¿Cómo proteger las plantas de cannabis contra todo tipo de plaga?

Cuando se cultiva cannabis en exterior, debemos tener en cuenta que las plagas siempre serán una amenaza

Cuando se cultiva cannabis en exterior, debemos tener en cuenta que las plagas siempre serán una amenaza. mosca blanca, araña roja, trips, caracoles, orugas, saltamontes, minadores de la hoja, cochinilla… están en su territorio y no durarán en usar nuestras plantas como fuente de alimento y lugar de cría. Es prácticamente imposible evitar que muchos insectos se sientan atraídos por nuestras plantas, pero sí es posible evitar que éstos causen daños, o al menos que los daños sean mínimos.

CÓMO PROTEGER LAS PLANTAS CONTRA PLAGAS

Las primeras semanas de cultivo siempre son delicadas, ya que las plantas son más vulnerables. Al inicio de primavera, son muy comunes los ataques de pájaros, caracoles y babosas. En cuestión de minutos u pocas horas, cualquiera de ellos pueden hacer un auténtico estropicio. En el mejor de los casos se pueden comer alguna hoja. En el peor se pueden comer las pequeñas plántulas enteras. Una buena opción para esta fase inicial, es proteger las plantas con una botella o garrafa cortada a la mitad a modo de cúpula o pequeño invernadero, siempre haciendo algunos agujeros para una buena ventilación. Además conseguiremos protegerlas en casos de lluvia o frío.

Cuando las plantas crecen y ya es imposible usar este sistema, conviene usar otros métodos de protección. Puede que lo más común sea el aceite de neem en pulverizaciones foliares o incluso en el riego. Es un  producto natural que inhibe el desarrollo de larvas y pupas de los insectos, pero que también posee un efecto antialimentario, repelente, de confusión sexual e inhibitorio de la oviposición de las hembras. Además cuando se usa en riego, la planta lo absorbe y lo transporta hasta las zonas aéreas, haciendo que las hojas adquieran un amargor nada apreciado por los insectos que intentan alimentarse de ellas.

Otra buena opción es el jabón de potasio o jabón de potasa. Se trata de otro producto natural que tiene como base aceite vegetal y la ceniza, aunque también se puede realizar con aceite vegetal y potasa cáustica. El realizado con ceniza resulta menos agresivo que el jabón realizado con potasa cáustica, por lo que se resulta más ecológico. Además de prevenir y eliminar plagas en las plantas de cannabis tales como pulgones, cochinilla o trips, resulta eficaz contra ataques de hongos como mildiu, oídio o botrytis.

La tierra de diatomeas está muy de moda últimamente como insecticida todoterreno, entre otras aplicaciones. Se trata de una roca sedimentaria silícea que está formada por micro-fósiles de diatomeas. Las diatomeas son un tipo de algas marinas unicelulares que secretan un esqueleto silíceo conocido con el nombre de frústula. Es un pesticida natural no venenoso. Principalmente actúa de dos modos. Uno es por la ingestión de estas micropartículas de sílice por parte de los insectos, lo que causa lesiones en su tubo digestivo. El otro es por contacto, ya que su fijación sobre el cuerpo de los insectos causa lesiones y su posterior muerte por deshidratación. Es útil tanto para la prevención como para el tratamiento de diversas plangas, incluidos gusanos, caracoles, babosas y otros insectos de suelo. Y además, un aporte de silicio fortalece las plantas y las hace soportar mejor las altas temperaturas y la escasez de agua.

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