El origen del hachís, la reina de las extracciones

El hachís es la extracción de cannabis más famosa y consumida en el mundo. Se obtiene a partir de la resina o tricomas de los cogollos, que una vez separados de la materia vegetal se amasa o prensa hasta obtener una sustancia gomosa y compacta. El sólo calor de las manos, es suficiente para ablandar el hachís y manipularlo con facilidad.

En España existe una gran tradición de consumir hachís, en parte por la influencia de Marruecos, mayor país productor mundial. Que muchos españoles tengan la costumbre de mezclar el cannabis con tabaco, se debe principalmente a hacer lo propio con el hachís. Tengamos en cuenta que como tantos otros países, la cultura cannábica española es relativamente joven.

El hachís que actualmente entra en España está prácticamente todo adulterado. Para que os hagáis una idea, para hacer un gramo de hachís son necesarios unos 10 gramos de cogollos. Si se trata de un hachís doble cero, hecho sólo con los mejores tricomas exteriores y considerado el de mayor calidad, serán necesarios unos 100 gramos de cogollos.

Puede que más o menos todos conozcamos euro arriba o euro abajo los precios que maneja el mercado negro, así que sin echar manos de la calculadora podremos comprobar que las cuentas no salen. Además de la propia sustancia, le añaden desde tintes y perfumes, hasta tierra, cera, miel o resinas de otras plantas. Todo para que la textura, olor, color y sabor resulte más agradable.

DE DONDE PROVIENE EL HACHÍS

Aunque puede que a alguno le sorprenda, el hachís no nace en Marruecos. De hecho, el cultivo de cannabis en nuestro país vecino no comienza hasta mediados del siglo pasado, por lo que es relativamente moderno. La palabra “hachís” proviene de la palabra árabe hashish, que tiene varios significados como pueden ser hierba seca, césped e incluso cáñamo.

A los investigadores les resulta muy complicado señalar con exactitud el país de origen. Algunos coinciden situarlo en la antigua Persia, lo que hoy es Irán. Otros señalan a las montañas del Hindu Kush, uno de los primeros lugares de domesticación del cannabis. Y otros hablan de la India, donde luego de trabajar en las plantaciones, las manos de los agricultores almacenan la resina que hacen llamar charas.

Una de las primeras referencias escritas sobre el hachís se encuentra en la recopilación medieval en lengua árabe de los cuentos de “Las mil y una noches”. En el relato “El comedor de hachís” se cuenta la historia de un hombre rico, que tras gastarse toda su fortuna en mujeres, se dirige a un baño turco. Allí ingiere una bola de hachís y se inmersa en un sueño donde de nuevo rico de nuevo. Pero al despertar descubre que la gente, al reconocerle, le señala y se ríe de él. No puede olvidar su experiencia con la droga y comienza a restituir el orgullo y la confianza en sí mismo.

Otras leyendas lo atribuyen a Qutb ad-Dīn Haydar, un monje de clausura también el fundador del sufismo, una de las ramas del Islam. Tras caer en una depresión, se adentró solo en el campo. Cuando regresa sus discípulos se dan cuenta de que parece un hombre nuevo, feliz y enamorado de la vida. Haydar atribuye su felicidad al hachís, por lo que sus discípulos enseguida comienzan a consumirlo. Tal fue su placer por esta planta, que incluso pidió ser enterrado rodeado de cannabis.

Sea cual sea su origen exacto, sobre el año 900 dC el hachís se extendió rápidamente por todo el mundo árabe, aunque en Europa no se introdujo hasta el siglo XVIII. Durante las campañas napoleónicas en Egipto a los soldados les daban hachís para mantenerlos alentados en momentos de agotamiento. A mediados del siglo XIX, algunos médicos occidentales empezaron a explorar los usos medicinales de esta extracción. Hay constancia de que algunas importantes figuras literarias de la época como Charles Baudelaire y Victor Hugo, consumían hachís.

 

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