La mejor guía para cultivar cannabis en interior: Parte IV

En nuestras anteriores entregas hemos hablado de las condiciones óptimas de cultivo, la iluminación y la ventilación.

Continuamos con nuestra guía de cultivo en interior. En nuestras anteriores entregas hemos hablado de las condiciones óptimas de cultivo, la iluminación y la ventilación. Hoy nos adentramos ya en temas de cultivo, en este caso de la elección de las macetas en función al tipo de cultivo que pretendamos llevar a cabo.

Ni que decir tiene que en interior, contamos con un espacio de dimensiones limitadas y la iluminación partirá de un único punto, además de que tienen un poder de penetración muy bajo. Todo lo que quede por debajo de unos 30 cm por debajo de las apicales, será de producción media/baja si se compara con las zonas superiores. Es por ello que siempre interesan plantas de un tamaño no superior a los 100 cm.

Pero en ocasiones, y sobretodo cuando se parte de semilla, ésto puede llegar a ser complicado. Por ejemplo variedades sativas e híbridos sativas tienen un crecimiento muy explosivo que se prolonga hasta las primeras semanas de floración. Controlar esta altura que ciertas variedades suelen alcanzar es bastante sencillo y pasa por recurrir a alguna de las muchas técnicas de cultivo. Algo que se debe tener en cuenta antes de introducirnos en estas técnicas, es que una planta crecerá lo que le permita la maceta. Maceta pequeña = plantas pequeñas, y maceta grande = plantas grandes.

TÉCNICAS DE CULTIVO EN INTERIOR

Las técnicas de cultivo, además de controlar la altura de las plantas, se emplean para conseguir mayores rendimientos. En todos los casos el objetivo es el mismo: conseguir un gran número de apicales y cubrir la máxima superficie de cultivo a una misma altura para no desperdiciar la luz. Se deben evitar huecos libres sea como sea, pues será un espacio que consumirá la misma electricidad que las demás, y no producirá nada.

Poda apical: es la técnica más común y sencilla, simplemente se poda a apical de la planta para forzar la ramificación. En lugar de tener plantas estiradas con una punta dominante y varias ramas por debajo de ésta, conseguiremos que muchas ramas crezcan más uniformemente, cubriendo además más espacio a lo ancho. Cierto que estaremos sacrificando ese gran cogollo central que a todo cultivador le gusta, pero estaremos ganando producción en unas ramas secundarias que de otro modo quedarían muy alejadas de la iluminación.

SCROG: es el acrónimo de Screen of Green o “malla verde” y es compatible con otras técnicas como la poda apical. Consiste en guiar las ramas de las plantas por una red situada horizontalmente sobre ellas. De este modo se consiguen en algunos casos cientos de ramas creciendo a una misma altura. A su favor, que con muy pocas plantas se pueden cubrir enormes espacios de cultivo sin apenas huecos. En su contra, que es una técnica que prolonga varias semanas la fase de crecimiento, por lo que son cultivos más lentos aunque muy productivos.

SOG: es el acrónimo de Sea of Green o “mar verde”. Consiste en llenar un espacio de cultivo con gran cantidad de esquejes en macetas pequeñas. Ya que lo que interesa son plantas pequeñas y a una misma altura, sería lo equivalente a cosechar un gran número de apicales de muchas plantas. A su favor, que son cultivos muy rápidos ya que las fases de crecimiento son muy cortas. En contra, que son necesarios un gran número de esquejes, preferiblemente de la misma variedad o de variedades con comportamiento similar.

Main Lining: consiste en mediante precisas podas y guiados, conseguir una tallo con un eje simétrico del que se bifurcarán dos ramas. Y de cada una de estas ramas, se bifurcarán otras dos, y sucesivamente hasta logran 8 o 16 ramas de crecimiento totalmente homogéneo. Sería una variante de la poda apical, con un proceso de guiado, poda, guiado y poda posterior. Al igual que el SCROG, es una técnica que requiere de fases de crecimiento largas, aunque el resultado es sencillamente espectacular.

TAMAÑOS DE MACETAS EN INTERIOR

Una vez que hayamos decidido cómo queremos cultivar, escogeremos las macetas apropiadas. Existe la regla de los 100 litros de sustrato por m2 y que llega a ser bastante útil. Por ejemplo podemos usar 9 macetas de 11 litros por m2 para un cultivo convencional partiendo de semillas. O un SOG con unas 100 macetas de 1 litro. O un SCROG con 5 plantas en macetas de 20 litros. En cualquier caso, siempre son más cómodas las macetas cuadradas. Se pueden pegar entre sí sin dejar espacio entre medias. Os dejamos algunas referencias para cultivos en 1 m2 con tierra, pero finalmente será el cultivador quien decida cuántas plantas cultivar y en qué maceta.

  • 100 macetas de 1 litro
  • 36 macetas de 3 litros
  • 25 macetas de 4 litros
  • 20 macetas de 5 litros
  • 16 macetas de 7 litros
  • 10 macetas de 10 litros
  • 9 macetas de 11 litros
  • 5 macetas de 20 litros
  • 4 macetas de 25 litros
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