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En España se amplía cada vez más la oferta de clubes de cannabis, pero se endurecen las restricciones: El Tribunal Supremo hace unos días dio pistas de bajo qué normas o reglas que se deberían cumplir para permitir a los ciudadanos crear un club social de consumo compartido de cannabis. Entre otras cosas, se prohíbe invitar a nuevos miembros de otros clubes existentes y no se admitirá el turismo de cannabis, aunque,  a los residentes si se les permitirá ser socios o crear clubes.

El Tribunal Supremo de España publicó la nueva normativa por la que a los clubes de cannabis se les permite operar en todo el país, según el cual, a  los nuevos miembros no se les permitirá unirse a otros clubes existentes y no se les permitirá la posesión o venta de cannabis fuera de los clubes o aún tercero. La nueva ley establece, después de varios intentos de gobiernos locales, eliminar el turismo de cannabis y que los clubes estén bajo el entorno medicinal.

De acuerdo con la legislación vigente en España, está estrictamente prohibido el comercio de cannabis, pero la posesión para uso personal no es un delito penal, según las leyes del Estado que buscan mitigar el uso de cannabis. España es uno de los países importantes del mundo en el tema cannabis y muy posiblemente en los próximos años será también uno de los primeros países en aprobar la legalización.

Los clubes de cannabis en Barcelona capital comenzaron a operar en España en los últimos años, y se hicieron posible con la ayuda de la ley que prohibía los cultivos y la venta, aunque también prohibía a la policía entrar en lugares privados permitiendo a las personas unirse en cooperativas e intercambiar productos sin ánimo de lucro y sin registro.

Muchos de estos clubes actuaban de forma muy parecida a un bar-club estándar donde se dispensaba cannabis a sus asociados, cualquier turista que estaba interesado en comprar cannabis podría unirse al club haciéndose socio y pagando un precio por gramo como tal, rayando la linea roja de la ley nacional que prohíbe el tráfico de cannabis.

Pronto se prohibió la apertura de nuevos clubes  hasta la creación de nuevas modificaciones en las normas especificadas por el gobierno y que prohibían  la venta de cannabis a turistas.

Las nuevas reglas según lo declarado por el Tribunal Supremo en España, van destinadas a devolver a los clubes de cannabis su status quo de Clubes de cultivo cooperativo de cannabis medicinal (su primer origen) y no en lo que los habían convertido, la versión española de los Coffee Shops de Amsterdam.

Si los ciudadanos  todavía estarán interesados ​​en crear un club, pueden hacerlo, pero sólo en el cumplimiento de las nuevas leyes, que serían:

             Las nuevas reglas: prevención de fugas de ventas y del turismo de cannabis

1. Cannabis Club debe ser creado por un grupo de amigos que todos, sin excepción,  sean consumidores de cannabis regulares capaces de demostrar la necesidad medicinal de la planta. Además, el club no está abierto a nuevos miembros, una medida diseñada para impedir la venta de cannabis a los turistas.

2. Cada reunión de los miembros debe mantenerse de forma cerrada y discreta ” sin interés para el público.” Bajo esta disposición se prohíbe la publicación de cualquier tipo del club o incluso la apertura de un nuevo club en un lugar público y concurrido.

3. El consumo de los productos cosechados en el cultivo del club será de inmediato y para uso exclusivo de sus socios dentro del mismo club. Bajo esta disposición se prohíbe cualquier transferencia de un cultivo del club de cannabis, sin distinción relacionada con la cantidad o situación.

4. La cantidad máxima permitida de cannabis en el club será el equivalente de la suma mínima suficiente para todos los miembros del club en una sola reunión, es decir, quedará prohibida la posesión de más de una docena de gramos a la vez evitando el almacenamiento masivo. A través de este apartado se dará lugar a que todos los miembros estén acusados ​​de trafico de drogas ilícitas.

5. Todos los miembros serán responsables de todas las acciones y serán considerados responsables en el caso de la violación de una o más de estas leyes.

El objetivo de las nuevas leyes es principalmente simplificar la regulación para permitir a los clubes de cannabis operar en el país, mientras que se hace el máximo esfuerzo para evitar cualquier caso de venta de cannabis a los turistas o para fines de lucro

A pesar del endurecimiento de las normas las autoridades van a tratar cada caso por sus propios méritos y, posiblemente, el club no completará una o más de estas condiciones no podrá abrir las puertas a miembros del público, según el informe de prensa.

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http://cannabisclub.es/tribunal-supremo-club-cannabis-ilegal/

http://www.xn--4dbcyzi5a.com/2015/10/%D7%A1%D7%A4%D7%A8%D7%93-%D7%A4%D7%95%D7%A8%D7%A1%D7%9E%D7%95-%D7%94%D7%AA%D7%A7%D7%A0%D7%95%D7%AA-%D7%9C%D7%A4%D7%AA%D7%99%D7%97%D7%AA-%D7%9E%D7%95%D7%A2%D7%93%D7%95%D7%A0%D7%99-%D7%A7%D7%A0%D7%90/

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En el principio fue el parque. Y posteriormente, el poblado, algunos bares de ciudades como Móstoles o Alcorcón, el servicio a domicilio y de nuevo la quedada en el parque o la plaza. Pillar costo o marihuana ha sido casi siempre un trámite engorroso y casi nunca un paseo por el lado salvaje o la marginalidad. Hoy día hay un nuevo modo de cumplir con el requisito mínimo para sostener el hábito. Los clubes de consumidores de cannabis han proliferado y han avanzado un paso más en la normalización del uso de esta sustancia, la cuarta en consumo a nivel español, tras el alcohol, el tabaco y los hipnosedantes.

Según las estimaciones, basadas en el registro de estas asociaciones en el Ministerio de Interior, en el territorio hay 500 de estos clubes. La mayoría, unos 200, en Catalunya, también en el País Vasco, y, en menor medida, en Valencia, Madrid o Sevilla, pero ¿cómo son estos clubes?

Entramos al primero de ellos, en un barrio céntrico de Madrid. No. Retrocedamos. Esperamos en una esquina de ese barrio céntrico hasta que llegue Daniel, nuestro guía, a quien antes de nada le colocamos un nombre ficticio para este texto. Esperamos, porque para entrar hay que seguir unas normas de seguridad que, aunque cambian de unos clubes a otros, funcionan para minimizar riesgos. Daniel nos acompaña hasta la puerta. Primer control: huella digital. Pone la suya y pasamos a un descansillo. Es donde explica las reglas básicas de este club. La primera: no se compra a un proveedor sino que se organiza una compra mancomunada del material. La actividad que se lleva a cabo aquí es el consumo compartido. Una parte del sistema judicial reconoce que no hay delito asociado a esta práctica. En noviembre de 2013, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco declaró en el Parlamento vasco que “hay una jurisprudencia ya consolidada de que el consumo colectivo con cantidades propias de autoconsumo no está penalizado, pero eso no quiere decir que exista derecho a hacerlo, sino que eso no es delito”. ¿Lo entienden? Pues la diferencia en la interpretación de ese margen entre el límite del derecho y el delito puede suponer cárcel.

Daniel explica que el club funciona estrictamente mediante la compra de una cantidad adecuada a lo que cada socio consuma. Hay un registro en el que se apuntarán los gramos que se retiran cada vez. Daniel nos explica que el límite legal mensual establecido está en cien gramos, pero que su club, como otros en el País Vasco, marca un límite más bajo, de 60 gramos mensuales, para fomentar un consumo responsable. Junto a los papeles, en el club de Daniel se exige ser mayor de 21 años, venir avalado por otro socio y haber pedido cita previa. Además, incluyen un cuarto papel en el que los socios se comprometen a un proyecto de cultivo autocompartido. Es el modo de autoabastecerse sin recurrir al mercado negro ni a terceros. Daniel nos explica que se hace para reivindicar el derecho a cultivar plantas, una pelea que se está librando en muchas localidades de Catalunya y la Comunidad Autónoma Vasca.

Aunque las instrucciones sean generales, el criterio de cada fiscalía provincial es la última barrera antes de hacer posible un club sin el mal karma del hostigamiento policial a sus asociados. Entre las fiscalías más agresivas contra estas asociaciones y clubes está la de la Comunitat Valenciana, cuyo fiscal antidroga, José Ramón Noreña, anunció en octubre una ofensiva contra los cerca de 20 clubes que funcionan en la región. La realidad jurídica cambia en cada comunidad, confirma Daniel, quien comenta que las asociaciones que han pedido estatutos a nivel estatal –porque tienen entre sus planes funcionar en varias comunidades– están teniendo más seguimiento por parte de las autoridades que aquellas que se ciñen al registro de su comunidad autónoma. Si eres estricto, comenta, es muy difícil que la actividad de los clubes tenga repercusión judicial. No obstante, nos dice, hay clubes que se acercan al límite y grandes empresas que ven una oportunidad de negocio tras este relajamiento de las costumbres.

Más allá de lo represivo
Hemos firmado los papeles, nos han hecho una fotocopia del DNI y ya estamos dentro. Hay un grupo de seis o siete chicos y chicas en torno a los 25 años y cuatro o cinco varones de los que ya no cumplen los treinta acodados en la barra. Una nevera –esto no es un bar–, seis o siete mesas, cada una distinta a la anterior, y unos grafitis en lienzos. Pregunta­mos a nuestro guía por las condiciones laborales de la asociación: qué pasa con quien pone las cervezas. Nos dice que es difícil hacerlo todo legal, ya que es fundamental demostrar que no hay ánimo de lucro en ninguno de sus movimientos.

Los táper de marihuana –hay menos variedad de hachís– llaman la atención detrás de la barra. Jack Herer, AK47, son los nombres de algunas de las variedades más populares. Hablamos con Daniel, no ya de los aspectos legales, sino de la sociología del consumo. Nos dice que los hábitos han cambiado, en parte gracias al autocultivo. El Diario de León decía en enero de este año que hay mil grow shops –tiendas que facilitan materiales para el cultivo– en España. Hace cuatro años se estimaba que las pymes asociadas a este sector generan cerca de 50 millones de euros anuales. Entre calada y calada, comentamos el hecho de que este año comience a contabilizarse el peso de las drogas en el PIB.

Salimos de allí con la sensación de haber estado en algo parecido a un coffee shop. No llevamos ninguna china o cogollo; bajo ningún concepto los invitados pueden retirar material, nos explica Daniel. Al día siguiente, con la mente aún un poco nublada, nos dirigimos a otro club. Hay pequeños cambios. En lugar de tres papeles, firmamos uno que explica que lo nuestro es consumo terapéutico. Nos dicen que la legalización vendrá por esa vía. En esta ocasión nos hacemos socios. La conversación es menos distendida. Son las 17h y sólo algunas personas pasan a esta hora a retirar seis o siete gramos de marihuana. Al salir, comentamos la jugada con otro consumidor habitual. Nos dice que, aunque estar en un club sale un poco más caro, la calidad del material y la tranquilidad del acceso a su dosis le compensa el sobrecoste. Salimos de allí y nos vamos a trabajar. Hay que escribir un artículo sobre los tiempos en los que el uso del cannabis está tan normalizado que su uso comienza a dejar de estar criminalizado.

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Octubre será el mes en el que se realizará el primer encuentro interasociativo de las Illes Balears entre las asociaciones cannábicas afincadas en las islas, representantes de los principales grupos políticos del Parlament Balears y personas implicadas en procesos de regulación abiertas en otras comunidades autónomas de nuestro país.

I ENCUENTRO INTER-ASOCIATIVO CANNÁBICO DE BALEARES · OCTUBRE · MALLORCA 2014 ==========================================================================

Convocados (a puerta cerrada): · Todos los clubes de las islas · Energy Control Baleares · Representantes de grupos políticos de Baleares · Federaciones:  FAC · EUSFAC · CATFAC Introducción: Dado el incremento de nuevos clubes sociales en nuestras islas, las nuevas perspectivas activistas y políticas que se perciben en nuestras islas, así como el crecimiento desmesurado en las peticiones para la creación de nuevos clubes en Baleares, creemos necesario convocar este encuentro entre los representantes de cada uno de los colectivos afincados en nuestra comunidad autónoma. Objetivos: · Conocer a todo el tejido asociativo cannábico balear · Analizar la realidad de cada club para poder organizar grupos de apoyo · Proyecto común para una mejor prevención de riesgos asociados al uso de cánnabis · Protocolo común de análisis · Informar de las acciones políticas realizadas por la FAC Balears · Diagnóstico de los procesos reguladores en otras comunidades · Diseño de una línea común de actuación (código de buenas prácticas) · Estrategia activista/política 2015 · Redacción Comunicado de prensa Formato: Realizaremos una mesa redonda donde se irán exponiendo los temas del orden del día mediante el uso de un moderador externo. Break para almorzar en local cerrado para la ocasión. Se realizarán diferentes pausas a lo largo de la reunión. Fecha: Estamos realizando un sondeo para determinar el compromiso de asistencia a este encuentro pionero en nuestras islas. La primera fecha que proponemos sería en OCTUBRE, dejando el día abierto a la espera de poder definirlo con más exactitud. Intentaremos que sea en fin de semana para favorecer la asistencia de todos los participantes.

Fuente FACC

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Ya somos uno más en la gran familia que es la federación nacional FAC y desde toda la junta directiva de la FAC, queremos dar nuestra más sincera bienvenida a este colectivo, que por derecho propio, suma esfuerzos en la representación activista en el levante de nuestro país.

Un club que nace en el 2010 con el firme propósito de implantar el modelo asociativo FAC en Castellón, organizadores de varias actividades entre las que destacan talleres de cocina cannábica, seminarios de extracciones,  conferencias, servicios terapéuticos y su “festa de la collita” (fiesta de la cosecha). Queda bien claro, que este colectivo representa una referencia activista en una comunidad que también solicita normalizar la actual situación del cánnabis, uniendo a un buen grupo de usuario/as responsables para demostrar que nuestros derechos deben ser tenidos en cuenta. Comienza un camino lleno de ilusión, esfuerzo y trabajo.

Enhorabuena a todo el colectivo y a sus responsables !!!

www.castellocannabisclub.org

Fuente FAC

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Regulación de los clubes de cannabis

-La legislación no prohíbe los clubes de consumo, indica el presidente del TSJPV-

-El viceconsejero de Seguridad, Josu Zubiaga, asegura que la Ertzaintza se limita a cumplir con sus funciones al actuar contra plantaciones de marihuana

-El Parlamento Vasco estudia la regulación del cannabis en una ponencia

El presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Juan Luis Ibarra, ha manifestado hoy ante la ponencia que en el Parlamento Vasco estudia la regulación de los clubes de consumo de cannabis que “el consumo compartido en pequeñas cantidades no es delito”. Sin embargo, ha puntualizado quetampoco hay una “obligación” legal de que la Cámara abra la puerta a legalizar la posición de estas asociaciones.

“Hay una jurisprudencia ya consolidada de que el consumo colectivo con cantidades propias de autoconsumo no está penalizado, pero eso no quiere decir que exista derecho a hacerlo, sino que eso no es delito”, ha indicado Ibarra ante los medios de comunicación. En todo caso, ha incidido, el consumo en clubes “debe estar intervenido por la Administración”. Como ejemplo para aclarar la compleja de esta situación jurídica ha hablado de los comercios: no es delito abrir un negocio, pero no hay posibilidad de hacerlo sin un permiso administrativa y tras reunir unos requisitos.

En el mismo foro ha participado hoy el viceconsejero de Seguridad, Josu Zubiaga. Lo ha hecho después de que la Ertzaintza, como otros cuerpos policiales, haya recibido numerosas críticas por lasrepetidas operaciones contra plantaciones de marihuana ocurridas en las últimas semanas coincidiendo con la época de floración del cáñamo. En algunas de ellas los agentes han decomisado, precisamente, el material de los clubes de cannabis.

Para Zubiaga, la Ertzaintza no es quien “criminaliza” a estos consumidores, sino que se limita a aplicar la legislación y la “interpretación” que de ella hacen los jueces. Ibarra ha dicho también que jueces, fiscales y policías están obligados a “perseguir a los delincuentes”.

El tercer compareciente de la jornada,Xaquín Acosta, asesor de clubes de cannabis, ha explicado que sí hay que abordar una regularización de los clubes de consumo, aunque ha admitido que es muy importante tasar, por ejemplo, el volumen de producción de marihuana para evitar que los excedentes sean introducidos en el comercio ilegal.

El Parlamento Vasco pretende escuchar a un total de 60 expertos o profesionales antes de tomar la decisión de si regula o no los clubes de consumo de cannabis. No se trata de legalizar la marihuana, ya que ésa es una competencia del Estado.

De momento, las opiniones recabadas son diversas. Las asociaciones defienden su derecho al “autoconsumo” y han criticado que mientras el Parlamento debate su futuro la Policía continúe actuando contra ellas. De hecho, la Fiscalía ha pedido 6 años de cárcel por tráfico de drogas para el presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas, Martín Barriuso, porque entiende que distribuye a terceros las plantas del club.

El experto médico Miguel Gutiérrez, sin embargo, manifestó otro punto de vista muy distinto. Desde su experiencia al haber atendido a jóvenes que han abusado de las drogas, sentenció: “[Los médicos] No tenemos ninguna oposición a la creación de clubes de cannabis, pero sí nos preocupa extraordinariamente que se proyecte una imagen del consumo de marihuana como algo inofensivo que no atenta gravemente contra la salud. Eso es incierto”.

Publicado en El Mundo

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BarriusoEl presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas denuncia en la entrevista realizada en ‘Entrada Libre’ las situaciones ‘kafkianas’ que rodean a la marihuana y a los clubes del cannabis.

Martín Barriuso, presidente de Pannagh y de la Federación de Asociaciones Cannábicas, ha estado este martes en el programa ‘Entrada Libre’ para hablar sobre la regularización de los clubes de cannabis y el vacío legal ante el que se encuentran.

De hecho, las operaciones policiales en plantaciones de marihuana realizadas en las últimas semanas ha vuelto a poner el foco en la realidad de las asociaciones de usuarios de cannabis. Mientras tranto, el Parlamento Vasco ha empezado a estudiar el modo de regularlos.

Barriuso ha destacado que, precisamente, las ultimas redadas en plantaciones de clubes corresponden a una “auténtica confusión legal” y una “situación kafkiana”, ya que el Parlamento Vasco intenta regular a estos clubes de usuarios de marihuana. De hecho, él mismo denuncia que ha sido tratado “de socio legal a miembro de organización criminal” por la Fiscalía Antidroga, tras recibir una petición de 6 años de cárcel por el caso de la asociación Pannagh.

Sin embargo, Martín Barriuso dice que, a pesar de la voluntad política en el País Vasco para intentar regular esta situación, los cambios también deberían ser regulados en Madrid para acabar con la inseguridad jurídica y que “esto no es admisible en un estado de derecho”.

El presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas ha querido subrayar que “el uso del cannabis tiene un efecto protector sobre las neuronas” en contra de lo que se cree, de ahí su uso terapéutico. Sin embargo, señala su efecto nocivo en caso de consumir el cannabis en forma de porro, en personas predispuestas a tener trastornos psicóticos o de consumirlo en edades precoces (antes de los 16 años).

descarga (66)Además, Martín Barriuso ha criticado que se “intente educar a la gente de manera represiva” ya que del presupuesto destinado al tema de las drogodependencias el 89% está destinado a la represión, y sólo el 11% a la prevención, tratamientos, rehabilitación…. Por eso, cree que la legalización del cannabis supondría una mejora en las políticas de prevención.

Esa es, precisamente, la reivindicación de los clubes de cannabis de Euskadi.

Fuente y video  Eitb

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En el País Vasco existen 72 asociaciones registradas, 54 de ellas operativas, con cerca de 10.000 usuarios con fines lúdicos y terapéuticos 

«Queremos dejar de parecer criminales y que no se nos estigmatice». Las operaciones policiales en plantaciones de marihuana realizadas en los últimos días en Gipuzkoa ha vuelto a poner el foco en la realidad de las asociaciones de usuarios de cannabis. Son clubes de consumo de marihuana con fines lúdicos, pero también con objetivos terapéuticos, que se mueven en una especie de limbo legal, en el que corren el riesgo de ser imputados por delitos contra la salud o por tráfico de drogas. Por este motivo, reclaman que «de una vez por todas» se acometa «una regulación integral» para que los usuarios «dejen de sentirse criminalizados», asegura Iker Val, presidente de la federación vasca de cannabis, Eusfac. Precisamente, esta semana, se retoma en el Parlamento Vasco la ponencia para buscar una solución regulada de la actividad de las asociaciones.

Esa es la reivindicación que persiguen los alrededor de 10.000 usuarios que forman parte de los clubes de cannabis repartidos por todo Euskadi. Según los datos oficiales, existen 72 asociaciones, si bien 50 estarían operativas (34 en Gipuzkoa, 12 en Araba y 6 en Bizkaia).

Una de ellas, la más importante en cuanto a volumen de usuarios aunque de reciente creación, se encuentra en Zarautz. The Weed Club es una asociación sin ánimo de lucro que agrupa a 900 asociados. Por tener, tienen hasta consulta médica. «Somos el único club de toda España que cuenta con un médico en plantilla, que atiende a las personas que buscan fines terapéuticos», explica Mikel Larrañaga, presidente de la asociación. La sede del club está en Zarautz, si bien la plantación, con 360 ejemplares adultos, se ubica en otro municipio.

Según explica Larrañaga, «actualmente nada está regulado. Las asociaciones nos basamos en una autorregulación. Es una situación de vació legal. Los clubes son legales pero los cultivos están en un limbo legal y también es ilegal el transporte. Por eso es necesaria una regulación total para que los usuarios de los clubes dejen de estar estigmatizados. Si las asociaciones son legales, creemos que se debería regular todo el entorno».

También reivindica una regularización Iker Val, presidente de la federación vasca de cannabis, Eusfac, y de la asociación Ganjazz Art Club, creada hace 12 años. «Nosotros trabajamos en una propuesta de una ley vasca integral del cannabis que regule tanto el consumo individual, para dar pautas de cuántas plantas puede tener una persona, como la actividad de las asociaciones y colectivos que se agrupan para consumir cannabis respetando los parámetros del código penal y del consumo compartido. Además, apostamos por el acceso al cannabis medicinal de calidad a través de una empresa regulada por el Gobierno Vasco», afirma.

ganlogAsimismo, Ganjazz trabaja en «colaboración con el Instituto Vasco de Criminología en la elaboración de una guía de buenas prácticas para los clubes de cannabis».

Fuente Diario Vasco

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elzo4El sociólogo Javier Elzo (foto) apoya regularizar los clubes de cannabis, pero avisa de que el mayor problema reside en el consumidor sin recursos que está «enganchado»

El sociólogo Javier Elzo propuso ayer que se suministre marihuana de forma «controlada y legal» a los consumidores sin recursos del País Vasco para erradicar la «marginalidad» de los colectivos «más indefensos» y también para atajar el «trapicheo». Elzo, que participó en una ponencia del Parlamento vasco sobre la regulación de los clubes de cannabis, asumió las reclamaciones de esas entidades y defendió su regularización en Euskadi. En una primera fase, se efectuaría a título experimental, y con posterioridad, y tras analizar las conclusiones de una comisión de expertos, mediante un estatus legal.

El catedrático emérito de Sociología de la Universidad de Deusto propugnó ambas medidas -la Fiscalía rechaza la actividad de los clubes- tras constatar que la represión policial y judicial contra las drogas «ha fracasado». Un hecho avalado por el elevado consumo de marihuana que, desde su punto de vista, se registra en Euskadi. Elzo recordó que en la comunidad autónoma había 28.000 fumadores habituales de cannabis en 2012, de los cuales 11.000 tenían entre 12 y 23 años, una cifra que calificó de «alarmante».

El sociólogo aseguró que en el País Vasco se fuman mucha más marihuana y hachís que en otras autonomías e, incluso, que en otros países de la Unión Europea. La razón es que ambas sustancias tienen una «aceptación social» entre los vascos que no se da con otros estupefacientes. Así se explica que los clubes sociales de marihuana estén más extendidos en la comunidad autónoma. «Euskadi ha sido mucho más liberal, permisiva en comportamientos privados con el consumo de cannabis, la justificación de la homosexualidad, del aborto e incluso de la eutanasia», indicó.

A la luz de esa realidad, y a pesar de apoyar las demandas de los clubes de cannabis, Javier Elzo previno contra el riesgo de que el País Vasco se convierta en una «pequeña Holanda», donde ya funcionan establecimientos similares. Reconoció que podría producirse un efecto llamada que convertiría Euskadi en una especie de «paraíso» de la marihuana.

El catedrático recalcó que su mayor preocupación son los pequeños consumidores que, además de estar «enganchados», sufren problemas de integración social y carecen de recursos económicos. A su modo de ver, es muy importante darles alguna salida, comprobando la calidad de lo que fuman y, sobre todo, evitando que «anden por ahí trapicheando». Por ello, sugirió facilitarles «el acceso legal y controlado» a la droga.

Un experimento

Respecto a los clubes de cannabis, el sociólogo de Deusto planteó a las autoridades la posibilidad de legalizarlos, «ad experimentum», durante seis o nueve meses. A continuación se crearía una comisión que elaboraría un informe sobre el funcionamiento de esos centros; por supuesto, siempre limitados a socios e invitados.

Elzo señaló que, en el plazo de seis meses, esa comisión formularía al Parlamento vasco una propuesta de estatus legal, aunque dejó claro que, en cualquier caso, esas entidades deben estar vetadas a los menores y su fin ha de ser recreativo y sin ánimo de lucro, descartándose «todo proselitismo e incitación al consumo».

1340962562_348677_1341076596_noticia_normal (1)Mientras la Cámara de Vitoria decide sobre esa cuestión, los clubes de cannabis acumulan ya veinte sentencias absolutorias de los tribunales. A la espera de nuevos pronunciamientos judiciales, las asociaciones reclaman de las administraciones que se pongan de acuerdo sobre su situación.

Precisamente, en las últimas fechas se han registrado varias operaciones de la Ertzaintza y la Guardia Civil contra plantaciones de marihuana propiedad de cooperativas. El presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas de Euskadi (Eusfac), Iker Val, ha aclarado que no se trata de una «caza de brujas». Simplemente, por estas fechas «acaban los ciclos de cultivo, y la propagación del olor facilita la localización de las plantaciones».

Fuente ElCorreo

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La Federación de Asociaciones Cannábicas de Euskadi (EUSFAC) no cree que exista una “caza de brujas” contra los clubes sociales de consumo de esta sustancia sino que la falta de regulación genera contradicciones en una comunidad autónoma en la que estima que hay 100.000 consumidores habituales de esta droga.

El presidente y el abogado de esta entidad, Iker Val y Aitor Brión, respectivamente, han comparecido en una rueda de prensa en San Sebastián para lanzar un mensaje de “tranquilidad” y “calma” tras las noticias difundidas las últimas semanas que vinculan plantaciones de cannabis pertenecientes a cooperativas de consumidores con operaciones policiales, robos y detenciones.

Iker Val ha explicado que en esta época del año, que coincide con el fin de los ciclos de cultivo, es habitual que se produzca un repunte tanto en la intervención de cultivos por parte de la policía como en el robo de plantas debido a que la propagación del olor facilita la localización de las plantaciones.

No obstante, ha querido transmitir “calma”, ya que de los doce colectivos representados en esta federación vasca, ninguno ha sufrido este año ningún robo en sus cultivos, mientras que sólo uno, concretamente Ganjazz Art Club, ha sido objeto de una intervención policial, que se produjo el pasado miércoles, cuando la Ertzaintza intervino una plantación en un caserío de Oiartzun (Gipuzkoa).

Estos datos avalan, a su juicio, que “no hay una caza de brujas” contra estos clubes sociales de consumo de cannabis en Euskadi, donde existen 72 colectivos inscritos en el registro de asociaciones del departamento de Justicia, aunque se calcula que hay unos 55 realmente operativos.

Iker Val cree que la ausencia de “una regulación clara y concreta” provoca “situaciones contradictorias” que, en este caso, afectan a “asociaciones con estatutos registrados y aprobados por el departamento de Justicia” del Gobierno Vasco.

Val ha asegurado que “está demostrado” que en los lugares en los que existe un club social de consumo de esta sustancia estupefaciente “disminuye la delincuencia y el trapicheo de cannabis a menores”.

solucion-problemas(1)Ha querido dejar claro que estos clubes “no son el problema” sino “parte de la solución” y ha señalado que, según sus datos, Euskadi alberga cada año más de 10.000 cultivos de cannabis, de los cuales la mayoría son para autoconsumo, unos cincuenta de asociaciones para abastecerse en circuito cerrado y unos mil para el “narcotráfico” y las “redes ilícitas” que actúan con “impunidad”.

Fuente DiarioVasco

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En la operación fueron detenidas cinco personas y se incautaron de 634 plantas de marihuana.

La Asociación de Estudios y Usuarios del Cáñamo (PARE) de Bilbao ha presentado un escrito ante un juzgado de Tolosa en el que solicita la devolución de la marihuana incautada por la Guardia Civil en una operación desarrollada en Zizurkil que se saldó con cinco detenidos, ha informado hoy este colectivo.

La Delegación del Gobierno en el País Vasco informó ayer, en una nota de prensa, de esta operación desarrollada el pasado 26 de septiembre en los invernaderos de un caserío en el que fueron detenidas cinco personas y donde se incautaron de 634 plantas de marihuana, 17 kilogramos de esta sustancia ya secada, un revólver y tres escopetas, entre otros efectos.

Según esta fuente, los presuntos traficantes realizaron algunos disparos con una de las escopetas que posteriormente fueron incautadas.

Sin embargo, un miembro de la directiva de PARE a explicado hoy, en declaraciones a EFE, que la marihuana incautada pertenecía a su colectivo, legalmente inscrito en el registro de asociaciones del Gobierno Vasco, y que, según ha dicho, tenía alquilados los invernaderos al dueño del citado caserío de Zizurkil.

Este portavoz ha aclarado que la cosecha de marihuana estaba destinada al autoconsumo de los más de 300 socios del colectivo, con sede en la capital vizcaína, quienes pagan esta sustancia solidariamente en función de los gastos que les cuesta producirla.

Ha aclarado asimismo que la operación policial coincidió en el tiempo con un intento de robo de la marihuana por parte de tres personas, dos de las cuales habrían conseguido escapar, y que, según su versión, habrían sido las responsables del intercambio de disparos con la Guardia Civil.

El portavoz de PARE ha revelado asimismo que las personas que finalmente detenidas por los miembros del instituto armado fueron el dueño del caserío, un criado, su sobrino, y un miembro de la asociación que se encontraba en el lugar, porque con anterioridad habían sufrido otros robos, y uno de los presuntos ladrones.

Fuente DiarioVasco

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El departament de Salut catalán  tiene previsto convocar a los grupos parlamentarios para trasladarles una propuesta para poner orden en un sector que, en los últimos años, ha crecido con mucha fuerza

En Catalunya se calcula que hay unas 300 asociaciones de cannabis, 200 de las cuales se encuentran en Barcelona

La Generalitat de Catalunya quiere regular los clubes de cannabis. El conseller de Salut, Boi Ruiz, tiene previsto convocar próximamente a los representantes de los grupos políticos en el Parlament con el objetivo de consensuar una propuesta que tiene que servir para poner orden y regularizar un sector que, en los últimos años, ha crecido con mucha fuerza. Según el Gobierno y las mismas asociaciones, en Cataluña puede haber unos 300 clubes de cannabis. Hay miles de consumidores.

Salut tiene previsto presentar una propuesta basada en una regulación de buenas prácticas que posibilitaría “un modelo restrictivo de club” con el objetivo de limitar el número de socios, fijar las cantidades máximas de cultivo y de consumo y la edad para asociarse, evitar las actividades promocionales, definir los horarios y las condiciones de salubridad de los locales y poner énfasis en prácticas preventivas de reducción de riesgos y de daños. La regulación también persigue evitar el contacto del consumidor con el mercado negro, conocer más a fondo la realidad del fenómeno, acceder a la población consumidora, conocer la composición de las plantas e involucrar a los usuarios en la elaboración de propuestas factibles de reducción de riesgos y de daños.

Desde hace unos años, el número de clubes de cannabis se han disparado en Cataluña, principalmente en Barcelona. “Pensamos que pueden haber unas 300 asociaciones, y más de 200 están en Barcelona, sobre todo en Ciutat Vella”, dice Jaume Xaus, portavoz de la CATFAC, la Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis de Cataluña, una de las dos federaciones existentes.

Permitido el autoconsumo

La situación en Cataluña y en España es de vacío legal. El tráfico de cannabis está prohibido, pero está permitido el autoconsumo. Los clubes se encuentran en la misma situación y, desde hace tiempo, que reclaman una regulación del Parlament para funcionar con normalidad. Además de Cataluña, las asociaciones de cannabis están muy arraigadas en el País Vasco y ahora el movimiento empieza con fuerza en Galicia y en Andalucía.

En el Parlamento Vasco ya se ha hecho una comisión para regular los clubes de cannabis. Después de estar parada un tiempo por las elecciones de 2012, la comisión retomará en octubre la actividad con la comparecencia de unos 60 expertos para que ofrezcan algo más de luz sobre el tema desde diferentes ámbitos con el objetivo de buscar y aprobar un marco jurídico que permita a las asociaciones de cannabis funcionar con normalidad.

En Cataluña, según el Departament de Salut, en mayo de 2012 se inició el camino para trabajar en una propuesta de regulación de buenas prácticas y se creó una comisión liderada por la Subdirección General de Drogodependencias de la Agencia de Salud Pública de Cataluña e integrada por la Dirección General de la Policía, la Dirección General de Derecho y Entidades Jurídicas, la Dirección General de Administración Local y la Fiscalía Superior de Cataluña. El Departament de Salut asegura que también abrió un diálogo con el sector. Con todo, habrá aspectos que la Generalitat no podrá regular y que requerirán cambios en la legislación española, por ejemplo todo aquello que hace referencia al Código Penal.

Ayer, Jaume Xaus, de la CATFAC, valoraba muy positivamente el paso dado por el Departament de Salut. “Esta regulación es una necesidad. Ahora funcionamos con mucha inseguridad jurídica”.

La nota hecha pública por Salut llega después de que el 19 de septiembre, ICV-EUiA presentara una propuesta de resolución en el Parlament catalán para constituir una comisión de expertos, personas y entidades para estudiar el fenómeno e iniciar los trabajos técnicos y jurídicos “para establecer una regulación específica de las asociaciones de personas consumidoras y de los llamados clubes sociales de cannabis”. Para ICV-EUiA, prosigue la proposición, “el consumo de cannabis es una realidad en Catalunya”, y hasta ahora las políticas en materia de cannabis han estado principalmente enfocadas a la criminalización y persecución judicial y policial de los usuarios. En opinión de los ecosocialistas, estas políticas han sido un fracaso rotundo en todo el mundo y requieren un enfoque nuevo encaminado a la reducción de riesgos y reducción de los daños asociados al uso.

ICV-EUiA también propone iniciar los trabajos para la elaboración de una ley catalana de acceso al cannabis en el marco de la Llei de Salut Pública y de las competencias establecidas en el Estatut, y reforzar y colaborar con las diferentes entidades para mejorar los programas de información, prevención y promoción de la salud en drogodependencias espacialmente para la población menor.

Normativa llena de contradicciones

Según el diputado de ICV, Josep Vendrell, el problema de los clubes de cannabis se va haciendo grande. Cada vez la presión policial y judicial es mayor y lo que es peor la normativa está llena de contradicciones: “El consumo no es ilegal, el tráfico está prohibido, llevar cannabis encima no está permitido, en los clubes se puede consumir, la fiscalía ha dictado instrucciones para que se compruebe que las plantaciones disponen de un permiso de la agencia del medicamento…”, dice Vendrell.

“No hay ninguna regulación, las líneas son muy ambiguas. Esto provoca muchos problemas con la policía y la fiscalía. Se producen cortes de plantas, inspecciones a clubes. Actualmente, en Cataluña, puede haber un centenar de imputados de clubes de cannabis”, explica el portavoz de la CATFAC, Jaume Xaus.

Las últimas semanas, Catalunyaplural.cat ha visitado uno de estos clubes, situado en Barcelona. Al exterior, ningún cartel lo anuncia y nada hace pensar que detrás de la puerta hay un club de cannabis. De hecho, para entrar hay que llamar a un timbre, hacerse socio (con el aval de una persona que ya lo sea), ser mayor de 21 años (en algunos clubes se puede acceder con 18), no consumir en el interior de las instalaciones más de una determinada cantidad al mes (varía en función de los clubes) y ser consumidor de cannabis (para evitar que se diga que se ha incitado a alguien a consumir por primera vez). Se trata de un club privado y no de un local de pública concurrencia.

Una de las personas responsables del club explica que la aparición de los clubes “ha hecho emerger un consumo que antes se hacía de manera oculta. El auge de este tipo de clubes demuestra que hay un consumo. La gente fuma igual un canuto que un cigarro”. Y añade que las asociaciones funcionan como un club de fumadores. “La licencia la solicita una asociación de cannabis. En Barcelona, no hay ninguna normativa que prohíba que en un local privado no se pueda consumir cannabis. No son locales de pública concurrencia. Son clubes privados de fumadores”.

El proceso para constituir una asociación se hace, actualmente, a través del registro del Departament de Justícia. El club lo que hace es presentar unos estatutos y un código de buenas prácticas. Justícia analiza los estatutos, comprueba que no haya nada ilegal y los da de alta. Pero el vacío legal existente y la ambigüedad es tan enrome que, en ocasiones, acaban igualmente teniendo problemas con la policía y la fiscalía, y se inicia un proceso judicial.

Los clubes legalmente constituidos ofrecen charlas con médicos y abogados para dar a los consumidores asesoramiento jurídico y médico. Algunos de los clientes hacen un uso terapéutico del cannabis –sirve para la artrosis, la artritis, la esclerosis múltiple, para terapias para combatir los efectos de la quimioterapia y como regulador natural de la insulina–, pero de momento los consumidores terapéuticos todavía son una minoría. En los clubes de la CATFAC, Xaus calcula que son entre un 15 y 20% de los usuarios.

En cuanto a los cultivos, algunas asociaciones lo que hacen se contratar a un jardinero que se da de alta como autónomo y hace la producción por el autoconsumo de un club. Pero las líneas sobre lo que se puede hacer o no son muy finas y cada cierto tiempo los Mossos intervienen plantaciones de cannabis. Así ha pasado, por ejemplo, esta misma semana en cuatro domicilios de las comarcas del Vallès Oriental y El Maresme. La policía autonómica intervino 700 plantas de marihuana, detuvo una persona e imputó a otros tres un delito contra la salud pública.

La regulación de Salut persigue también evitar un crecimiento desproporcionado de los clubes y del número de socios. Esto se hace porque se ha detectado que hay una serie de asociaciones que funcionan con una visión más comercial y mercantilista que otras y no limitan el número de socios –se cree que en Catalunya hay clubes que funcionan con miles de usuarios–, y la Generalitat opina que de no hacer la regulación se corre el riesgo que se implanten prácticas de riesgo para los consumidores.

Mientras que en España y en Cataluña, la regulación de los clubes de cannabis todavía tardará un tiempo a llegar, en otros países o demarcaciones el proceso ya está bastante más avanzado. Por ejemplo, en Estados Unidos, el Departamento de Justicia norteamericano ha anunciado que no interferirá en las medidas adoptadas por los estados de Colorado y Washington para despenalizar el cannabis: uso, producción, distribución y venta para uso lúdico. Esta decisión, probablemente, significará que otros estados norteamericanos iniciarán el mismo camino. En Alaska se quiere celebrar el próximo año un referéndum sobre la cuestión.

Fuente ElDiario

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IMG_0087Barcelona.- El pasado mes de mayo se inauguró, en el barrio de Sants de Barcelona, una nueva asociación privada de fumadores de tabaco y cannabis sativa L y derivados: WEEDOM. Una Asociación sin animo de lucro con dos vertientes de uso: uso lúdico y uso medicinal. Un nuevo club social cannábico (CSC), entre los más de 500 que ya existen en Cataluña, que se une a la lucha por la regulación de la estigmatizada sustancia.

Su nombre, originado a partir de la fusión de los vocablos ingleses weed (hierba) y freedom (libertad), reflejan claramente su filosofía y objetivos como asociación colectiva: la creencia de que la hierba debe ser descriminalizada y, en última instancia, libre.

WEEDOM dispone de un cultivo compartido de cannabis que abastece a su socios de un producto natural, limpio, y seguro, sin aditivos químicos apto y para su consumo , con el cual pretende luchar contra el mercado negro y velar por un consumo seguro y responsable de los usuarios, ofreciendo asesoramiento e información completa de la sustancia para minimizar los riesgos asociados a su consumo.

La Asociación atiende tanto a miembros lúdicos como medicinales, ofreciéndoles asesoramiento médico y legal, avances en cuanto a investigación y de actividades para la mejora de la calidad de vida de aquellas personas que sufren enfermedades cuyas dolencias pueden ser paliadas con la sustancia.

En definitiva, WEEDOM es una Asociación que se une al fomento de la participación ciudadana y el debate social alrededor del desarrollarlo del cannabis, de las aplicaciones terapéuticas en pro del consumo responsable y de ayudar a promover un contexto de información y transparencia.

Así, WEEDOM pretende convertirse en un punto de reunión donde las personas usuarias y asociadas se sientan cómodas y seguras. Un acogedor espacio donde participar de diferentes actividades sociales gratuitas para sus socios: retransmisiones deportivas, películas y documentales temáticos, música en directo, workshops, acciones activistas, exposiciones de arte, entre otras.

Estas actividades permiten alcanzar el máximo objetivo del nuevo CSC: crear entre las personas usuarias de estas sustancias y, así, juntos trabajar por la regulación y desestigmatización de la planta.

IMG_0091Para más información:

WEEDOM

c/Numancia, 2

08029 Barcelona  

info@weedomsants.org

932386787

La Asociación Independiente Recreativa de Autoconsumo y Medicinal de Barcelona (AIRAM), presenta este Programa pionero de reducción de riesgos en el que invita a sus socios a reflexionar sobre su consumo y a tratarlo en el caso de que éste sea problemático y afecte al desarrollo de su día a día, con la colaboración de profesionales especializados en la materia.

Con este programa, la responsabilidad social se hace visible en el sector asociativo cannábico, un sector pendiente de regulación por parte de la Administración Pública, tal y como se ha comentado últimamente desde diversos medios de comunicación.

 

IMG_0297Por primera vez una asociación de personas usuarias de cannabis promueve un proyecto de esta índole. Un programa piloto que pretende ser el punto de partida para futuros proyectos de mayor envergadura.

El Programa de Reducción y/o Abandono del Consumo de Tabaco y/o Cannabis (PRACTC) tiene como objetivo principal velar por el consumo responsable de las personas usuarias de estas sustancias y que en éste no se convierta en una adicción a largo plazo.

Desde un punto de vista médico el tabaco y el cannabis , a diferencia de otras drogas, no presenta advertencias o signos claros de adicción física, sino que se trata de una adicción de tipo psicológica, por lo que es difícil detectarla a corto plazo sin un diagnostico profesional.

Por ello, esta iniciativa que desarrolla en AIRAM, uno de los clubs privados de consumidores de cannabis con más personas asociadas a nivel nacional por su activismo y dinamismo en actividades en iniciativas de este tipo, cuenta con la colaboración y asesoramiento de varios profesionales especializados en la materia: Zaida Egea psicóloga especializada en adicciones; Julián Errasti medico de familia especializado en disminución de riesgos y Manel Colomer, director de Psicologiaespecializada.es como testimonio, centro privado de desintoxicación, rehabilitación y tratamiento de adicciones. La unión de estas tres áreas profesionales (terapéutica, médica y psicológica) , permite llevar a cabo un tratamiento integral del problema.

Aunque es difícil establecer un limite entre el uso , abuso y dependencia de la sustancia PRACTC ayudará aquellas personas que participen de manera voluntaria a reflexionar sobre su consumo, siempre y cuando éste sea problemático, para así valorar un posible tratamiento.

Según Zaida Egea “la adicción es miultifactorial, entran en juego muchos factores: la personalidad, la genética, el factor ambiental, etc. Por lo que ser adicto o no se convierte en una lotería”

“El tema de las adicciones es importante trabajarlo en equipo, siendo del todo positivo contar con la colaboración de las personas del entorno”, recominda también Manel Colomer como testimonio.

El programa consiste, tras un previo protocolo de entrada y detección de riesgos , en la realización de ocho sesiones presenciales entre las cuales se realizarán varios talleres y se facilitará al usuario la información , las herramientas y las técnicas necesarias para reducir y/o abandonar el consumo. Además los participantes en el programa contarán con el apoyo psicológico personalizado de Zaida Egea, conductora del programa . En el caso que se detecte un consumo problemático se aconsejará su derivación a un centro de tratamiento , en primera estancia al centro público Fundació Salut i Comunitat u otros centros privados como Psicologiaespecializada.es.

Durante el desarrollo de PRACTC se hará uso del Kwit, una aplicación movil que permita el registro de lo consumido para así llevar un control, ir reduciendo progresivamente el consumo y disminuir sus riesgos mediante, por ejemplo, el uso IMG_0266de vaporizadores. Posteriormente, tras varias evaluaciones, control de peso y tensión, se realizará un seguimiento del participante durante los seis meses posteriores.

Contexto legal

Debido a la falta de regulación del sector cannábico por parte de la Administración Pública, desde las asociaciones cannábicas únicamente se puede controlar el consumo del socio dentro del propio club, pero no el consumo que el usuario realice en otras asociaciones similares. De ahí la necesidad imperiosa de crear un programa de este tipo para asesorar y proporcionar información completa al consumidor de estas sustancias.

Vídeo de la entrevista a entrevista en exclusiva a Zaida Egea, Psicóloga especializada en adicciones y drogodependencias, conductora del programa en la asociación.

Ester Salmerón

Gabinete de prensa AIRAM

prensa@airam.org

www.airambarcelona.org

Tel.  93 238 67 87

 

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Uruguay.- Un grupo de consumidores de marihuana se propone crear el primer club social de cultivo no clandestino. “La producción penada es la que se hace para traficar, no la que permite obtener cantidades razonables para el consumo”, advirtió a Montevideo Portal Juan Vaz, de la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay (AECU).

Cincuenta personas es la cantidad mínima deseable para conformar un club social de cannabis que permita desarrollar un cultivo para abastecer a cada uno de sus miembros. Cien metros cuadrados en un galpón o en un pequeño huerto es suficiente para realizar la plantación. Otra cosa importante es establecer un dispositivo de seguridad.

Después hará falta un buen abogado que defienda la postura del club: El consumo no está penado, la producción destinada al narcotráfico sí, pero no la que asegure al consumidor tener cantidades razonables de marihuana. Si un juez procesa a alguien por autocultivo, “la única vía que deja para el consumo, que no está penado, es recurrir al traficante”, afirmó a Juan Vaz, de la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay (AECU), a Montevideo Portal. Por tanto, ese juez sería “cómplice” de los narcotraficantes.

Con esas bases, AECU lanzará este sábado en el Velódromo Municipal la creación del primer club social de cannabis público del Uruguay. Hay por lo menos otros tres que son clandestinos, reveló Vaz.

El club que pretende formar AECU será en conocimiento de las autoridades, que sabrán dónde se realiza el cultivo y se les pedirá que controlen y auditen la producción, según Vaz. ¿Será ilegal? “Eso tendríamos que verlo”, dijo Vaz y desarrolló los argumentos en defensa de la plantación para el consumo propio. “Somos todos consumidores adultos y responsables”, subrayó.

Festival

La presentación fue  durante un festival denominado “Cultivando la libertad Uruguay crece… y se casa”, organizado por grupos a favor de la legalización de la marihuana y del matrimonio igualitario. Desde las 16.20, en una carpa ubicada en el predio del Velódromo, AECU dió a conocer la estructura que le pretende dar al club y anotó a los aspirantes a socios. Los datos del evento pueden verse en las publicaciones adjuntas.

125019_MarihuanaEn la antesala de la aprobación de un proyecto que habilite el autocultivo de marihuana, Vaz indicó que el proyecto de AECU “funciona como preparación” a esa legalización.

Sin votos suficientes para aprobar la producción y venta estatal de marihuana, el Frente Amplio sí tiene en el Parlamento la posibilidad de aprobar una ley de autocultivo, que incluso recibe apoyo de legisladores de la oposición.

Fuente Montevideo Portal

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grancanaria (1)Las Palmas de Gran Canaria, España. En el discreto jardín del club de fumadores de marihuana de Mogan, en la isla de Gran Canaria, las frondosas plantaciones de hojas verdes crecen al sol antes de ser cosechadas, secadas y transformadas en droga suave.

Sentados a una mesa de esta asociación del archipiélago de Canarias, algunos miembros del club fuman tranquilamente una pipa de agua o un porro. Uno de ellos exprime la planta para sacar un jugo verdoso, otro desmenuza las olorosas flores secas para guardarlas en un bote.

“He estado consumiendo maría desde temprana edad, 14 ó 15 años. Empecé como la mayoría de nuestros jóvenes, por curiosidad y rebeldía ante lo prohibido”, recuerda Andrés Ibarra, el jardinero y presidente del club, de 40 años, que con tijeras poda una planta.

“Desde temprano empecé a cultivar lo que más adelante sería mi consumo personal porque lo que se me ofrecía en los diversos puntos de venta, la típica plaza del pueblo, siempre eran productos adulterados y en su mayoría descaradamente caros”, explica Andrés, con la cabeza afeitada y pendientes en ambas orejas, que se define como un “consumidor lúdico”.

La ley española prohíbe la producción de drogas suaves para venderlas y su posesión en lugares públicos, pero la tolera según criterios precisos, en privado y entre mayores de edad en un marco estrictamente no lucrativo.

Aprovechando este hueco, decenas de clubes florecen en todo el país, ofreciendo una alternativa a los consumidores que no quieren acudir al mercado clandestino.

El de SibaritasMedCan se creó en 2012 en una discreta finca rodeada de árboles, lejos del pueblo, protegida por una valla metálica de dos metros y dos pastores alemanes que disuaden a los ladrones.

“Nos hemos reunido un buen equipo de amigos con los que hemos decidido cultivar de manera colectiva lo que entre nosotros mismos consumimos, haciendo hincapié en un cultivo responsable y respetuoso con la naturaleza, sin abonos químicos ni pesticidas nocivos para nuestra salud”, insiste Ibarra.

Además de los fumadores de cannabis, estos clubes atraen también a personas enfermas que buscan un uso terapéutico de la droga.

“Sufrí un accidente que me dejó muchas secuelas, muy dolorosas”, explica Isaac Candelaria Martín, de 40 años. “Con los medicamentos era incapaz de hacer una vida normal, siempre dependiendo de alguien, no salía de casa, no tenía vida social, ahora sí la tengo”, agrega.

“Soy consumidor terapéutico”, reconoce también Juan José, de 47 años, que entre otras dolencias sufre fibromialgia, una enfermedad que conlleva dolores crónicos. Optó por la marihuana tras sufrir los efectos secundarios de los fármacos.

“Con ella no tengo riesgo alguno de estar ’enganchado’ a ninguna droga. Me permite moverme, me regula el apetito, el sueño, y hasta mi humor para afrontar mi día a día”, afirma.

Entre los nuevos esquejes y las plantas adultas en flor, el pequeño jardín de cuatro metros por cinco, en el centro de la finca, puede albergar unas 200 matas.

“Consumo marihuana habitualmente desde los 16 años”, reconoce Eliana Detraz, una mujer suiza de 42 años. “El hecho de formar parte de este equipo y de haberme adherido al club SibaritasMedCan es ante todo por no verme envuelta en trapicheos raros o seguir engordando a las mafias locales”, asegura.

Cada uno de la veintena de miembros debe informar sobre su consumo, lo que permite estimar las cantidades a producir y justificarlas en caso de inspección policial.

topo_fumando_marihuanaY es que para estos clubes la frontera de la legalidad nunca está lejos. “La ley no es clara”, denuncia Ibarra, recordando una redada policial, hace un año, en la que las plantaciones fueron cortadas.

“No me considero una criminal ni delincuente por el hecho de consumir marihuana”, dice Detraz. “Soy una persona muy responsable y tengo un empleo estable con cargo importante. La marihuana es para mí como la copita que la gran mayoría de gente puede consumir en cualquier bar sin por ello ser un alcohólico”.

Fuente Abc

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Screen-Shot-2013-03-04-at-11.39.33-AMMuchos conocemos el sistema actual de asociaciones por el que los usuarios españoles (lúdicos o medicinales) pueden adquirir marihuana de manera legal. Otros tantos ni han escuchado hablar de ellas.

Ante todo, una asociación es eso, una asociación de personas que buscan y persiguen un fin social. En nuestro caso cannábico, el primer fin que tienen es el amparo. Desde el amparo farmacológico a un usuario de cannabis medicinal, hasta el amparo jurídico del chaval que deja de ir al mercado negro.

Las asociaciones cannábicas están creciendo como la pólvora ya no sólo por todo el territorio español. Hace relativamente poco se abrían los primeros club de consumidores en Italia y en Francia acaban de preparan los estatutos para abrir los primeros.

El método de asociaciones no es más que una forma de lucha, una manera de hacer piña y presión ante las injusticias de la vida. La marihuana es vida y muchos son capaces de vivir gracias a ella. Así que usuario medicinal o lúdico, amigo o familiar de usuarios, cultivadores y activistas: Asóciate y lucha. Ver video  Cannabis Socials Club

Fuente Growmed

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La iniciativa del Ayuntamiento de Rasquera de ceder unos terrenos municipales para el cultivo de marihuana levantó los recelos de las autoridades políticas, judiciales y civiles, pero también abrió una puerta al debate.

Existen clubes de fumadores en Cataluña, plantaciones de cannabis y, en mayor o menor medida, se consume pero, hoy por hoy, el autocultivo se encuentra en un limbo legal. Esta actividad es legal, pero debe ser un juez quien, en última instancia, determines si se trata o no de cultivo para el autoconsumo.

Dada la situación creada en Rasquera –el cultivo está paralizado a la espera de que la Justicia dé o no el visto bueno–, la Generalitat ha solicitado que la comisión interdepartamental sobre drogas analice la posibilidad de regular dicha actividad. El grupo recopilará información y estudiará «medidas que se puedan tomar». Para ello, ha solicitado la colaboración de las federaciones de asociaciones canábicas para que valoren las posibilidades, expliquen su experiencia y puedan realizar propuestas. En Cataluña están constituidas 150 asociaciones de estas características, la mitad de todas las que existen en España.

El subdirector general de Drogodependencias de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, Joan Colom, señaló a Ep que el objetivo de este estudio es analizar «nuevas medidas para proteger la salud de la forma más correcta».

Acabar con el vacío legal existente es una de las reivindicaciones de las asociaciones canábicas. «Hay un mercado negro que los usuarios no quieren y es mejor el autoconsumo sin ánimo de lucro y en condiciones», apuntó el portavoz del movimiento asociativo canábico de autoconsumo, José Afuera.

Fuente ABC