NEWS

Guía de cultivo de marihuana: etapas de crecimiento de la marihuana

11 noviembre, 2022, 23:32 PM
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on pinterest
Pinterest
Share on email
Email

Realizar tu propia cosecha de marihuana puede ser una de las mejores opciones para asegurarte de consumir cannabis de alta calidad.  Te contamos de todas las etapas de crecimiento de la marihuana

Además, lograr que cultivo produzca los cogollos más ricos y potentes será una gran satisfacción. Si bien el proceso de germinación de las semillas de cannabis no es complicado, hay algunos consejos que te conviene conocer. 

Es por eso que en esta ocasión hemos preparado una guía de cultivo de marihuana que contempla todas las etapas de crecimiento de la marihuana y te ayudará a cuidar tu planta y darle todos los nutrientes necesarios para desarrollarse de manera óptima.

¿Cuáles son las etapas de crecimiento de la marihuana?

  • Hidratación y preparación
  • Germinación
  • Crecimiento y desarrollo
  • Trasplante

Hidratación y preparación

La absorción de agua es el primer y más importante paso de la germinación. Sin la humedad adecuada, la primera de las etapas de crecimiento de la marihuana simplemente no puede darse. 

Durante esta fase, se produce una intensa absorción de agua por parte de los distintos tejidos que forman la semilla, lo que desencadena una secuencia de cambios metabólicos. Esto incluye un aumento proporcional en la actividad respiratoria, la síntesis proteica y la movilización de reservas. 

A su vez, la división y el alargamiento celular provocan la rotura de las cubiertas seminales, permitiendo que emerja la radícula (la raíz embrionaria que fijará nuestra planta al suelo).

Adicionalmente, debes considerar que para que la semilla germine de forma adecuada, es necesario que se den una serie de condiciones ambientales favorables. El ambiente perfecto considera un sustrato húmedo, suficiente disponibilidad de oxígeno que permita la respiración aerobia y una temperatura adecuada para los distintos procesos metabólicos y para el desarrollo de la plántula.

Germinación

Después de haber hidratado las semillas de marihuana, comienza el verdadero proceso de la germinación. En esta fase se producen las transformaciones metabólicas, necesarias para el correcto desarrollo de la plántula y la absorción de agua se reduce considerablemente, llegando incluso a detenerse.

Para germinar una semilla de marihuana, también hay que tener en cuenta el calor y la humedad. La temperatura ideal para la germinación oscila entre 12ºC y 45ºC, considerándose 25ºC una temperatura ideal. La humedad perfecta oscila entre el 70% y el 100% de humedad relativa.

Un dato curioso que debes aprender en esta guía de cultivo de marihuana es que durante el proceso se tiene en cuenta la fase lunar. Cuando comienza la luna nueva  y hasta el inicio del cuarto creciente se considera el mejor momento para germinar; así para la luna llena ya tendremos la semilla germinada y con un par de hojas o más. Después de la luna llena, se acelera el crecimiento de las raíces preparando a la planta para pegar un nuevo estirón vegetativo.

Crecimiento y desarrollo

Es la última fase de la germinación y se asocia con la emergencia de la radícula (cambio morfológico visible). Esta fase se caracteriza porque la absorción de agua vuelve a aumentar, así como la actividad respiratoria.

Aproximadamente 2 semanas después de la germinación, la planta ya tiene de 5 a 6 pares de hojas y empieza a crecer rápidamente, a esta etapa la llamamos crecimiento vegetativo.

En el momento en que las plantas empiezan a definir su sexo, nos indican que han alcanzado su madurez sexual y, por lo tanto, están listas para empezar a florecen en cuanto dispongan del horario de luz correspondiente al periodo de floración, es decir, 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad. Aquí termina la fase de crecimiento vegetativo.

Transplante

Cuando todas las etapas de crecimiento de la marihuana se han llevado a cabo de manera exitosa, es posible que tu planta crezca demasiado para su primera maceta. En estos casos es necesario trasladarla a un espacio más grande en el que sus raíces puedan seguirse desarrollando. 

Sin embargo, el trasplante es una operación traumática para las plantas de marihuana, tanto para plantas jóvenes como para plantas grandes. Las raíces suelen tener extensiones diminutas y muy delicadas a la luz, el aire o la manipulación, por lo que pueden dañarse con facilidad. 

En su estado natural, las raíces crecen en la oscuridad, en un ambiente fijo y seguro, de manera que cuando no están en contacto con la tierra se secan y mueren deprisa. Cuando trasplantes procura tocar las raíces lo menos posible. 

Otro aspecto que es relevante mencionar en toda guía de cultivo de marihuana es que las plantas necesitan tiempo para asentarse y restablecer el flujo de líquidos desde las raíces hacia toda la planta. Necesitan poco nitrógeno y potasio y grandes cantidades de fósforo. Por ello, se recomienda trasplantar por la tarde para que las plantas tengan toda la noche para recuperarse.

Después de trasplantar una planta, deberás regar tu planta con mucha agua para que la tierra se asiente alrededor de las raíces y las mantenga húmedas. Las plantas sanas sufren menos con el trasplante, por lo que es importante mantener condiciones previas favorables.

¿Cómo germinar una semilla de marihuana paso a paso?

  1. Humedece la semilla en un vaso de agua durante toda la noche. Es recomendable no alargar este tiempo, ya que más de 48 horas de remojo podría ocasionar que se pudra la semilla.
  2. Una vez humedecida, pon tu semilla entre servilletas de papel empapadas de agua. Se debe mantener un ambiente cálido (de entre 21ºC y 32ºC) y oscuro. Además, hay que mojar las servilletas diariamente y mantenerlas húmedas pero sin exceso de agua.
  3. Una vez que es visible el brote blanco (raíz) de la semilla, es el momento de plantarla, con mucho cuidado de no dañarlas. Lo más cómodo y seguro es sembrarla en cubos de enraizamiento  o Jiffys, o bien una mezcla de sustrato inerte fino y ligero.

Si optas por plantar en sustrato, es aconsejable regar tu semilla con un pulverizador, ya que con esto evitarás afectar el estado en que has colocado las semillas o su profundidad. Cuando se riega con chorro o sin mucho cuidado se corre el riesgo de golpear con demasiada fuerza el sustrato con el agua y desenterrar las semillas o hundirlas demasiado, pudiendo hacer que se dañen y no terminen de nacer.

¿Cómo preparar el sustrato para el cultivo de marihuana?

Una vez que la planta ha duplicado la altura de la maceta en la que se encuentra sembrada, es hora de preparar la tierra para pasarla a un espacio más grande. Lo ideal en las primeras etapas de crecimiento de la marihuana es preparar la tierra procurando que esta sea capaz de proveer las siguientes características: 

  • Suficientes nutrientes: es decir, que aporte los elementos que la planta necesita para su desarrollo.
  • Contar con un retenedor de agua: esto permite que el agua sea absorbida o se adhiera a su superficie.
  • Proveer un aireador o drenador: es el que contribuye a que el agua drene con facilidad y evite que la mezcla sea muy compacta.

Los elementos acondicionadores que mejoran la textura de la tierra y que puedes utilizar para preparar tu sustrato son:

  • Arena: mejora el drenaje de la tierra y la aireación de las raíces. No es conveniente usarla como único acondicionador para una tierra arcillosa pesada.
  • Grava: mejora el drenado del agua, pero pesa bastante. Es muy adecuada como capa de drenaje al fondo de la maceta.
  • Arlita: son bolitas de arcilla expandidas con calor. Pesan poco, mejoran el drenaje y oxigenan las raíces. Es un acondicionador excelente, aunque resulta algo caro.
  • Perlita: almacena aire y nutrientes en sus múltiples orificios. Airea muy bien la mezcla y drena con rapidez. Es un material  muy ligero que se puede transportar fácilmente, por lo que es ideal para el cultivo de guerrilla. Cabe mencionar que no es sano respirar el polvo seco de la perlita, hay que mojarla antes de manipularla o usar una mascarilla.
  • Vermiculita: se utiliza para dar textura a las tierras que drenan demasiado porque absorbe gran cantidad de agua y nutrientes.
  • Rocas volcánicas: sirve para dar mejor drenaje a la mezcla, también airean las raíces. Su superficie rugosa, llena de huecos y agujeros, almacena agua, aire y nutrientes para las raíces.
  • Composta: es materia orgánica en descomposición. Para fabricar composta se amontona la materia orgánica (por ejemplo, hojas y plantas muertas, estiércol, restos de comida), se humedece y se le añade algún elemento alto en nitrógeno (como guano, orina o estiércol de pollo) antes de dejarlo descomponer durante un año.
  • Estiércol: hay muchos tipos de estiércol, dependiendo del animal que los produce: vaca, caballo, oveja, cerdo, pollo, paloma. Aunque su contenido en nutrientes varía, tienen buenas cualidades como acondicionadores del terreno. En general, es mejor usar estiércol bien descompuesto.
  • Turba: la turba es materia orgánica parcialmente descompuesta. Viene de zonas donde el frío y la humedad han logrado que la descomposición se produzca muy lentamente. Absorbe mucha agua y da textura a la tierra aunque, si se seca completamente, resulta difícil volverla a humedecer. 

¿Qué se necesita para que las etapas de crecimiento de la marihuana se den satisfactoriamente?

  • Luz óptima
  • Agua en la cantidad justa
  • Nutrientes

Luz óptima 

La marihuana requiere un mínimo de ocho horas de luz al día. Por ello, lo recomendable es plantar a finales de abril y principios de mayo. Si el cultivo es en interior el crecimiento vegetativo se mantiene con entre 16 y 18 horas de luz o más. Cuando hay carencia de luz, las plantas crecen espigadas, estirándose en dirección a la luz. Se hacen larguiruchas, poco frondosas y con cogollos pequeños. El remedio sería mover las plantas a un lugar que permita recibir más horas de sol o, si cultivamos en interior, instalar más luces o unas más potentes.

Agua en la cantidad justa 

Los síntomas del exceso de riego son evidentes cuando la tierra está siempre mojada. Tener demasiada agua ocasionará moho en la tierra o el tallo de la planta comenzará a ponerse blando al nivel del suelo. Esto se traduce en consecuencias negativas para las etapas de crecimiento de la marihuana, ya que se atrofia y las raíces crecen mal. 

Para evitar este problema, debes esperar hasta que la superficie de la tierra se haya secado antes de volver a regar. Si la mezcla de tierra que utilizas se mantiene húmeda demasiado tiempo, prepara una nueva mezcla con más perlita, vermiculita, arlita o arena que drene mejor y se seque antes. Así mismo, te recomendamos remover la tierra y mantenerla más seca y aireada.

Por otro lado, la falta de riego se verá cuando la planta deja caer las hojas y se vuelve flácida. Esto se soluciona en el momento en el que la vuelvas a regar. La mejor forma de regar la planta es un riego lento. Para que la turba de la tierra y substratos empapen mejor y el agua se reparta bien por toda la tierra, empieza a regar por los bordes de la maceta y luego el centro y todo lo demás. El momento ideal para regar tu planta es siempre al atardecer antes de ponerse el sol.

Nutrientes

Para su crecimiento, las plantas necesitan el aporte de una larga lista de nutrientes y elementos químicos. Estos se dividen en tres grupos, los elementos primarios, los secundarios y los oligoelementos o microelementos.

Los elementos primarios son el Nitrógeno (N), el Fósforo (P) y el Potasio (K), ya que son los que más consume la planta. Los secundarios son el Magnesio (Mg) y el Calcio (Ca). Mientras que los microelementos son consumidos en cantidades muy pequeñas y son: Hierro (Fe), Azufre (S), Manganeso (MN), Boro (B), Molibdeno (Mb), Zinc (Zn) y Cobre (Cu).

De dichos elementos, el nitrógeno es el más importante porque habilita a la planta para que sea capaz de crear las proteínas esenciales para su tejido e interviene en la producción de clorofila. Está directamente relacionado con la altura, vigor y crecimiento en general. Es vital sobre todo durante la fase de crecimiento vegetativo y en menor cantidad durante el principio de la floración.

Por otro lado, el fósforo es vital para la fotosíntesis. Se le relaciona con la producción de flores, resina y semillas. La planta de marihuana necesita un gran aporte de fósforo durante las fases de germinación, clonación y sobre todo en la fase de floración.

El Potasio es necesario para el buen desarrollo de las raíces y otorga resistencia a la planta contra enfermedades y ataques de plagas, al igual que el Magnesio y el Calcio, que previenen la clorosis.

Finalmente, de los micronutrientes el más importante es el hierro, la falta de este es el causante de la clorosis férrica, las hojas superiores y los brotes jóvenes amarillean siendo visibles los capilares de las hojas que permanecen verdes.

¿Cómo cuidar a una planta de plagas?

No sería una guía de cultivo de marihuana completa si no mencionaramos las plagas que pueden llegar a afectar a tu planta y afectarla en cualquiera de las etapas de crecimiento de la marihuana. Sobre todo cuando se mantienen cultivos en el exterior.

Las principales plagas a las que puedes tener que enfrentarte son arañas, como la araña roja, y moscas. También hay babosas, orugas y pulgones, aunque no son comunes en interior.

La araña roja es un ácaro del tamaño de un punto. Son de color rojo, marrón o negro según la variedad. Viven en el envés de las hojas, llegando a formar colonias muy numerosas. Este tipo de insecto succiona el jugo de la hoja dejando una marca a modo de punto amarillo.

La mosca blanca actúa de forma parecida a la araña roja y las marcas que deja son similares. Estas vuelan formando una nube cuando se agita la planta y son más difíciles de erradicar, ya que se extienden con rapidez.

También se debe tener cuidado con las hormigas, pues son las portadoras de pulgones y otras plagas. Mientras que las orugas, aunque más fáciles de ver, son más peligrosas pues se comen los brotes y los cogollos. 

Otra plaga de la que hay que tener cuidado son los hongos, que pueden ser la consecuencia de un exceso de humedad en el ambiente, esto se puede remediar controlando la humedad y utilizando un fungicida que acabe con ellos.

La mejor forma de prevenirlas es:

  • Evitar los excesos de calor y sequedad (nunca tener tu planta a más de 32 ºC y menos de 40% de humedad).
  • Se debe examinar periódicamente la planta para detectar la presencia de plagas o enfermedades a tiempo.
  • Si las plantas son de interior, no hay que sacarlas al exterior, a menos que sea para hacerlo de forma definitiva. Así mismo, es importante evitar el contacto con otras plantas que puedan traer plagas del exterior.

 

Si has terminado de leer esta guía de cultivo de marihuana, habrás aprendido todo lo esencial sobre las etapas de crecimiento de la marihuana y estarás listo para cuidar de tu propia semilla. 

Recuerda que en La Marihuana encontrarás estos y más consejos sobre el uso, cultivo y cuidado de tu planta, así como un foro en el que puedes participar sobre temas de interés.

Compartir Post:
Share on facebook
Share on twitter
Share on reddit
Share on email

Publicación relacionada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Ingrese su dirección de correo electrónico y reciba actualizaciones de La Marihuana.

te podría gustar

Publicación popular