Los ácidos húmicos en el cultivo de cannabis

En el cultivo orgánico de cannabis, los ácidos húmicos son una de las piezas fundamentales. Se trata de moléculas complejas orgánicas formadas por la descomposición de todo tipo de materia orgánica vegetal. Son unos de los principales componentes de las sustancias húmicas, las cuales son los constituyentes principales del humus. Influyen directamente tanto en la fertilidad del suelo ya que inciden en la absorción de nutrientes por parte de las plantas. Además contribuyen a la calidad físico-químicas del mismo. Y también son precursores de combustibles fósiles.

Cabe destacar que cuando nos referimos a los ácidos húmicos, se suele generalizar en sus dos principales componentes que son los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos. Su procedencia puede ser de lo más diversa, desde turbas, humus de lombriz y restos vegetales, hasta la Leonardita. Qué por sus características son los de mejor calidad, las que más propiedades agronómicas ofrecen, y las más comunes en el mercado. En general se pueden encontrar de forma más o menos elevada en todos los suelos, como consecuencia directa de la descomposición de los vegetales.

La Leonardita procede esencialmente de carbones tipo Lignito o “maderas de bosque“ formados hace millones de años. Estas grandes masas forestales se han visto sometidas a una presión ejercida por una gran cantidad de productos que depositados sobre ellos. Con el calor del subsuelo finalmente sufrieron un proceso de mineralización. Por lo tanto se podría definir la Leonardita como la mineralización de árboles. Plantas e incluso fauna animal de un ecosistema durante miles años, lo que provoca bancos o depósitos de estos materiales en los subsuelos de determinadas zonas del mundo.

Estos ignitos que llevaban en proceso de mineralización 80 millones de años y a diversas profundidades del suelo, se vieron sometidos a cataclismos, pliegues y fallas geológicas producidas hace 35 millones de años. Algunos de estos grandes depósitos emergieron, quedando en la superficie del terreno. Y cambiando los parámetros de presión y calor, por los de humedad y oxigenación. Estos lignitos que aún no se encontraban del todo mineralizados, pudieron comenzar un proceso de humificación natural hasta conseguir trasformar el 100% de su materia orgánica, en ácidos húmicos de la más alta calidad.

Los ácidos húmicos se obtienen por extracción de la Leonardita en una solución alcalina de hidróxido potásico. También se pueden extraer con hidróxido sódico, pero se suele usar el potásico ya que es un macronutriente esencial para el crecimiento vegetal, mientras el sódico saliniza los suelos. A nivel europeo, es un producto registrado en REACH, que es el Reglamento relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos. Pese a que la Leonaridta sí se considera por la UE un insumo para la agricultura ecológica, los ácidos húmicos no están recogidos en la lista de productos del Anexo I del Reglamento. Sin embargo otras reglamentaciones como la de Estados Unidos sí que los contemplan como un producto apto para agricultura ecológica.

Son muchos los fabricantes de fertilizantes que ofrecen productos que incluyen ácidos húmicos. Así que cualquiera puede comprobar sus beneficios tanto si cultiva en suelo, como en maceta. En ocasiones se pueden encontrar ácidos húmidos o ácidos fúlvicos por separado. En este caso cabe destacar que los ácidos húmicos tienen un efecto más continuado y persistente en el suelo. Se usan para mejorar sus propiedades y, sobre todo, para aumentar la capacidad de intercambio catiónico del suelo. Los ácidos fúlvicos se utilizan para acciones más rápidas como el enraizado. Pero en cambio, no destacan por su capacidad de retención de agua.

¿Qué beneficios aportan los ácidos húmicos en los suelos?

  • En terrenos arenosos que tienden a sufrir pérdidas por su poca capacidad de retención de agua, la aumenta considerablemente.
  • En suelos arcillosos en cambio permite que las partículas de arcilla se disgreguen, lo que mejora la aireación del suelo.
  • Favorecen el desarrollo de microorganismos beneficiosos. Algunos de ellos como los actinomicetos funcionan como las enzimas, transformando las raíces muertas en nutrientes.
  • Posee una gran capacidad de retención de nutrientes. Su estructura física es capaz de liberar elementos que se encuentran bloqueados.
  • Tienen un efecto tampón, lo que amortigua y estabiliza tanto el pH de la solución nutritiva, como los excesos por acumulación de sales.
  • Funciona como quelato natural de hierro, manganeso, zinc y cobre, haciéndolos disponibles a cualquier rango de pH.
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