Papel de fumar, imprescindible compañero del cannabis

Macfoto

El papel de fumar es fiel compañero de la gran mayoría de consumidores de cannabis del mundo. El típico porro enrollado, no deja de ser el sistema de consumo más habitual, muy por encima de otras opciones como la vaporización o consumibles. Y nuestro país, destaca por ser uno de los pioneros en la fabricación de papel de fumar. Fue a principios del siglo XVIII cuando se comienza a fabricar este tipo de papel, en gran parte para poder disfrutar del tabaco importado desde América.

Sus inicios se encuentran en las localidades de Capellades en Barcelona, y Alcoy en Alicante, siendo las principales zonas productoras. A finales del s. XVIII y hasta principios del VIX España fue el mayor productor mundial. Primero con su exportación a América, donde se solía intercambiar por tabaco. En Europa no tardó tampoco es extenderse su uso, sobretodo tras la invasión napoleónica de España y gracias a las tropas que después regresaban a Francia o a otros europeos y del norte de África.

Hasta entonces, se empleaba para liar todo tipo de papel, incluso papel de períodico impreso. Pensemos que el papel de imprenta tiene un peso de 40 gramos/m2, mientras que el papel de fumar oscila entre los 12 y los 25 gramos/m2 aproximadamente. Este primer papel, se producía manualmente usando prácticamente los mismos productos que se usaban para la fabricación del papel normal, es decir fibras y celulosa obtenidas del cáñamo, arroz y todo tipo de textiles y ropa. Hoy en día los productos más utilizados son el lino, arroz, cáñamo, esparto, yute, cáñamo o una mezcla de ellos.

En Xativa, Valencia, se crea el primer librillo

Los primero papeles de fumar tampoco tenían el tamaño con los que los conocemos hoy en día. Se realizaban en grandes hojas que cada fumador podía cortar según los gustos o necesidades. Ahora nos podemos encontrar una gran variedad de tamaños como el Regular, Medium o King Size. Además de formatos de todo tipo, tanto papeles doblados, estirados, en rollo…

Durante el siglo XVIII estaba muy extendida la moda de fumar tabaco en polvo. Pero con el inicio del siglo XIX esta costumbre decae en favor del tabaco liado. Pronto la necesidad de ofrecer a los fumadores un papel adecuado. En 1815, el padre dominicano Jaime Villanueva Estingo inventa en la ciudad de Xátiva, en Valencia, el primer librillo de papel.

No tardaron en multiplicarse los talleres que fabricaban librillos de papel de fumar debido a la gran demanda. Entre todos ellos, destacaba Pay-Pay, marca que todavía perdura, pues eran auténticos artículos de coleccionismo muy elaborados. Sus tapas lucían preciosos grabados alegóricos y llevaban impresos largas series sobre la historia de España, celebridades, costumbres, trajes, refranes… ofreciéndonos hoy una visión completa de la evolución social y costumbrista de la época.

El engomado desde 1883

Otro gran avance se produciría en el año 1883, cuando se inventa el engomado. Éste se realiza principalmente con goma arábiga, permitiendo un liado más fácil al poder pegar un extremo del papel sobre el liado. Hoy en día aún se sigue usando goma arábiga en la gran mayoría de engomados. Cien años más tarde, en 1984, los hermanos Braunstein inventan el librillo de papel de fumar entrelazado al que llamaron Zig-Zag por el sistema y que después convertirían en su propia marca.

A día de hoy, el mercado nos ofrece papel de liar de diferentes tamaños, fibras o gramaje. También orgánicos, con sabores, diferentes tipos de combustión, con blanqueantes, transparentes, conos prefabricados y boquillas de cartón que hacen la decisión por parte de consumidor sea en ocasiones complicada.

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