Haz esquejes de tus plantas de cannabis de exterior

Normalmente cuando se cultivan esquejes, son de variedades en mayor o menor medida seleccionadas, y que destacan en varios aspectos.

Los esquejes son después de las semillas, el sistema de reproducción más común entre los cultivadores de cannabis. Un esqueje cuenta con una serie de ventajas con respecto a las semillas, y es que podemos saber de antemano lo que estamos cultivando, ya que se trata de una copia genética de la planta a la que pertenezca. Poseerá el mismo patrón de crecimiento, período de floración, requerimientos, potencia o sabor. Normalmente cuando se cultivan esquejes, son de variedades en mayor o menor medida seleccionadas, y que destacan en varios aspectos. No tiene sentido mantener una planta madre y cultivar sus esquejes si no se trata de una variedad mediocre.

Todo lo anterior sería lo ideal, cultivar siempre esquejes de los llamados “elite”, pero en ocasiones son complicados de conseguir para alguien que no se mueva en círculos de cultivadores, que son la gran minoría. Así que en estos casos, cualquier planta que a estas alturas del año estemos cultivando o vayamos a cultivar, será un buen ejemplar para sacarle uno o varios esquejes. Puede que tengas algún lugar donde cultivarlo, así en vez de una planta tendrás dos o más. No alcanzarán el mismo tamaño que la planta a la que se los hayas sacado, pero sí ofrecerán una cosecha de la misma calidad.

Una buena altura de nuestras plantas

Lo primero, es esperar a que nuestra planta o nuestras plantas hayan alcanzado una buena altura y cuenten con buenas ramas. Si tienes pensado hacer cualquier tipo de técnica de cultivo que requiera una poda apical para conseguir que la planta anchee, puedes usar esa apical para hacer un buen esqueje. Para ello espera que la planta cuente al menos con 6-7 nudos, para dejar la planta podada con 3 nudos, y otros 3-4 nudos en el esqueje. Si no, espera a que las ramas inferiores alcancen al menos los 3-4 nudos para podarlas y hacer esquejes con ellos.

Aprovecharemos siempre para sacar esqueje, tras de haber regado bien la planta. Mínimo una hora después, dando tiempo para que de rehidrate completamente. Lo común es cortar las ramas e introducirlas en un vaso con agua. Pero siempre será mejor que en lugar de agua, se hidraten con su propia savia, ya que contiene nutrientes. Así aguantarán más tiempo verdes gracias a las reservas acumuladas. Para no molestar a las plantas en su fase nocturna, y para evitar regar a horas de más calor diurno, la mejor hora es siempre a primera hora de la mañana, tanto para regar como para después realizar los esquejes.

La herramienta que vayamos a usar, lo más habitual es una pequeña tijera de afilar y una cuchilla, deben estar perfectamente desinfectada con alcohol y muy bien afilada. No queremos ni que nuestra planta contraiga algún virus, ni desgarrar las ramas en lugar de realizar cortes limpios. Y los cortes, siempre se realizan en diagonal. En el caso de las ramas, para que no se acumule agua sobre el corte. En el caso del esqueje, para obtener una mayor superficie para el desarrollo de nuevas raíces. Usar hormonas de enraizado no es imprescindible, aunque sí acelera bastante el proceso.

Primeros días de los esquejes: humedad

Los primeros días, un esqueje requiere de una humedad ambiental muy alta. Lo ideal sería contar con un lugar acondicionado en el interior, con una luz específica y unas condiciones ambientales simuladas óptimas. Pero ésto en ocasiones es imposible. Se puede optar por improvisar un invernadero hermético con un recipiente grande, o incluso fabricar uno. También unas botellas cortadas a la mitad sobre el esqueje a modo de cúpula. Es importante también que no reciban nunca sol directo. En una sombra y en un lugar con una temperatura templada sería lo ideal.

A los 4-5 días, ya podemos ir ventilando poco a poco nuestro invernadero, ya que el nivel de humedad que se requiere ya no es tan alto. Pasados unos 10-15 días, a veces antes y a veces más tarde, los esquejes ya habrán enraizado y sólo nos queda pasarlos a una maceta con un buen sustrato. Y no desesperes si los esquejes no enraízan a la primera, sigue intentándolo usando diferentes métodos. Muchas veces es sólo cuestión de suerte, porque enraizar esquejes es muy sencillo.

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