y menos propensas a sufrir contratiempos.

Y por último, los trasplantes se deben realizar como muy tarde antes de que comience la fase de floración. En el hemisferio norte nos deberíamos poner como límite para realizar el último trasplante finales de junio o principios de julio. Éste proporcionará a las plantas el último empujón antes de empezar a florecer. Si además usamos un sustrato rico en nutrientes para floración, principalmente fósforo y potasio, es posible que no tengamos que usar ningún tipo de abono hasta mitad de floración.

¿CÓMO HACER UN BUEN TRASPLANTE?

Lo primero es disponer de todo lo necesario, sobretodo un buen sustrato y en cantidad suficiente. No hay peor cosa que quedarse corto de tierra. También debemos disponer de un buen material para el drenaje, sean piedras o arlita.

Si la planta que vamos a trasplantar tiene el sustrato encharcado, correremos el riesgo de que cuando la intentemos extraer de la maceta, el cepellón se desmorone y nos quedemos con las raíces desnudas o lo que es peor, que produzcamos alguna rotura de las mismas.

El mejor momento es cuando el sustrato tenga un nivel de humedad medio, ni que esté muy encharcado ni muy deshidratado. Así conseguiremos extraer todo el cepellón en un bloque compacto.

Antes de realizar el trasplante, debemos añadir una capa de material drenante de unos 4-5cm en la maceta nueva, y añadir después otra capa de sustrato. Comprobaremos introduciendo la maceta vieja en la nueva a la altura que quedará la planta, llenado con más tierra si queda muy enterrada.

Golpeamos los bordes y el fondo de la maceta vieja ligeramente con la mano para soltar las raíces. Si al inclinar un poco la maceta no somos capaces de extraer la planta, golpearemos otro poco hasta que consigamos extraer todo el cepellón entero e intacto.

Situamos la planta en la maceta nueva, y vamos rellenando con sustrato todos los bordes, presionando para evitar que queden bolsas de aire. Tampoco presionaremos hasta que quede muy compacto. Después al regar es posible que el nuevo sustrato descienda y debamos rellenar un poco.

Y para terminar, regaremos con un agua con el pH corregido. Es interesante usar algún estimulador de raíces para facilitar la colonización en el nuevo sustrato y reducir el estrés que las plantas puedan sufrir.  Las primeras podemos dejar las plantas en un lugar a la sombra, para después ya situarlas al sol en su lugar habitual en caso de tratarse de cultivo exterior, o bajo una luz tenue si es en interior.

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