Con la floración a la vuelta de la esquina

El día 20 de este mes se produjo el solsticio de verano, cuando tiene lugar el día más largo y la noche más corta del año en el hemisferio norte.

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El día 20 de este mes se produjo el solsticio de verano, cuando tiene lugar el día más largo y la noche más corta del año en el hemisferio norte. Ésto ocurre por la inclinación axial del eje terrestre, que permite que el sol alcance su máxima declinación respecto al ecuador celeste. Y para una especie como el cannabis que pertenece a las angiospermas, ésto supone un cambio de ciclo.

Las especies angiospermas emplean una proteína fotorreceptora para detectar los cambios estacionales basándose en la duración de las horas nocturnas que reciben como señales para florecer. Y en concreto el cannabis es una planta de días cortos, florece cuando la duración de la noche es mayor, a excepción de las autoflorecientes que no dependen de fotoperíodo.

A partir del solsticio de verano, las noches comienzan a aumentar su duración hasta que llegados a la segunda quincena de septiembre/principios de agosto dependiendo de la latitud, tienen prácticamente la misma duración los días que las noches. Será entonces cuando las plantas de cannabis comiencen a florecer. Hasta entonces, tiene lugar la llamada fase de transición o prefloración.

¿QUÉ SUCEDE EN LA FASE DE PREFLORACIÓN?

Durante las semanas que dura la prefloración, la planta poco a poco va cesando su desarrollo vegetativo y centrándose en la producción de flores. Aunque éso no significa que la planta deje de crecer desde ahora. Algunas variedades incluso experimentan un crecimiento explosivo durante estas semanas. En interior aunque es bajo circunstancias forzadas, algunas llegan a multiplicar x4 o x5 su tamaño.

También la planta va poco a poco modificando su alimentación, dejando atrás los nutrientes más demandados para su desarrollo vegetativo. Todavía no es hora de comenzar con los abonos de floración, pero sí es interesante a mediados del mes de julio combinar crecimiento/floración. Para ello por ejemplo usaremos 3/4 de dosis de abono de crecimiento y 1/4 de dosis de abono de floración. A la siguiente semana media dosis de uno y media del otro, etc.

En el caso de haber optado por una alimentación orgánica sólida, como pueden ser guano, cenizas, harinas, etc, se deben empezar a usar 2-3 semanas antes del inicio de la floración. Son abonos de liberación lenta que no comenzarán a hacer efecto hasta pasadas una o dos semanas. Es interesante por ejemplo cargar el sustrato de una buena dosis en el último trasplante antes de floración.

La planta que hasta entonces no ha mostrado todavía su sexo, lo hará forzosamente a lo largo de las siguientes semanas. Conviene siempre estar muy pendiente y realizar revisiones muy a menudo para detectar los machos y retirarlos lo antes posible. Una polinización en los primeros días de floración quizá no produzca muchas semillas, pero estarán en el interior del cogollo siendo difíciles de encontrar y muy desagradables cuando sin querer se tritura una.

Cuando comience el próximo mes de julio, ya no será momento de realizar podas. La planta apenas tendrá tiempo a reaccionar. Con los trasplantes sucede lo mismo. Una vez comience la floración las raíces detienen su crecimiento, por lo que tendremos una gran maceta con gran cantidad de sustrato, pero unas raíces que no han conseguido desarrollarse y tener acceso a él. Como fecha límite para podas nos deberíamos proponer la última semana de junio, mientras que para los trasplantes el límite sería la primera semana de julio.

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