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La poda

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foto: macfoto

Muchos cultivadores hacen caso de consejos muchas veces erróneos. Uno de ellos, muy extendido, es el de sacar las hojas más grandes de las plantas y que en ocasiones dan sombra a los cogollos, sea en interior o en exterior. Normalmente quien lo recomienda, suele ser alguien que no ha plantado nunca o cuando lo ha hecho no ha obtenido buenos resultado.

Las hojas son para las plantas de cannabis y todas en general, una reserva de energía y una fábrica de azucares. Cuando una planta comienza a tener una carencia, primero trata de corregirla por sí mismo enviando redistribuyendo los nutrientes a zonas a donde se necesiten, si se trata de un elemento móvil. Estos nutrientes se almacenan principalmente en las hojas.

Las hojas son también grandes paneles solares que absorben la luz. Aproximadamente el 15% es absorbida, mientras el otro 85% para a través de ellas, no siendo absorbida directamente pero haciendo de trámite.  Los cloroplastos, células de las hojas que contienen el pigmento verde de la clorofila, interactúa con la luz para distribuir los nutrientes a todas las partes de las plantas.

Las células de las hojas llamadas cloroplastos contienen un pigmento verde que es la clorofila que a su vez interactúa con la luz solar para llevar los nutrientes a todas las partes. La fotosíntesis ocurre en todas las partes verdes de la planta, especialmente en las hojas. Tiene dos fases, la primera la reacción de la luz y la segunda el ciclo kelvin que se encarga de convertir el agua y el CO2 en azúcares y oxigeno.

Todo ésto es más que suficiente para comprender que no se deben quitar hojas a una planta. Especialmente en crecimiento, está demostrado que afecta a su desarrollo. Durante la fase de crecimiento, es común eliminar las ramas inferiores para favorecer el desarrollo más vigoroso de las zonas superiores. Pero ya estaremos podando una rama, no eliminando las hojas grandes tan necesarias.

En floración, también es común que muchos cultivadores corten hojas grandes que puedan dar sombra a algún cogollo. En exterior, la penetración lumínica es casi completamente uniforme. En interior en cambio la penetración de la luz es muy limitada. Sacar hojas pensando que los cogollos más bajos serán más grandes, es un error común. Siempre será mejor apartar la hoja sujetándola en otro hoja o el tallo, que cortarla.

Existen algunos casos excepcionales, donde sí podría resultar interesante quitar alguna hoja. En interior por ejemplo, pues ser útil en variedades de fuerte estiramiento. Poco antes del cambio de fotoperíodo a floración, eliminando algunas hojas viejas. La planta no estira tánto ya que le estaremos quitando reservas de energía.

Otro caso, puede ser el de reducir riesgos de hongos, especialmente en espacios limitados. Ésto en algo común en interior y con cultivos en SCROG, ya que la densidad de vegetación a una misma altura y la transpiración de las propias hojas, unido a la escasa ventilación, hacen que aumente el riesgo del ataque de determinados hongos, como oídio y botrytis.

Por último, otro caso excepcional, es cuando a punto de cosechar, vemos que las plantas aún conservan un color verde muy intenso, lo que querrá decir que el lavado de raíces no ha sido todo lo eficaz que debería. Que un cogollo rasque al fumarlo, es principalmente por un exceso de nutrientes. Quitando algunas hojas, la planta consumirá los nutrientes que almacena más rápidamente.

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Las plantas de cannabis se podan por varios motivos. Los principales son la de aumentar los rendimientos y también reducir la altura. O también, cuando se pretenden ambas cosas. La apical de las plantas, o su punta principal, posee una hormona inhibidora del crecimiento que impide que cualquier rama inferior la pueda sobrepasar en altura. Si esta apical se elimina, entonces las ramas inferiores crecerán más fuertemente y de manera más homogénea. También sucede lo mismo cuando esta apical se dobla y se sitúa por debajo de alguna rama, fácilmente comprobaremos como la planta en unos días comenzará a ramificar con más fuerza mientras la apical ralentiza su desarrollo.

Como decimos, una poda es una técnica muy sencilla que permite que las plantas sobretodo en exterior, no crezcan demasiado. Con ello lograremos una mayor ramificación y tener plantas más arbustivas y bajas. En situaciones en los que la discreción es necesaria, es sin duda la mejor solución posible. Y tampoco podar una planta es sinónimo de menor cosecha. Únicamente prescindiremos de esa gran porra central a veces de un tamaño envidiable, pero favoreceremos la producción en las ramas inferiores, que de otro modo sería menos. Una cosa por la otra.

¿Cuando es buen momento para podar la planta?

Para podar una planta de cannabis cualquier momento es bueno, aunque siempre es preferible hacerlo en las primeras fases de crecimiento para que tengan tiempo de recuperarse. Cuando la planta tenga unas 4-5 nudos bien marcados, se puede comenzar a podar. Y hablamos de 4-5 nudos, para asegurarnos de que si algo sale mal, contar con el número suficiente de nudos para que la planta pueda ramificar si dado el caso tenemos que podar algún nudo inferior más. Y además, cuanto antes realicemos la poda, mejor resultados obtendremos.

No hay una técnica específica para podar una planta, aunque debemos tener en cuenta que demasiadas pocas hará que la planta desarrolle ramas más delgadas, lo que en floración puede llevar a que éstas cedan con el peso. También cabe destacar que no todas las variedades responden de igual manera a las podas. Las índicas generalmente son de crecimiento más contenido y poco ramificado, mientras las sativas son más altas y ramifican sin problema, siendo las más que mejor aceptan las pocas y mejor se recuperan.

Cuando ya hayamos decidido podar nuestra o nuestras plantas, debemos tener en cuenta todo lo anterior y algunos detalles más. Siempre debemos evitar realizar podas en las horas de máximo sol, siendo las horas más apropiadas tanto el amanecer como el atardecer. Además, si la rama o tronco que vayamos a podar ya tiene un grosor considerable, nunca estaría de más usar una masilla cicatrizante. Evitaremos la pérdida de savia, además de que como toda herida, siempre es más susceptible a ser atacada por patógenos.

La herramienta que usemos para podar, sea una cuchilla o tijeras, debe estar muy bien afilada y previamente desinfectada con alcohol. Evitaremos así cortes irregulares, heridas innecesarias y posibles contagios o infecciones. Y el corte que realicemos, siempre en bisel o diagonal, lo que permite una rápida cicatrización y que no se acumule humedad que puede traer consigo la invasión de algún hongo. Si sigues estos pequeños consejos, conseguirás unas plantas de estatura más baja y con una mayor producción, algo que todo cultivador busca y desea.

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Las podas en cultivos de cannabis es una de las técnicas más sencillas para reducir la altura de las plantas y aumentar los rendimientos. Y es precisamente a estas alturas de los cultivos en exterior, cuando se pueden conseguir los mejores resultados. Por un lado queda casi mes y medio para que comience la floración, suficiente margen para que las plantas puedan recuperarse y nosotros podamos amoldarlas a nuestro gusto.

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que la apical de la planta posee una hormona inhibidora del crecimiento que impide que las ramas secundarias la sobrepasen en altura. Simplemente doblando el tallo de la planta de tal forma que la apical quede a una altura igual o inferior a los nudos bajos, comprobaremos como tanto apical como las ramas de estos nudos comenzarán a crecer uniformemente y casi a la misma velocidad.

Si en lugar de doblar la apical la eliminamos, esteremos promoviendo todo el desarrollo de las ramas secundarias y a una mayor velocidad de lo que lo harían normalmente, pues gran parte de la energía de la planta se concentra en el crecimiento vertical, por lo que se ahora se verá forzado el crecimiento horizontal o a lo ancho.

¿CUANDO SE DEBE PODAR UNA PLANTA?

Pues no existe un patrón concreto ni específico, aunque sí muchas técnicas que nos ayudarán a conseguir la estructura que nosotros queramos.  Cabe de entrada destacar que no todas las variedades responden igual ante una poda. Por lo general las índicas son ya de por sí de crecimiento contenido y en ocasiones les cuesta ramificar, mientras que las sativas no tendrán normalmente estos problemas.

También se va acercando la fecha límite para germinar en exterior, pero partiendo de semillas o esquejes a estas alturas de la temporada ya será complicado conseguir unas plantas que nos compliquen la vida con su tamaño, así que nos centraremos en las que ya tenemos con una buena altura. Una poda se puede realizar a partir del tercer nudo, ya que los dos primeros siempre producen ramas débiles que no interesan más que para hacer algún esqueje o directamente quitarse de en medio.

Evitaremos lógicamente las horas de más sol, siendo la mejor hora al amaneces. Tengamos en cuenta que estaremos haciendo una herida en la planta, así que también a poder ser evitaremos hacerlo antes de la noche, más húmeda y donde los hongos podrían hacer de las suyas. Aunque no es frecuente, toda precaución es poca.

Y tampoco existe una altura máxima, podemos podar cualquier planta tenga el tamaño que tenga, pero lógicamente es un sacrilegio eliminar una apical de 50 cm por no haber sido previsores y no haber podado antes, la planta habrá perdido días de crecimiento para nada.

TIPOS DE PODAS

Básicamente destacaremos 2 tipos: la poda apical y la poda FIM. La poda apical es la más sencilla y usada, y como su nombre ya nos dice, consiste en eliminar la apical. De entrada reduciremos el desarrollo vertical, y tras unos días las ramas inferiores crecerán más uniformemente y con mayor vigor que hasta entonces, incluso en plantas sin ramas aún definidas.

Un buen tamaño para esta poda, es cuando las plantas tengan 4 nudos bien marcados, dejando el 3º y 4º y eliminando el 1º y el 2º. Así conseguiremos que las plantas ramifiquen en 4 direcciones. Podemos hacer tantas podas apicales como queramos en estas ramas secundarias, volviendo a reducir el desarrollo a lo alto  y promoviendo de nuevo el crecimiento a lo ancho, consiguiendo una estructura de arbusto.

La poda FIM consiste en eliminar una parte del brote apical, donde se concentran gran cantidad de nudos que se irán definiendo a medida que la planta crece. Eliminando un 60-70% de este brote o yema, y debido a la gran densidad de nudos que quedan a una misma altura, en unos días comenzarán a aparecer nuevos brotes creciendo uniformemente.

Es una poda que si realizamos correctamente, podemos conseguir más de 10 ramas, muy apropiada para SCROG ya que en ocasiones el gran número de ramas hace que sean en exceso delgadas en en floración necesiten un soporte para que no cedan con el peso, por lo que una malla o enrejado es una excelente opción, además de lo espectacular que resulta un SCROG visualmente.

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Podar es cortar brotes, hojas o ramas de una planta. Esto se hace por varios motivos. Según que partes de la planta cortemos variarán los resultados. Podando los brotes de la planta incrementamos la ramificación mientras mantenemos la planta pequeña y compacta. Las ramas bajas sin desarrollar se eliminan para que la planta concentre toda su energía en los cogollos principales. Las hojas no se deben podar. Muchos cultivadores creen que podando las hojas más grandes la planta podrá dedicar toda su energía a los cogollos. En realidad estas hojas fabrican alimentos que luego reparten por todo el organismo. Si las quitamos, la planta pasará hambre y no florecerá correctamente.

Observa la punta del tallo central de una maría. Verás las últimas hojas que han salido y, en el centro, el nuevo brote. Si cortas este brote, la planta echará dos ramas en el primer nudo que haya por debajo del corte. Los nudos son los puntos en que las ramas y las hojas se unen al tallo. Si después cortas los brotes de las ramas, se volverán a ramificar y en vez de dos ramas principales, tendrás cuatro. Los brotes son el lugar por donde crece la planta y miden la duración de la luz solar. Cuando los días comienzan a acortarse le indican a la planta que debe florecer porque el otoño se acerca. Si podas muy tarde la floración se puede retrasar porque la planta no mide correctamente las horas de luz. Un método seguro consiste en cortar el brote central cuando la planta ha echado cuatro pares de hojas, sin contar con los cotiledones que recubren la semilla. La planta echará dos ramas y, cuando tenga cuatro pares de hoj as en cada una, volvemos a cortar los brotes. De este modo tendremos cuatro tallos principales y la planta será más compacta y frondosa.

En algunos casos, retrasar la floración puede ser útil. Por ejemplo, si queremos que un macho de floración rápida polinice a una hembra tardía es posible conseguirlo podando los brotes del macho para impedir que florezca antes que la hembra.

Las ramas pequeñas que no se desarrollan se podan para que el cannabis concentre su energía en las ramas más grandes. Hay que cortar las ramas a las que no llega bien la luz y quedan atrofiadas. Esto se puede hacer en cualquier momento y no daña a la planta. Algunos cañameros eligen las cuatro o cinco ramas más fuertes y quitan todas las demás. Sus plantas producen cuatro o cinco enormes cogollos y ocupan menos espacio. Aunque el rendimiento por planta puede ser algo menor, caben más y la cosecha es similar. Hay quien sólo deja que la planta desarrolle el cogollo central, sin ramificar. Estas plantas son muy estrechas y ocupan muy poco espacio.

Uno de los innumerables mitos que circulan acerca de la marihuana dice que las hojas más grandes dan sombra y que cortándolas se desarrollan mejor los cogollos. Esto no es solamente erróneo sino que, además, es perjudicial para la salud de tus plantas. Las hojas más grandes actúan, primero, como fábricas fotosintéticas de alimentos y, después, mientras mueren, como almacenes de clorofila. Durante su vida, la hoja fabrica azúcares que distribuye por la planta para que fabrique tejidos y se alimente. Durante la floración, estas hojas amarillean y se secan pero antes envían la clorofila que contienen a otras zonas de la planta. Si podamos las hojas, el cannabis ha de fabricar más clorofila y no puede concentrarse en el THC, que es lo que a todos no interesa. Lo adecuado es dejar que las hojas se desprendan solas de la planta cuando se sequen.

Si quieres comprobar personalmente la importancia de estas grandes hojas puedes hacer un experimento. Busca dos hojas que tengan una pequeña rama saliendo del punto donde el peciolo o tallo de cada hoja se une al tallo central. Corta una de las hojas y observa cual de las ramas crece más

Fuente Lamarihuana