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El hachís, hash, chocolate o costo, es el nombre que reciben las glándulas resinosas de la marihuana hembra separadas de la planta y procesadas formando una masa compacta. Es más que probable que sus primeros usos fuese en la elaboración de inciensos para ceremonias religiosas. Realmente se tardaron bastantes siglos en que el consumo de hachís fumado fuese extendido.

La palabra hachís proviene de la palabra árabe hashish que significa “césped”, “hierba seca” e incluso “cáñamo”. En el tiempo de las cruzadas había una secta practicante del chiismo muy temida tanto por los cristianos como los por musulmanes, realizando asesinatos estratégicos de políticos o militares y creando la leyenda de que nadie podía escapar de ellos. El líder fundador de esta secta se llamaba Hassan Al Sabbah también conocido como El viejo de la montaña y a sus guerreros se les conocía con el nombre de Hashsha-shin, palabra árabe que significaba “fumadores de hachís” y de la que hoy proviene “asesino”.

El hábito de fumar empieza en los siglos XVII y XVIII, cuando a la costumbre rápidamente aceptada por la sociedad de fumar tabaco proveniente de Ámerica, se le empieza a añadir hachís para aumentar sus efectos. También en Oriente se comienza a usar la técnica del tamizado que puede cubrir la reciente demanda europea, hasta entonces abastecido por el poco que provenía de la ocupación británica de la India, las famosas charas. Este nuevo método de tamizado comenzó a introducir unos buenos costos de Afghanistán y Pakistán, donde se llegó a establecer una ruta comercial que pasaba por Mazar-i-Sharif y Kabul hasta llegar a Shikarpur o Peshawar.

El auge del hachís fue a finales del siglo XIX y principios de XX, tanto tan calidad como en cantidad, hasta de que la prohibición comenzara a hacer estragos entre los productores y comerciantes. Tan sólo Marruecos se mantuvo como único país del mundo que seguía exportando grandes cantidades de hachís, incrementando la cantidad sobretodo a partir de la década de los 60.

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Legionario 1985, Norte de África

En la España de la dictadura franquista es también a mediados de los años 60 cuando se difunde el hábito de fumar por los jóvenes que habían realizado el servicio militar obligatorio en Ceuta y Melilla, territorios españoles del norte de África, y especialmente en La Legión. No se puede decir que la gran mayoría de soldados que hicieron la mili no habiesen probado la grifa o el kiffi por lo menos de manera ocasional. Aparte, era una sustancia consumida por los chulos, los carteristas, las burlas, las putas o trabajadores emigrados a Argelia y a Marruecos, la policía consideraba que esta sustancia era sólo consumida “por pobretones y gentes de mal vivir” de modo que hacía la lista gorda ante grupos de “fumetas” que no constituían un poder contra el orden establecido sino una mera disconformidad inofensiva con el tipo de conducta impuesto por la sociedad.

Fueron también precisamente los legionarios algunos de los primeros cultivadores de la península. Seguro que cualquiera conoce un gran cultivador que haya estado en la legión, algunos de los grandes maestros de los foros, publicaciones cannábicas o propietarios de webs cannábicas son ex-legionarios y a los que en parte les debemos el interés masivo tanto por el hash como por el cannabis.

Aunque desde 1967, cuando se crea en España la Brigada Especial de Investigación de Estupefacientes de la policía, se comienza a perseguir el tráfico y consumo del cannabis y el hachís, no impidió que su ascenso fuese en gran aumento año a año. En poco tiempo las clases altas españolas pudieron descubrir que el hachís ya no era la droga que consumían sólo los legionarios, marineros y gente marginal, si no que eran sus propios cachorros los que habían caído en sus redes, jóvenes universitarios, inconformistas y que con la llegada del movimiento hippy se intensificó todavía más, tanto el consumo como la persecución.

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Comic de legionaria con mascota militar

España sigue siendo a día de hoy el país que más hachís confisca y es la sustancia ilegal más consumida. Como casi siempre pasa, si hay mucha demanda la calidad disminuye y hoy en día es bastante complicado encontrar el rico costo que se fumaba en los 70 y 80. Si  la policía confisca 500 kilos de hachís, rápidamente se envían otros 500. Si no hay cannabis suficiente para satisfacer la demanda de hachís, se le añaden polen de otras plantas, tierra, aceites o tintes y colonias para mejorar su aspecto, textura y sobretodo su rendimiento. El hash adulterado ocupa más del 95% del mercado y en contadas ocasiones se puede ver hash pakistaní, afgano o alguna Temple-Hash de nepalí, en su gran mayoría no deja de ser costo marroquí más o menos adulterado, con diferentes formatos para que parezca distinto.

Por éso, a falta de hash o costo de calidad, lo mejor que se puede hacer y por lo que opta cada vez más gente es por cultivar su propio cannabis y extraer mediante los varios métodos existentes una resina de la mejor calidad, desde extracciones en seco con un cedazo, con agua y hielo en bolsas de extracción o simplemente usando las manos para obtener las famosas charas, sistema usado aún en algunas zonas de Afganistán, la India o Nepal. También el mercado ofrece variedades puras de Pakistán, Afganistán, Nepal, India, Uzbekistán, Jamaica o el Himalaya así como híbridos super resinosos que imitarán a la perfección al mejor hachís del mundo.

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Hachís En 2012, publicamos un artículo sobre la necesidad de un mercado de hachís más justo, ya que el sistema actual significa que a los productores sólo se les paga de 80 a 200 € el kilo, mientras que el consumidor puede pagar hasta 16.000 €. En esta ocasión, analizamos los obstáculos que dificultan un sistema mejor y ¡cómo podemos crearlo en el futuro!

En 2012, publicamos un artículo sobre la necesidad de un mercado de hachís más justo, ya que el sistema actual significa que a los productores sólo se les paga de 80 a 200 € el kilo, mientras que el consumidor puede pagar hasta 16.000 €. En esta ocasión, analizamos los obstáculos que dificultan un sistema mejor y ¡cómo podemos crearlo en el futuro!

Cómo está montado el mercado de hachís existente

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¿A dónde va el dinero? Parece que depende en gran medida del mercado. En Afganistán, las cosas son especialmente duras para muchos agricultores, y de allí proceden los informes de agricultores a los que se paga tan poco como 80 €-200 € por kilogramo.

Por otro lado, en Marruecos, el precio de un kilo de hachís puede ser mucho mayor. Muchos de los productores con más experiencia a día de hoy cobran hasta 1.500 € por kilo, que suele ser un hachís de gran calidad elaborado a partir de variedades comerciales modernas, introducidas desde los Países Bajos y España.

La proximidad con el mercado europeo juega un papel muy importante, ya que Marruecos se encuentra a una distancia corta en barco desde el sur de España. En comparación, Afganistán está a casi 5.000 km de Europa y, por lo tanto, el coste de llevar el producto al mercado final es mucho mayor.

Obviamente, Marruecos y Afganistán no son únicos países productores de hachís del mundo, pero en conjunto constituyen la gran mayoría de la oferta mundial, por lo que comparar los dos países resulta útil cuando se trata de obtener una visión global de cómo funcionan las cosas a nivel mundial.

¿Por qué hace falta un sistema más justo?
Son sobre todo los agricultores marroquíes a gran escala los que pueden permitirse el lujo de montar cultivos capaces de estas formas modernas de cultivo, mientras que la mayoría de los agricultores tradicionales de Marruecos sigue recibiendo una remuneración insuficiente por sus productos, y viven en la pobreza con derechos restringidos y perspectivas limitadas.

El hachís afgano suele considerarse que es de menor calidad que el marroquí, y por lo tanto, en general, mantiene precios más bajos hasta el final de toda la cadena de suministro, desde el vendedor hasta el productor. En general, el precio por kilogramo de hachís marroquí, adquirido directamente del distribuidor, oscila entre unos 250 € a 1.500€, mientras que el hachís afgano, como se ha mencionado antes, cuesta unos 80 €-200 €.

El valor máximo de un kilogramo de hachís afgano al por mayor varía de unos 750 € hasta los 2.500 € en Ámsterdam, mientras que un kilo de hachís marroquí oscila entre unos 1.000 € por el de mala calidad y hasta 6.000 € por los de mejor calidad. Y en los coffeeshops, el precio de venta al público del afgano oscila de unos 2,50 € a unos 10 € el gramo, mientras que el marroquí alcanza un precio final de 4 € a 16 € el gramo.

Los salarios medios en Afganistán también suelen ser en considerablemente inferiores a los de Marruecos. En Afganistán, el salario medio anual es de unos 8.000 € al año, mientras que en Marruecos la cifra se acerca a los 20.000 €. Hay que tener en cuenta estos factores a la hora de considerar qué es un salario justo o injusto en cada país.

Sin embargo, la gran mayoría de los beneficios generados en ambos mercados los obtienen las organizaciones criminales que transportan el hachís a Europa. Por lo tanto, existen razones suficientes para modificar la ley internacional, regular el mercado y aplicar prácticas comerciales justas entre los exportadores y los importadores.

¿Existe algo parecido a un comercio justo de hachís hoy?

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En una palabra, no. Para que algo sea considerado Comercio Justo, en el sentido jurídico de la palabra, tiene que estar certificado y aprobado por la Fundación de Comercio Justo y su organismo de certificación, FLO-CERT. Es obvio que esto no puede suceder con un producto que es ilegal según el derecho internacional, y que no puede exportarse ni importarse.

En el mercado negro, a los productores de hachís se les paga muy poco comparado con los beneficios que pueden generar los intermediarios, los distribuidores y los vendedores. Sin embargo, se dispone de uno o dos informes que describen cómo se ha producido algo que casi podría denominarse “Comercio Justo” en el mercado ilícito.

En 2015, VICE informaba sobre que un grupo de vendedores que tenía una página de ventas de drogas ilegales en una web profunda llamada The Silk Road, y conocidos como The Scurvy Crew, y que había establecido acuerdos de exclusividad con los agricultores que incluían una “bonificación al firmar el contrato” destinada a permitirles mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias. Ace, el cabecilla del grupo, mencionaba a la revista que muchas granjas estaban “completamente abandonadas”; en un caso, el grupo pagó el tratamiento médico de la esposa de un granjero, además de la reforma de su granja.

¿Se puede crear un sistema de Comercio Justo para el hachís?

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Mientras que el comercio internacional de marihuana y hachís sigua siendo ilegal, es imposible establecer un verdadero sistema de Comercio Justo que garantice una mejor distribución de los beneficios. Sin embargo, puede que veamos más relaciones como las establecidas por el grupo The Scurvy Crew, ya que dichos sistemas aportan grandes beneficios tanto para el productor como para el comprador. El artículo de VICE señala, por ejemplo, que la ética del grupo llevó a establecer una “gran relación de trabajo” con los productores, garantizando un flujo constante de hachís de primera calidad a sus clientes.

Por otro lado, es importante tener en cuenta el hecho de que si el cannabis se convirtiese de verdad en legal, el precio que alcanzaría en el mercado libre probablemente disminuiría considerablemente con el tiempo, hasta llegar a compararse con el de otros cultivos comerciales legales, como las uvas (una buena comparación, ya que las uvas también se utilizan para elaborar un producto con alta fiscalidad que causa intoxicación, y por lo tanto, tiene un precio más alto por hectárea en comparación con otros cultivos legales). Por hectárea, los cultivos ilegales son más valiosos con mucha diferencia que los cultivos legales, precisamente debido al hecho de que son ilegales, y por lo tanto, se incurre en riesgos mucho mayores de los que conlleva cualquier aventura legal.

Sólo por comparar: en la actualidad, el cannabis produce actualmente 47,66 millones de dólares por km² (y, como tal, es el cultivo más lucrativo del mundo con un amplio margen), mientras que las uvas producen una cantidad mucho menor de 625.000 $ por km². Si el cannabis cayera a valores comparativamente tan bajos por km², incluso aunque el sistema de Comercio Justo más justo estuviese en marcha, no podría compararse a los ingresos obtenidos mientras sigue siendo ilegal.

Durante los próximos años, el mercado de cannabis va a sufrir cambios drásticos a medida que el mundo se abre a las posibilidades de la legalización y la regulación. En esta etapa, resulta fundamental que se pongan en marcha la estructuras necesarias para garantizar que al mundo en desarrollo se le da la misma oportunidad de participar en la industria, no sólo por el potencial de hacer dinero, sino también por la posibilidad de mejorar la salud pública y las condiciones de vida al hacer que el cáñamo y el cannabis medicinales sean accesibles una vez más.

Por Seshata

 

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Con toda nuestra cosecha en los botes y completando el proceso de curado, ya seguramente llevamos meses disfrutando de los cogollos que tanto trabajo, dedicación y puede que más de un imprevisto nos ha costado conseguir. Toca simplemente decidir que variedad fumar en cada momento. Pero siempre puedes ir más allá y como dijo Lavoisier “la materia ni se crea ni se destruye, se transforma”, puedes transformar tus cogollos en un delicioso hachís, una transformación que se lleva haciendo en algunas culturas y países como Nepal, Pakistán o Marruecos desde tiempos remotos. Ésta en una de las mejores maneras para aprovechar los restos de la cosecha, como son la manicura y los cogollitos más pequeños y aireados, pero cuanto mayor sea la calidad y la cantidad de resina contenga la hierba que usemos, mejor será nuestro hachís, costo, polen, grifa, chocolate o como prefieras llamarlo. Recuerda que no destruirás tus cogollos, sino que los transformarás en una rica plastilina.

LOS TAMBORES DE KETAMA

8bccf018c2778fb8e64c1d71050250d8.500x317x1Cualquiera que haya tenido la oportunidad de estar en la región de Ketama en Marruecos, quizá tuvo la ocasión de ver las bastas extensiones dedicadas al cultivo de marihuana y que no abarcan la vista a ver su final. En fértiles valles a los pies de las montañas de la cordillera de Rif, crecen millones de plantas de marihuana índica compacta y extremadamente resinosa, con las que se elaboran algunos de los hachises más exquisitos del mundo, como los famosos Doble Cero, Ketama Gold o Sputnik. En este paraíso, donde la elaboración y venta de hachís es el sustento de muchas familias (más o menos un 95% del hachís marroquí se produce en Ketama), es tal cantidad de plantas de marihuana que se llegan a acumular que las secan en fardos amontonadas contra los exteriores de las casas o calles de las aldeas. Ésto degrada una parte muy importante de THC, pero no os podéis imaginar el espacio que precisarían para secar tanta tonelada de marihuana.

a89e0631-668e-4f4e-9ece-00bd4fd79fb1 (1)Uno de los sonidos más espectaculares y cautivadores que se puede escuchar y que devuelve el eco de las montañas del Rif, son los Tambores de Ketama. Constantes, acompasados, una perfecta sinfonía digna de cualquier gran compositor del siglo XVIII, las hábiles manos de los bereberes hacen sonar sus tambores reunidos en grandes grupos, fumando en grandes pipas su tan querido kifi y envueltos en un denso humo. A partir de Noviembre, una vez con el otoño encima y las temperaturas más bajas, la resina de las plantas se solidifica y se extrae con más facilidad. El método es tan rudimentario como eficaz, colocan unos recipientes con un cedazo que es donde caerá el polen, sobre en cedazo colocan la hierba y después lo cubren todo con un plástico. Tan sólo queda con dos palos tocar el tambor en un redoble constante para que comienza a caer el polvo dorado tan codiciado. La gran mayoría de este hachís termina en los propios pulmones de los marroquíes o en los Coffee-Shops holandeses, siendo muy poco el que cruza b05e4505-8f4c-450b-9b55-4018984777f3el estrecho de Gibraltar, así que muchos posiblemente sólo conocerán esta excelente calidad de oídas.

LOS TAMBORES DE MI CASA

Nosotros no vamos a “bajar al moro” ya que tenemos todo lo necesario y de mejor calidad. Contamos con unos excelentes cogollos que hemos secado a oscuras y conservado en mejores condiciones de lo que hacen en Ketama. También en el cuidado de las plantas durante su cultivo, hay bastante diferencia, donde allí puede haber de todo. Y podemos adquirir un cedazo o malla de serigrafía, nosotros hemos optado por la Hash`s Box de Tropical Seeds por la gran calidad y comodidad. En su conjunto cuenta con una malla de 140 micras, la mejor calidad para extraer un buen Doble Cero que son las glándulas más grandes y puras, una bandeja de 3d953ad2-fe69-4135-a1ce-2fa23a3b8defcristal para recoger el polen, un plástico con correas para sujetar la caja, y dos palos. El sistema es idéntico al que usan nuestros vecinos marroquís, si bien los acabados son inmejorables.

Los cogollos que vayamos a usar, sin sobarlos demasiado los metemos un par de horas en el congelador. Ésto hará que las glándulas se desprendan con mayor facilidad al mínimo contacto. Los colocamos sobre nuestras Hash´s Box, cubrimos con el plástico y empezamos a tocar el tambor. Recomendamos comenzar suavemente para que la primera resina que caiga sean las glándulas más grandes y por lo tanto de mayor calidad. Al cabo de unos minutos, ya veremos una pequeña capa dorada sobre el cristal. Nosotros preferimos separar calidades, así que sacamos el cristal y guardamos nuestra primera pasada y volvemos a por la segunda, tercera y las que quieras. También puedes juntar todo y tener un muy buen hachís, te recomendamos de todos modos que pruebes las diferentes calidades.

CON LAS MANOS EN LA MASA

5bacd5e7-1564-48bb-bda0-e43c90d7035dCon nuestro polvo dorado, ya tan sólo nos queda amasar. El calor y la presión hacen que la resina se derrita y se mezcle. La presión la condensa, aislándola del aire, la luz y evitando que hongos la ataquen.

Lo mejor, más cómodo y rápido, es coger pequeñas piezas e irlas trabajando de una en una. Cuanto más la trabajemos, más oscura 59c70ccb-af8d-4b30-99a9-28d383f9823bse volverá y mejorará en sabor y potencia. Pronto nuestro hachís parecerá un chicle, con una textura gomosa, brillante y que ya podremos dar la forma que queramos para conservar.

No se te ocurra quemar después el costo para hacerte un porro como se suele hacer con el malo, simplemente pellizca lo que necesites y deshazlo con los dedos. Todos los vapores que terminen en tus pulmones y no que se los lleve el viento.

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Consumir marihuana utilizando sus cogollos o flores directamente esta dando paso a otras formas de consumo, aunque esta opción es sin duda la mayoritaria, existen a disposición de los consumidores otras formulas para su consumo.  En los tricomas se contiene todos los cannabinoides y terpenos  y, por lo tanto, son la esencia de la planta y proporcionan todo el valor médico y recreativo.

Los concentrados de cannabis se crean a través de un proceso llamado extracción. La extracción es simplemente la eliminación de la resina de los cogollos y de la materia de la hoja. Cuanto más pura se haya extraído la resina mayor será su pureza, calidad y eficacia médica del concentrado.

Eficiente, Alternativa Saludable

Los concentrados son realmente una alternativa saludable. A pesar de alarmismo y la ignorancia generalizada, mediante la eliminación de la materia vegetal de la ecuación, los consumidores encuentran en fumar o vaporizar la extracción, una sustancia más pura principalmente en  cannabinoides. Mientras que los cogollos de cannabis por lo general contienen entre un 10 a 20 por ciento de THC, los concentrados pueden ofrecer entre un 60 a un 95 por ciento de THC, lo que para vapear y fumar es mucho más eficiente y productivo, algo que es especialmente importante para los pacientes para uso médico.

El aceite de cannabis

El aceite de cannabis se ha ganado la atención por parte de los medios de comunicación por su papel en la ayuda a enfermos con epilepsia y a pacientes con cáncer, especialmente los niños, es un método de extracción particular. De hecho, el aceite de cannabis se puede crear a través de una variedad de métodos de extracción, todos los cuales producen productos concentrados de diferentes niveles de calidad y potencia. Por supuesto, si se utiliza marihuana de mala calidad para crear un concentrado, el concentrates-dabbing-1resultado nunca será tan bueno como cuando se aprovecha una variedad medicinal superior con un alto porcentaje de THC, CDB, o ambos.

Solventes o disolventes

Métodos de extracción comunes implican disolventes, incluyendo butano, CO 2, el etanol (alcohol de grano), alcohol isopropílico, y el propano. Los disolventes son agentes químicos que eliminan la resina de la materia de la planta y la hoja, recogiendo y concentrando los cannabinoides y terpenos.
Algunos métodos de extracción, especialmente los relacionados con butano, dejan residuos disolventes en el producto final, aunque sea en pequeñas cantidades. Esta es una preocupación para la salud y puede afectar el sabor y aroma del concentrado.
Dependiendo del disolvente y el proceso empleado, los concentrados están disponibles en una amplia variedad de consistencias. Algunos son aceites pegajosos, gruesos, mientras que otros dan lugar a un material rígido, duro (como añicos). Aprovechar de la experiencia, o consultar a un experto de dabbing, es necesario para determinar cual es la consistencia más agradable.

¿Cuál es el dabbing?

Dabbing implica la aplicación de una pequeña cantidad de un concentrado de cannabis a una superficie caliente, creando una sustancia densa y vaporizando e inhalando el vapor blanco que se produce. Debido a que no se trata de combustión real, el dabbing se considera una estrategia para la reducción de daños siendo más segura y más sana que fumar.
El dabbing básicamente combina el acto de vaporización del cannabis, que se pueden conseguir con un vaporizador de sobremesa o de bolsillo con el mundo de concentrados. A pesar de sus raíces recreativas y de cultura juvenil, el dabbing es una vía efectiva para la ingestión del cannabis medicinal causando más potencia en un consumo mínimo. Una pequeña cantidad de un concentrado fuerte, vaporizado mediante dabbing, puede ser equivalente a fumar un porro de hierba mediano pero en un mínimo tiempo.

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Debido al que dabbing necesariamente implica vaporizar el propio concentrado, los bongs y pipas que se adaptan a los cogollos de cannabis no están diseñados ni son apropiados para concentrados. Así, surge la popularidad de los bongs de vidrio especializados en el consumo de estos concentrados como son los añicos, la cera y la resina en vivo y lamados plataformas DAB.
La superficie de calentamiento utilizado en las plataformas de DAB se construye a partir de una variedad de materiales, incluyendo titanio y cuarzo. Estas materiales se emplean debido a que pueden alcanzar y mantener las altas temperaturas necesarias para la vaporización eficaz y completa del concentrado. El titanio es un material impermeable y que se puede romper por caída y, es la forma más cara para equipar una plataforma de lenguado (se llama así este concentrado). El cuarzo, sin embargo, es más económico y también puede romperse fácilmente.

Sarténes, uñas y banger

Tres de las formas más comunes de las plataformas de estos lenguado son las sartenes, las uñas y los bangers. Las sartenes, la más antigua y menos popular de las tres, implica una almohadilla que se calienta con una antorcha u otro dispositivo. Después de que se alcanza una temperatura suficientemente alta, una muestra muy pequeña de concentrado (aproximadamente un tercio del tamaño de un guisante) se coloca en la plataforma, en cuyo momento el usuario inhala el vapor utilizando una pajita de plástico o de vidrio. El momento de este proceso es crítico para evitar la pérdida del vapor rico en cannabinoides y terpenos y que se crea en el instante en que el concentrado toca la sartén.

cannabis-concentratesLos clavos o uñas, que eran la norma hace unos años cuando dabbing fue ganando popularidad, son más sofisticados y convenientes que las sarténes. Por lo general son de titanio, vidrio o cuarzo y están diseñados para deslizarse en el tubo diagonal un lenguado rig-bong, en sustitución de lo que tradicionalmente es el recipiente de hierbas. Como las sartenes, las uñas requieren una fuente de calor, tal como una antorcha. Aunque se consideran superior a las sarténes para muchos usuarios, las uñas han disminuido en popularidad, habiendo sido reemplazadas por la superficie dabbing más popular de hoy, el petardo o banger.

El banger es un tazón de titanio, vidrio, cerámica, o de cuarzo. Sus tamaños comunes son de 10, 14 y 18 mm. Disponibles en una amplia variedad por factores de forma y tamaños, sin duda son los más convenientes y atractivos para la plataforma del lenguado “Dispositivos de entrada.”
Algunas plataformas de lenguado implican uñas que emplean elementos de calefacción electrónicos enrollados llamados e-uñas. Muchos consumidores prefieren estas uñas debido a su facilidad de uso y al menor peligro que con llamas. Los e-uñas también evitan el sobrecalentamiento del concentrado, un problema común que reducirá la calidad de la propia experiencia dabbing.

En las plataformas Dab también se pueden frotar los utensilios llamados “dabbers.” Mientras que unos tiene la opción de comprar utensilios caros y exóticos, otros muchos fans del dabbing utilizan algo tan simple cannabis-concentrates-2como un crochet  de gancho o sonda dental para hacer el trabajo. Para la propia plataforma de lenguado, el vidrio de borosilicato es muy recomendable debido a su capacidad para expandirse y contraerse además de manejar los altos niveles de calor necesarios para vaporizar adecuadamente un concentrado. Las plataformas Dab que aumentan la difusión del vapor (con muescas y formaciones especiales en el vidrio) dan como resultado más suavidad siendo los accesos más agradables.

La temperatura de la uña o banger es crítica. Algunos expertos recomiendan que se comienza en unos 650 grados F (343 C), mientras que otros aconsejan una temperatura de 600 a 700 grados F (315-371 C). Las temperaturas más altas pueden dar lugar a una degradación de los terpenos en el concentrado, afectando al sabor, aroma y a su eficacia incluso medicinal (muchos terpenos actúan de una manera similar a los cannabinoides y sinérgicamente interactúan con ellos, así que muchos deben ser conservados como sea posible). El uso de un soplete como fuente de calor puede ser complicado y requiere un poco de práctica para conseguir la temperatura adecuada. Las uñas electrónicas, por supuesto, pueden marcar la temperatura exacta, al igual que muchos vaporizadores de escritorio convencionales destinados a este menester.

Kief o kifi

También conocido como “tamiz seco” o “polen”, el kifi es una de las más antiguas formas de los concentrados de cannabis y se remonta a miles de años. En su forma más pura, el kifi son sólo los tricomas, sin materia vegetal. El grado “Kief Connoisseur” se compone de sólo las cabezas de los tricomas, con ninguno de los casi microscópicos tallos.
El Kief o kifi es el más simple de los concentrados. Se produce con facilidad y seguridad en el hogar y no implica disolventes, calor, procedimientos complejos, o reacciones químicas. Puede variar en color desde el amarillo al verde a gris o marrón, dependiendo de la cantidad de materia vegetal sin tricomas que esté en la mezcla.

concentrates-kief-1El kifi típicamente se crea mediante la separación de los tricomas de la materia de la planta usando un tablero de kiefing o tapiz, u otro dispositivo compuesto por una pantalla especial de filtrado. También se pueden recoger usando un molinillo de cogollos de tres cámaras que emplea una pantalla similar. Las pantallas permiten a los tricomas caer a través de una placa de recolección o cámara, lo que impide pasar teóricamente cualquier trozo de hoja, pistilos, u otro material que no sea tricomas  Debido a su naturaleza polvorienta, el kifi no es apropiado secarlo.
Este puede ser fumado o vaporizado directa o adornando un porro de cogollos de marihuana para mejorar su sabor y potencia. Dependiendo de la calidad de las flores del cannabis utilizado, el equipo empleado y la competencia de la persona que hace el kief o kifi podría variar en potencia desde alrededor del 20 por ciento de THC a más del 60 por ciento.

Hachís clásico

concentrates-pressed-hash-1El hachís clásico o “chocolate”, también llamado ” prensado,” es cuando se separan y comprimen los tricomas de la planta, a menudo con la mano. Esto crea una masa de resina resultante de tricomas triturados. Dependiendo de la técnica de recogida empleada y de la calidad del cannabis utilizado, el hachís puede resultar en diferentes tonos de colores, que van desde el amarillo al marrón oscuro e incluso negro (dependiendo de la planta y de materia extraña en el producto final). Ejemplos de hachís incluirían “hachís de burbuja” y “hachís fusión completa.” A día de hoy, algunos de los mejores hachís de la vieja escuela provienen de Afganistán, Líbano, Marruecos y la India.

Hachís agua o burbuja

El hachís de burbuja o de agua implica sus hojas o brotes, generalmente, hoja recortada en agua helada. Esto hace que los tricomas se vuelvan frágiles y, tras la aplicación de un poco de agitación física, se desprenden. La manera óptima sería recoger solamente las cabezas que caerían al fondo del depósito de agua de hielo y posteriormente se secarían. Aunque este hachís no se considera como de más alta calidad que con los procesos de extracción a base de disolventes, el hachís al agua sin duda puede ser muy potente. Técnicamente, el agua con hielo actúa como disolvente.

concentrates-water-hashUn producto popular para la creación de hachís de burbuja o al agua son las Bolsas. Esta forma implica una serie de bolsas que cuentan con diferentes densidades de poros, convirtiéndose más finos a medida que avanza el proceso y produciendo una variedad de calidades.. El hachís de agua puede ser fácilmente creado por cultivadores caseros, con bajo coste y relativamente con poco esfuerzo. También no lleva ninguno de los peligros de la creación de aceite de hachís con butano y que se crea de forma óptima en un laboratorio profesional bajo condiciones estrictas.

Butano Hash Petróleo o BHO

Butano Hash aceite, o BHO, es sin duda la forma más popular de concentrado de cannabis en EEUU. También conocido como “aceite de miel” está disponible en una variedad de formas – incluyendo crumble, errl, vidrio, nido de abeja, fragmento, Budder, cera (cerumen), y la savia , el BHO es la forma estándar para muchas personas que lo consumen. Típicamente, un concentrado de BHO se asemeja a una forma “chiclosa” (chicle) o de mantequilla de cacahuete .

concentrates-bho-1Hay dos preocupaciones principales con este BHO: En primer lugar, el proceso por el cual se hace implica una sustancia altamente volátil y potencialmente explosiva (butano). En segundo lugar, cualquier residuo de butano que queda en el producto final no es saludable. Los pacientes que consideran BHO como una forma de medicina deben elegir con cuidado la marca adecuada o de el fabricante (en estados de EEUU donde se vende legalmente). Las instalaciones y laboratorios que emplean un equipo profesional deben ser operados por técnicos capacitados que son muy recomendables para asegurar que un producto cuente con muy poco disolvente residual.

Aceite por CO 2 

El aceite por CO 2, por lo general es de un color ámbar, es una alternativa más saludable al BHO, pero solo puede ser producido utilizando equipos de extracción botánicos muy caros y que se encuentran en laboratorios profesionales. Como el nombre implica, creación de aceite por CO 2 implica el uso de dióxido de carbono a muy alta presión, un proceso llamado de extracción de fluido supercrítico, o SFE. Los fluidos supercríticos son únicos debido a que exhiben propiedades tanto de un gas como de un líquido. Por lo tanto, CO 2 se difunde a través de sólidos (como un gas), pero también se disuelven los compuestos (como un líquido). Esto significa que pernea fácilmente la cutícula, o “piel” de los tricomas, lo que le permite extraer muy a fondo toda la resina.

concentrates-co2-oilEl aceite por CO 2 es perfecto para su uso en vaporizadores y otras aplicaciones similares. Aunque menos común que el BHO, este aceite por CO 2  es más saludable y más fácil de controlar. También contiene una mayor cantidad de terpenos que el BHO, dándole un aspecto más impresionante “perfil terpeno” y de mejor realización del potencial de una cepa en particular de cannabis. Por ejemplo, el BHO ofrece típicamente 0.5-3.5 por ciento de terpenos (en masa). El aceite por CO 2  por el contrario, contiene 8-10 por ciento de terpenos.

Las tinturas

Las tinturas, junto con el picadillo clásico, son la forma más antigua de concentrados disponibles de cannabis. Hasta la prohibición del cannabis en 1937 por el gobierno federal de los Estados Unidos, las tinturas de cannabis eran comunes en las paredes de las farmacias en toda América del Norte y Europa. Una tintura es simplemente un concentrado líquido derivado de la extracción con alcohol. Las tinturas ofrecen facilidad de consumo que no implica calor, pueden tener sabor, y se pueden administrar a niños o animales domésticos con fines medicinales.

concentrates-tincture-1Debido a que se concentran, sólo unas pocas gotas de una buena tintura colocada bajo la lengua son necesarias para obtener una dosis completa.

Es más común para tratamientos médicos que para su uso recreativo, tinturas seguras pueden ser creadas utilizando los cogollos y simplemente sumergiéndolos en alcohol de grano por un período de una a cuatro semanas, dependiendo de los resultados deseados y la calidad de la planta.

Resina en vivo (Live Resin)

La resina de vivo es uno de los productos de marihuana más nuevos, es un concentrado que se ha extraído directamente de una planta de cannabis recién cosechada que ha sido congelada criogénicamente (es decir, al instante con una aplicación de temperaturas muy bajas). La resina en vivo es única, ya que elimina por completo el proceso de secado. Los cogollos convencionales, se secan y curan y se pueden consumir entre 20 y 70 días, dependiendo de la variedad y el medio ambiente. Esta resina ofrece una alternativa “fresca” a la hierba convencional y un nuevo giro al típico concentrado.

concentrates-live-resinEn la cosecha de la marihuana, el proceso de secado causa estragos entre los queridos terpenos y los cannabinoide afectando adversamente el sabor y el aroma. La resina en vivo ofrece una manera única de disfrutar de todo el sabor de los cannabinoides y los terpenos. Según el fabricante especialista en concentrados de Denver, DabTek:

              “A través de un proceso de extracción precisa, un verdadero concentrado de clase mundial se puede producir. El efecto y el sabor del preparado de resina en vivo es absolutamente y sin precedentes una verdadera representación de la delicadeza de un experto”.

La resina en vivo ofrece dos ventajas principales: los mejores sabores y un perfil más completo de los terpenos. Debido a que los terpenos hacen más que proporcionar aroma, este proceso es sin duda el superior para la captura y entrega de la máxima eficacia médica para una variedad en particular de cannabis. El único inconveniente de esta resina en vivo es que es relativamente rara y costosa. En Estados Unidos, algunos dispensarios y tiendas minoristas en Estados legales como Oregon y Colorado ofrecen resina en vivo, con muchos más principios para abastecerse de este maravilloso concentrado.

Ahora ya sabes algo más sobre los concentrados de marihuana: BHO, aceite de CO 2, tinturas, kifi, hachís clásico, hachís al agua, o lo último como la resina en vivo.

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Orígenes

La técnica Rosin para hacer hachís ha estado muy de actualidad en las redes sociales últimamente. De hecho, muchos productores de cannabis y cultivadores caseros han adoptado este método, recientemente popularizado.

Rosin
[roz-in]

sustantivo, también llamado colofonia

Química: La resina quebradiza y fragmentada, transparente y dura, que presenta un color de amarillento a ámbar y queda como residuo después de destilar la esencia de trementina de la oleorresina cruda del pino: utilizada sobre todo en la fabricación de barnices, lacas y pinturas secantes, tintas de impresión, y para frotar sobre los arcos de instrumentos de cuerda, tales como el violín.

La definición anterior se refiere a todos los tipos de colofonia o rosin. El “rosin hash” o hachís rosin es un tipo de hachís relativamente nuevo, o por lo menos en lo que respecta a los contenidos en línea. La técnica se ha popularizado gracias a los videos que publican en Internet regularmente productores y consumidores a fin de proporcionar consejos y trucos a sus compañeros aficionados al cannabis.

La ventajas de hacer hachís Rosin

Una de las principales razones por las que el hachís Rosin se ha vuelto tan famoso en los últimos tiempos, es que es una de las formas más baratas de obtener hachís a partir de una flor de cannabis. Como se demuestra en el vídeo tutorial anterior, los objetos necesarios son fáciles de encontrar y se pueden utilizar en múltiples ocasiones, y el proceso en sí no requiere mucho esfuerzo. Los objetos más frecuentes que se necesitan para producir hachís Rosin son:

  • una plancha de pelo
  • una alfombrilla de silicona
  • papel de pergamino
  • flores de cannabis

Aunque la plancha de pelo puede ser un factor algo caro, no hay duda de que su coste se amortiza rápidamente ya que no requiere mantenimiento, más allá de la limpieza básica, y se puede utilizar siempre y cuando siga funcionando.

Otra razón importante por la que este método se ha ganado a los fabricantes de hachís de todo el mundo es que el método Rosin es bastante seguro. Siempre que ninguna parte del cuerpo entre en contacto con la plancha de alisar el pelo durante el proceso de elaboración del hachís, la técnica constituye una de las formas más seguras de producir extracciones de cannabis de gran calidad, sobre todo en comparación con las extracciones con disolvente.
Por otra parte, también es posible producir Rosin a partir de hachís casero. El proceso es el mismo, por lo que el método es una solución totalmente apta para principiantes y que los consumidores de todo tipo van a dominar fácilmente.

Echa un vistazo a la guía paso a paso de nuestros amigos de Cannaweed, viendo el vídeo.

Por Sylent Jay

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¿Sabes cómo llamar a todos esos pequeños cristales pegajosos que cubren las flores o cogollos de marihuana? La respuesta es kifi, kief.keef o kif.

Simplemente diciendo kifi, conocido también como polen, se refiere a las glándulas de resina que contienen los terpenos y cannabinoides que hacen del cannabis ser tan único. Mientras las plantas de marihuana contienen todavía cannabinoides, el kifi en forma de glándulas de resina que se desarrollan sobre todo en los cogollos son las más psicoactivas.

Los tricomas: sobre todo para la protección

descarga (4)El kifi se refiere específicamente a la formación de cristales en la punta de la glándula, la misma sustancia es sólo una parte de lo que se llaman tricomas. Muchas plantas y diferentes algas tienen tricomas externos para propósitos evolutivos específicos. Por ejemplo, algunas plantas carnívoras dependen de esos tricomas pegajosos para atrapar a sus presas. Otras plantas, como el cannabis, los utilizan como un elemento de disuasión para los herbívoros.

Los tricomas en la planta de marihuana mantienen alejados a los herbívoros hambrientos mediante la producción de una experiencia psicoactiva intensa y que teóricamente desorienta al animal y evitando que se coman el resto de la planta. El fuerte olor característico de la resina también atrae a los insectos polinizadores y a depredadores, lo que mantenía las poblaciones de herbívoros

Extracción Kief

Si gusta los concentrados o extracciones de cannabis , tamizar kifi es una gran alternativa debido a la alta concentración de terpenos y cannabinoides en las glándulas de la resina, separando los cristales de kifi de la materia vegetal es una gran manera de consumir cannabis, reduciendo la cantidad de material carbonizado que entra en el cuerpo.

Extraer kifi es simple, el uso de un grinder o molinillo de hierbas de tres cámaras ayudará a moler finamente el cannabis y mientras dejará que los cristales de kifi caigan a través de una pantalla-tamiz recogiéndolo en el otro pequeño compartimiento. Mientras que molinillos de dos cámaras a menudo permiten que los cristales de kifi más potente se pierda mezclandose con la hierba seca y adheriendose a la parte interior del grinder.

Para la extracción de grandes cantidades de kifi, se utilizan materiales de serigrafía simples que permiten separarlo a partir de tamizar la materia vegetal con los cogollos.

CDQw1WSJRNOR0k3aNfa8_Screens-assortment1_mMuchas personas crean tamices improvisados utilizando pantallas con capas similares a los de la foto. Debido a que el kifi tiende a medir entre 75 y 125 micras, puede ser difícil separar la totalidad de la resina de los materiales vegetales. Para estar seguro de que está recogiendo kifi limpio sin materia vegetal no deseada, apilar de tres a cuatro capas de malla fina una encima de otra.

Para obtener los mejores resultados, los extractores caseros con distintos calibres se apilan consecutivos y en orden de mayor a menor. Para la compra de las pantallas, el número de alambres o hilos por pulgada, la LPI (líneas por pulgada) número es una tema muy importante a recordar. Cuanto mayor sea la pantalla, menor será el número LPI. Cuando se trata de tamizar kifi la malla de entre 80 y 270 LPI tiende a funcionar mejor.
Hay que tener en cuenta que contra más puro es el kifi, más claro será su color. El kifi que todavía se ve bastante verde significa que todavía hay un poco de materia vegetal mezclada, mientras que el kifi que esta bien limpio tiende a ser más de un color blanquecino.

¿Cuál es la diferencia con el hachís?

hachisLa extracción de kifi es uno de los primeros pasos de hacer hachís. Para simplemente resumir, el hachís es básicamente kifi que se ha calentado y presurizado para formar una bola suave y verde-marrón. La aplicación de calor y la presión del kifi cambia su composición mediante la ruptura de las glándulas de resina. Una vez que el kifi se “ha roto”, el sabor y los efectos del producto en general son un poco diferentes. La presurización de kifi también oscurece su color; contra mayor presión aplicada, más oscuro se vuelve el hachís.

El kifi puede ser uno de los productos más apasionantes de la marihuana y todavía sigue siendo uno de los más populares y de más fácil acceso. Para tener más información sobre kifi y se extracción, puedes echar un vistazo a Ed Rosenthal Beyond Buds . Mientras tanto, asegúrese de tener un grinder o molinillo de hierbas de tres cámaras si deseas obtener el máximo partido a tu hierba.

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Después de años de contención, la industria de la marihuana está nuevamente en auge en el Líbano, como resultado directo de la guerra civil en la vecina Siria.

Durante años Ali Nasri Shamas,  y otros agricultores libaneses vieron como sus cultivos ilegales fueron quemados por el gobierno.
Sin embargo, durante los últimos dos veranos, mientras el ejército se centraba en detener a los grupos militantes formados en Siria que ganan fuerza en el Líbano, sus plantas han ido floreciendo sin ser molestadas.

Las fuerzas de seguridad se han abstenido de destruir los medios de vida de los cultivadores de marihuana que, ya armados hasta los dientes, podrían resultar ser socios útiles para mantener el control de esta parte tribal del país.

descargaLos agricultores también han crecido en confianza: han almacenado AK47, municiones, ametralladoras y granadas propulsadas por cohetes y, se han unido en torno al señor Shamas, que se ha convertido en el representante oficial y defensor de su comercio.
“Estamos vendiendo hachís, y si alguien desde el gobierno trata de acercarse a el, le mataremos” dijo el señor Shamas, sus guardaespaldas fuertemente armados de pie junto a las puertas de dos SUV negros, con los cristales oscuros y sin matrículas.

A lo largo de la historia del país, el comercio de drogas ha florecido en cada período de agitación política y económica.
Tras el estallido de la guerra civil libanesa en 1975, tanto las milicias como los grupos políticos utilizaron por igual esta industria para financiar la guerra: el aumento de la demanda mundial subió los precios por las nubes y lo hizo simplemente demasiado lucrativo para poderlo abolir.

Ali-Nasri-Shamas-Lebanese-Drug-Kingpin-400x249Durante la ocupación siria, Damasco, presionada por EEUU, suprimió el comercio durante varios años, para finalmente ceder ante los señores de la guerra, a cambio de parte de los beneficios.
Incluso durante los esfuerzos para poner freno al negocio, Damasco y Beirut fueron acusados de desviar el dinero de los préstamos dados por gobiernos extranjeros, para desarrollar cultivos alternativos en la empobrecida región de la Bekaa.
Sin un final a la vista para el conflicto de Siria, y una creciente presión en el Líbano para que no sucumba a su violencia sectaria, el futuro para los productores de cannabis de la Bekaa se presenta brillante.

El señor Shamas (foto) dijo: “Las familias y los clanes de la Bekaa se han reunido después de que sufrieran hambre. No podían permitirse diesel para la calefacción o educación para sus hijos. Es por esto que empezamos esta confrontación con el Gobierno. Mientras la situación no mejore, no nos iremos.”   Traducido por Fedcac

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Dicen las leyendas indias que el charas es tan bueno que hasta el mismísimo dios Shiva lo fumaba cuando se retiraba a meditar a las montañas. El charas – que significa hachís extraído a mano– es uno de los mayores tesoros de los Himalayas. Se elabora a partir de las descomunales sativas que crecen en los montes y montañas de esta cordillera a su paso por la península del Indostán.  

Este costo no se elabora como la mayoría de chocolates tradicionales – como el que procede de Marruecos y que se extrae percutiendo la marihuana contra un tamiz – sino que es resina pura y pegajosa, extraída de la planta mientras todavía está viva y en pie, para después ser compactada y moldeada en coquetas posturas negras y gomosas. Casi no tiene impurezas, pero elaborarlo no es fácil.

Para ello, los recolectores se enfundan trajes de cuero y se adentran en las extensas plantaciones regadas por los ríos que bajan de los glaciares, mientras se frotan incansablemente contra las plantas y presionan los cogollos con maña milenaria para extraer su esencia.

Su consigna es “¡Que la resina no se mezcle con nada!” – y son muy escrupulosos: nada de materia vegetal – para conseguir una melaza ambarina y parduzca perfecta que una vez amasada se convertirá en uno de los mejores chocolates del mundo. Cuando cae el sol, se quitan la resina del cuerpo y el cuero para formar pequeñas bolas o barritas de solo 10 gramos, o menos – las llamadas “tolas”–.

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La pureza del charas junto a su naturaleza sativa, le convierten en una auténtica “delicatessen psicoactiva” que produce efectos trascendentales y ligeramente eufóricos, y si es de la mejor clase, un efecto de ampliación de los sentidos y comunión con el entorno. No es de extrañar que muchos yoguis o ascetas hindúes lleven casi como único equipaje un par de tolas de charas y la pipa de cerámica que se utiliza tradicionalmente para fumarlo, el chillum, con la esperanza de que les introduzca en otros planos de consciencia o les ayude a mejorar su concentración durante sus severas sesiones de meditación.

Aunque no todo son buenas noticias: es bastante difícil encontrar charas en las calles de las ciudades occidentales. Si te lanzas y quieres elaborar el tuyo propio – y aspiras que se parezca al de verdad – tendrás que ingeniártelas para crear un entorno parecido al de los Himalayas. Será difícil, pero si lo consigues, fumarás uno de los mejores hachíses del mundo. Por no decir el mejor.

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Fuente LaMota

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El famoso cocinero vasco Arguiñano decía que “del cerdo se aprovechan hasta los andares”. La marihuana también es aprovechable prácticamente al completo, desde sus codiciadas inflorescencias hasta el material de recorte. Después de una cosecha fructífera, con los cogollos bien almacenados en sus botes de cristal y listos para la cata, hacer hachís casero es una manera fantástica de reciclar toda esa materia vegetal que ha sobrado de podas y manicurado.

Esta receta, sencilla y tradicional, la han transmitido a las nuevas generaciones nuestros mayores que vivieron los años sesenta. En California la popularizó nada menos que el gran Ed Rosenthal, y allí es bien conocida y utilizada, especialmente en el norte. Síguela y obtendrás un buen puñado de hachís muy puro y pegajoso, de primera calidad.

Elaboración: 

1. Empieza picando las hojas anchas y los recortes que congelaste en un bloque después de la cosecha en trozos de 2cm, empleando un cuchillo afilado o de sierra. Esto facilita la separación de los tricomas del resto de material.

2. Llena un recipiente hasta un tercio con las hojas picadas.

3. Cúbrelas con agua. Añade sólo la justa para cubrirlas, si no luego tendrás que eliminar la sobrante.

4. Una vez cubierta la hierba, añade hielo (un diez por ciento del recipiente).

5. Para agitar el material, utiliza un taladro industrial con una vara mezcladora larga y gruesa, con una forma similar a la de los pedales de bicicleta (un taladro normal no tiene la potencia suficiente para agitar una mezcla helada). Se trata de separar del todo los tricomas. Tendrás que hacerlo durante más o menos tiempo, según la cantidad de materia vegetal.

6. Retira la espuma que se forma al batir. Descartarla

7. Elimina el agua de la materia vegetal con un colador, hay que remover con energía el agua a medida que se retira la hierba mojada y vaciarlo en la basura.

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8. Las sobras todavía pueden servir para hacer pasteles.

9. Una vez escurrida el agua, el resto se enjuaga con agua limpia para que los tricomas que quedan en la hierba se añadan al líquido.

10. Filtra los tricomas utilizando dos filtros. Primero una malla a modo de bolsa dentro de un segundo recipiente.

11. Encima del recipiente se coloca otra malla de agujeros más grandes montada en un bastidor. Al pasar el agua del primer recipiente al segundo, este filtro retiene todo el material de mayor tamaño que hay en la mezcla, dejando sólo los cristales más finos en el agua que pasa a la otra malla en forma de bolsa.

12. La mezcla de agua y cristales en la malla más fina se levanta despacio del recipiente, dejando que drene el agua. El agua restante se elimina exprimiendo la mezcla a través de la malla.

El hachís obtenido se deja secar durante unos días al aire libre. Después, ya puede fumarse, aunque su potencia y frescura puede provocar ataques de tos en las primeras caladas. ¡Bon appetit!

Fuente Dinafem

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No es un método particularmente muy conocido para hacer hachís.

El hachís extraído con hielo hielo ha demostrado ser superior tanto en cantidad como en calidad a otros, es muy rentable y perfecto para cultivadores que buscan tener esta sustancia. 

Se necesitará una bolsa de burbuja (malla), una lata u otro recipiente con un diámetro más pequeño que la abertura de la bolsa de malla o burbuja, hielo seco, un cristal grande y plano, una prensa de hachís y por lo menos unos treinta gramos de cogollos

En primer lugar, coloca un trozo de hielo seco (aproximadamente del tamaño de un ratón de ordenador), en el envase o contenedor.

Coloque los cogollos y / o brotes en la lata (recipiente) y en la parte superior de la pieza del hielo seco.

A continuación, coloca un segundo pedazo de hielo (al menos del mismo tamaño) en la parte superior de los cogollos.

Ahora, asegura la apertura de la bolsa de malla sobre la apertura de la lata y asegúrate de que encaja firme y segura. Tendrás que obtener la medida en la bolsa lo más igualado posible.

Gira la lata boca abajo para que la pantalla se filtre por la bolsa malla y que esté en el centro del cristal.

Comienza a sacudir la lata / bolsa directamente sobre el cristal.

Después de unos 30 segundos de agitación, te darás cuenta de la capa de kifi que comienza a acumularse sobre el cristal.

Mantén la agitación durante 5 minutos y después deja de temblar eliminando los trozos restantes de hielo seco de la lata.

Raspa el kifi y colócalo en la prensa de hachís.

Una prensa de hachís se puede comprar en cualquier tienda especializada (sólo asegúrate de pedir una prensa de polen). Al manejarlo, este kifi se convertirá hachís.

200px-KeifTambién puedes presionar utilizando papel doblándolo y con las manos presionando con firmeza para convertirlo en hachís.

Para conseguir un grado menor de “chocolate”, repite el proceso con los cogollos que usaste la primera vez.

No acabarás decepcionado con la cantidad de hachís que saques de tus cogollos.

Más información CannabisSearch

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Con las nuevas bolsas extractoras de resina THE PURE FACTORY podrás conseguir el máximo rendimiento a la hora de extraer la resina de las extracciones en frío de tus cultivos.

Con una capacidad individual de 19 litros están disponibles en diferentes gramajes (220, 185, 90, 70, 38) también las puedes conseguir en formato de Kit de 3, 4 y 5 unidades.

El KIT DE EXTRACCION RESINATOR PURE FACTORY compuesto por: la lavadora Resinator de The Pure Factory, el kit de 3 bolsas para extracción Pure Factory, una bolsa piramidal además de un termómetro digital con sonda te permitirá controlar con mucha más facilidad la temperatura del agua en el proceso de extracción y conseguir de este modo los mejores resultados en tus extracciones de resina.

¡Ya disponibles en tu grow shop!

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El gobernante Partido para la Libertad y la Democracia (VVD) propone la prohibición en Holanda a la venta de hachís importado de Marruecos, Afganistán y Pakistán, mas no la de la marihuana, que proviene de la misma planta.

La propuesta la formación liberal de derechas, cuenta con el apoyo del otro miembro de la coalición gubernamental, Alianza Demócrata Cristiana (CDA), y con el de ultraderecha Partido parala Libertad(PVV), el cual apoya en el Parlamento al Gabinete minoritario.

 

Radio Nederland

 

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Los agricultores de la región del Rif han plantado marihuana sin problemas durante décadas. Ahora el Gobierno alauita está tomando las riendas contra estas plantaciones descontroladas. Aunque ofrecen alternativas a este negocio ilegal, los habitantes de la zona ya están acostumbrados a vivir del cannabis.

Cada mes de enero, en Taounate, un pequeño pueblo de Marruecos ubicado en las montañas en la región del Rif, se cosechaban cerca de ocho toneladas de cannabis en tres terrenos de varios granjeros.

El pasado mes de junio, después de una revuelta en la localidad de Bab Berred, tres helicópteros esparcieron pesticidas en las plantaciones de la región para arrasar los campos. Mientras los políticos tratan de acabar con los campos ilegales, los observadores dicen que hay unas cuantas medidas que ayudarán a los habitantes de la región que han perdido su principal fuente de ingresos.

“La erradicación no debería preceder el desarrollo económico o ni siquiera acompañarlo”, dice Pierre-Arnaud Chouvey, un investigador del Centro Nacional Francés de Investigación Científica (CNRS) y autor de varios libros sobre la geopolítica de las drogas ilegales.

“Debería venir después y sólo en caso de necesidad. La alternativa al desarrollo nunca ha tenido el éxito esperado. Le faltaba la voluntad política, los recursos financieros y la persistencia y se diseñó de manera errónea”.

Marruecos, el principal productor mundial y exportador del kif o marihuana según Naciones Unidas, ha tolerado durante décadas la producción ilegal de cannabis que permite subsistir a una región entera.

Más del 70 por ciento de los países europeos en 2008 aseguraron que Marruecos fue su principal fuente de importación de cannabis (ya sea directamente, vía España o vía Holanda), de acuerdo con las cifras más recientes de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito. Los países han presionado a Marruecos para que reduzca significativamente su producción de drogas.

En los últimos años, el país ha empezado a tomar medidas enérgicas sobre la producción de este cultivo y ha invertido millones, no sólo en quemar los campos, sino también en ayudar a los agricultores a cultivar otro tipo de plantaciones.

Desde 2003, Marruecos ha recibido 28 millones de euros (38 millones de dólares) de los países europeos para erradicar el cultivo de cannabis y ha firmado varios tratados comprometiéndose a ello. Además, Estados Unidos donó 43 millones de dólares (31,5 millones de euros) para ayudar a los agricultores a encontrar nuevos cultivos que reemplacen al hachís.

En teoría este plan debería funcionar. En la práctica, a pesar de su existencia, todavía quedan muchos retos por delante y los expertos dicen que es probable que fracase a largo plazo.

La región del Rif presenta condiciones climatológicas especialmente adversas y ofrece muy pocas oportunidades a la población. Durante el reinado del Rey Hassan II, que finalizó tras su muerte en 1999, el país careció de un programa de desarrollo económico. Desde que Mohammed VI fue coronado rey, éste ha lanzado diversos proyectos para desarrollar la región del Rif, olvidada durante décadas. Se construyó un puerto en Tánger y está otro en construcción en la ciudad de Nador con el fin de aumentar el atractivo económico de la zona norte del país.

Pero todavía hay que cubrir otras muchas necesidades, dice Chouvy. En su opinión, la solución pasa por desarrollar durante las próximas tres décadas una estrategia global regional y nacional que promueva el fin total de la producción de cannabis. “La erradicación de la producción de cannabis no debería ser la meta de los programas de desarrollo: debe ser un indicador de su éxito”, dice Chouvy. “Los agricultores que viven de esto decidirían por sí mismos abandonar una actividad económica que no es rentable”.

Los agricultores de Bab Berred que sobreviven únicamente del cultivo de esta planta y donde ya nos contaban en mayo hasta qué punto la situación es desesperada para ellos.

“Esto es todo lo que poseo: lo utilizo para comprar grano, trigo, aceite, jabón, los libros para la escuela, pagar la electricidad, etc.”, dice Abdelouaret El Bohidi, un agricultor, señalando una bolsa de marihuana. “Si ellos me lo quitan me volveré loco. No tendré nada para alimentar a mis hijos”.

Los agricultores dicen que seguirán, que ellos no han encontrado ningún otro camino para sobrevivir. Amaghir, otro agricultor dice que “lo único que pedimos es un trozo de pan, nada más”.

Hay una necesidad urgente de encontrar nuevas fuentes de subsistencia, dice Chouvy. “La erradicación únicamente agravará los factores subyacentes que llevan a los granjeros a producir este tipo de cultivo: la pobreza y el hambre”, explica.

El intento de aniquilar la producción también ha afectado a las vidas de otros, llamados consumidores. El precio del hachís se ha duplicado o incluso triplicado en los últimos años dependiendo de la calidad.

“Hace cinco años, el hachís de mejor calidad era de Ketama –era de 22 euros por 12,5 gramos- y ahora el precio se ha duplicado y es difícil encontrarlo, explicó Salim, un comprador habitual de hachis. “Incluso el hachís de mala calidad ha empezado a ser caro”. Farkhacha, un producto mixto solía costar sólo 10 dirhmas (1,10 euros) y ahora cuesta unos 60 o 70 dirhams (5 o 6,20 euros).

Como resultado, algunos traficantes de drogas han dejado de vender hachís y han regresado a fuentes más rentables de ingresos: las drogas duras.

Fuente laInformación

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El rentable narcotráfico entre Marruecos y Europa no beneficia a los miles de campesinos que producen la droga en el Rif, una región olvidada donde el cannabis sigue sin tener alternativas reales

Una potente industria local. Miles de plantas de cannabis son recogidas en verano y se secan graneros de Ketama (Marruecos) para elaborar hachís. Una vez secas, las plantas se pelan  para ser apaleadas sobre un bastidor y así lograr que el polen se filtre a una palangana. Son necesarios unos cien kilos de plantas de cannabis para obtener un kilo de este polen

 

Los policías marroquíes destinados a custodiar el exterior de una embajada europea en Rabat cultivaban una afición secreta. Hasta el día que los pillaron. No eran tomateras sino cannabis las matas verdes que crecían en los macetones de hormigón colocados sobre el asfalto para impedir atentados terroristas con coche bomba. Llamaron la atención de uno de los agentes que prestaba servicio en la legación diplomática y desde arriba ordenaron su eliminación inmediata.

Este suceso reciente, inimaginable en otros países pero que no causó altercado diplomático alguno, explica la relación especial que, desde hace cientos de años, mantienen los marroquíes con la planta de la que se extrae el kif y el hachís. El cultivo es ilegal pero tolerado por las autoridades especialmente en las denominadas zonas históricas como Ketama, en la cordillera del Rif, donde los principales ingresos de la población provienen del cannabis, estrella del campo desde el siglo XV.

Ni siquiera las autoridades españolas se preocuparon de prohibir este cultivo durante el protectorado y Mohamed V, el sultán que se convirtió en primer Rey tras la independencia del país en 1956, emitió un «dahir» (decreto) favorable para algunos pueblos al que se siguen aferrando los campesinos de Ketama, pues aseguran que ni Hasán II ni Mohamed VI lo han revocado.

Pero independientemente de las triquiñuelas legales e históricas que algunos quieran aprovechar, Marruecos no sería hoy en día el primer productor y exportador mundial de hachís —la resina que se obtiene del cannabis— sin la demanda del mercado europeo, que ha aupado a la vecina España como primer país del planeta en incautaciones con un total del 45 por ciento, según los últimos datos de la ONU.

Hace casi un lustro que Mohamed VI puso en marcha un plan para eliminar las plantaciones. Las 134.000 hectáreas censadas por la Organización de Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen (ONUDC) en 2003 se han ido reduciendo hasta las 60.000 de 2008, según datos del Ministerio del Interior. La destrucción se ha centrado casi en exclusiva en provincias que, como Larache o Taunate, acogieron el cannabis a partir de los años setenta y ochenta al olor de las crecientes exportaciones de hachís a Europa.

Pero mientras unos destruyen, otros se suben al carro del negocio. De los cien detenidos en la operación contra el tráfico internacional desplegada en las últimas semanas, setenta son agentes de la Gendarmería, la Marina y las Fuerzas Auxiliares. El Gobierno trata de ganar credibilidad informando de la mayor redada de este tipo llevada jamás a cabo.

Mientras tanto, la columna vertebral del Rif sigue siendo territorio vedado para ese plan de eliminación. Las autoridades reconocen, sin querer ser citadas directamente, que sin alternativa real sería temerario poner fin a este cultivo ancestral en una tierra de bereberes tradicionalmente arisca con el poder central árabe. Así es como lo ilegal se vuelve apto a ojos de todos por motivos económicos, sociales, culturales e históricos.

Sorprende sin embargo que la millonaria onda expansiva del hachís no salpique el norte de Marruecos de riqueza y progreso. Muy al contrario, la pobreza, el subdesarrollo y la falta de infraestructuras campan a sus anchas en una región cuyo epicentro es Ketama. Basta comprobarlo recorriendo la columna vertebral rifeña por la carretera que lleva de Chauen hacia Alhucemas.

En el café Laanasser un joven detecta de inmediato al guiri que firma este reportaje y acude a ofrecerle mercancía. Dicen que el dueño del establecimiento purga cárcel por trafico de hachís, pero recomiendan no preguntar por ello y seguir la ruta.

Casas y casuchas

Unas pocas casas llaman la atención desde las laderas por nuevas, grandes, recargadas y aparentemente bien construidas. «Puedes imaginarte de quién son», explica L, un vecino de Chauen que acompaña al reportero como intérprete. Destacan en medio de «duares» (aldeas) con casuchas de tejado de hojalata ondulada. Incluso en poblaciones importantes como Bab Berret el asfalto desaparece convirtiendo la travesía en un auténtico fangal que camufla de manera peligrosa los socavones.

El firme mejora más adelante pero la nieve se multiplica según se asciende hacia Issaguen, donde el peso de los copos acumulados ha convertido la estructura de la gasolinera en un amasijo de hierros sobre los surtidores. La transición a la vecina Ketama no tiene precio. El caos de las bocinas de taxis, camiones y autobuses compite con los vendedores del zoco, cuyos tenderetes se asientan sobre nieve que alguna vez debió de ser blanca. La cobertura del teléfono móvil se esfuma.

«Los proyectos del Estado nos tienen olvidados», se queja Redouane El Azzouzi, un joven de 31 años que ocupa la vicepresidencia municipal. «Todo es por el hachís. Se creen que somos ricos, pero esto no es vivir en el siglo XXI. Ni carreteras, ni agua potable, hay cortes constantes de luz…». La retahíla sigue sin que el reportero tenga que preguntar. «Y además otro problema: los gendarmes y los responsables de Aguas y Bosques. Van contra los cultivadores. Les piden dinero y si no obtienen nada los envían a la cárcel. Ketama es una gran prisión».

En el café donde una familia local da cita al periodista los viejos fuman kif en pipa y los jóvenes lían generosos canutos que embriagan el ambiente. Aterriza media docena de extranjeros con mochilas, sacos de dormir y una enorme sonrisa colectiva. Son los únicos turistas. No se ven mujeres por las calles. Ni agentes de uniforme, a diferencia de otras poblaciones. Impera el modelo de hombre ocioso «prisa mata», salvo los que suben y bajan de los vehículos que atraviesan la carretera principal.

El viejo Mercedes en el que nos trasladan asciende por una pista de barro sin apenas echar de menos la tracción 4×4. Hay más de medio metro de nieve que va dando forma de puzzle blanco a las parcelas que, hasta avanzado el verano, acogieron las plantas de cannabis y que ahora se secan en dos graneros que nuestros anfitriones muestran abriéndose camino con palas. Son tres familias cuya subsistencia depende de los aproximadamente diez kilos de hachís que producen al año. Para cada kilo hacen falta cien kilos de plantas.

Ariculo completo ABC