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La Agencia Federal de Medicamentos y Productos Sanitarios (FAMHP) de Bélgica por el momento se inclina a favor de la solicitud que permite hacer investigaciones con el cannabis medicinal a gran escala en la ciudad de Kinrooi en Limburgo. Si se concreta y llega este plan de investigación, el empleo en investigación se estima que ascendería de 500 a 800 nuevos puestos de trabajo.

En impacto del cannabis medicinal en la supresión de la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple o el alivio del dolor de cáncer en el año 2016 ha sido indiscutible.

 “Aún así, mucha más investigación sigue siendo necesaria”, dice Joris Vanvinckenroye, fundador de Royal Doctors.

Vanvinckenroye quiere en la ciudad de Kinrooi un edificio de laboratorios para investigación en los que se averigüe cómo se puede estabilizar perfectamente los niveles de THC y CBD de la planta del cannabis sativa, y así ser adecuada la gran producción de plantas para medicamentos a gran escala.

Si esta gran iniciativa para la investigación llega y se arraiga, significaría, según Vanvinckenroye una inversión mínima de 80 millones y un empleo de profesionales que iría desde 500 a 800 empleados.

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Mientras que la legalización de la marihuana ha esculpido el paisaje en los Estados Unidos, ese mismo cannabis tiene un modelo muy diferente en la vieja Europa. La forma más común para que los consumidores de marihuana puedan acceder y consumir con seguridad es en los clubes sociales de cannabis (CSC) o asociaciones.

Estos clubes primero aparecieron en los Países Bajos, pero se han vuelto más y más populares en toda Europa, especialmente en España y Bélgica. Al igual que un jardín colectivo, los clubes sociales de cannabis tienden a ser organizaciones sin ánimo de lucro que se cultivan su propio cannabis y luego lo distribuyen entre los miembros del club, que pagan una cuota de socio para comprar y consumir el producto en un ambiente seguro y controlado.

logo (9)Mambo Social Club es el segundo club social de cannabis de Bélgica, y a apelado un caso en su contra en el tribunal de Amberes esta semana. El club fue condenado por el Tribunal de Primera Instancia el año pasado por cultivo y posesión de cannabis, Michel Degens se mantiene optimista de que habrá un resultado positivo:

Los Cannabis Social Clubs ofrecen una alternativa segura a los consumidores adultos que no quieren comprar cannabis en el mercado negro. Es un modelo sin fines de lucro de producción y distribución de cannabis que promueve la salud, la seguridad y la responsabilidad. Los CSC son la solución, no el problema “.

El principal objetivo del club es reducir el riesgo y los daños asociados al cannabis en el mercado negro mediante el control y limitación de consumo y tomando medidas que garanticen la elegibilidad de sus miembros. Este es precisamente el tipo de consumo responsable de cannabis que debe ser recompensado y no castigado. Tal vez un día la corte en Amberes traiga un poco de luz y claridad a este tema, le deseamos la mejor de las suertes en Bélgica!

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Bélgica presenta una historia singular en lo que respecta a su política de drogas. Durante décadas después de la prohibición, todas las drogas se trataban con la misma dureza. A principios del siglo XXI, las leyes relativas al cannabis se suavizaron y se permitieron las cantidades personales. Sin embargo, el cambio de gobierno que se produjo a finales del año pasado puede suponer un final brusco para este enfoque tolerante.

Aspectos legales relativos al consumo, posesión y cultivo de cannabis

Posesión y consumo de cannabis

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Bélgica tiene varios clubes sociales de cannabis que suministran pequeñas cantidades a las personas que lo necesitan

La historia reciente de la política de drogas belga resulta bastante singular. Hasta 2003, no existía distinción legal entre las distintas clases de sustancias controladas (tales como los sistemas de “clasificación” empleados en muchos otros países), y un delito o infracción relacionados con el cannabis se trataba de igual forma que uno relacionado con la heroína o la cocaína.

En 2003, se publicó una directiva nueva que diferenciaba el cannabis del resto de drogas ilegales, e introducía los conceptos de alteración del orden público y consumo problemático de drogas. La directiva permitía la despenalización de la posesión de cannabis en pequeñas cantidades, siempre que el individuo tuviera más de dieciocho años y no fuera consumidor de drogas con problemas o hubiese participado en alteraciones del orden público. Normalmente, se imponen multas de entre 75 € y 125 € por la primera infracción, entre 130 € y 250 € por una segunda infracción, y se sanciona con una multa de entre 250 € y 500 € por la tercera infracción cometida en el mismo año. Además, las infracciones se registran de forma anónima.

En 2005, se publicó una modificación de la directiva que fijaba el límite legal para la posesión en tres gramos, o una planta cultivada, y hacía hincapié en las sanciones que se aplican a los individuos en posesión de cantidades excesivas o en caso de alteración del orden público.

Este estado de clemencia relativa persistió hasta octubre de 2014, cuando el nuevo gobierno de derechas del primer ministro Charles Michel anunció el fin de la política de tolerancia. Sin embargo, Joep Oomen, coordinador de la Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces (European Coalition for Just and Effective Drug Policies, ENCOD), ha declarado que, en la práctica, el marco de la ley no ha cambiado y que la declaración del año pasado sólo se refiere a la tolerancia cero para el consumo de cannabis en lugares públicos, en lugar de a la criminalización general de la posesión. Declaró: “Ningún país sensato en este momento se dirige hacia la prohibición.”

Venta de cannabis

Las leyes relativas a la venta de cannabis en Bélgica se basan en la legislación original de 1921 relativa a los estupefacientes ilegales, que si bien se modificó en 1975 y en 1994, ha cambiado muy poco en lo que respecta a la venta y al tráfico de drogas ilegales desde su creación.

La venta de cannabis se considera un delito y se castiga con penas de prisión, que van de 3 meses a 5 años, y una multa, de entre 1.000 € a 100.000 €. Las circunstancias agravantes (participación de menores de edad, lesiones o muerte, o vínculos con organizaciones criminales) pueden aumentar las penas, que pasan a ser de entre 5 y 20 años, y las multas, de entre 5.000 € a 500.000 €. En mayo de 1998, se introdujo una enmienda a la ley que establecía la posible suspensión, o revocación, de las penas privativas de libertad si las drogas se venden con el único de fin de permitir el consumo personal de drogas de un individuo, siempre y cuando no existan circunstancias agravantes.

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Bélgica tiene una pequeña, pero importante, industria del cáñamo

Después de que la ley cambiase en 2003, permitiendo la posesión de pequeñas cantidades de cannabis, el dueño de un coffeeshop holandés y empresario, Nol van Schaik, creó una página web que vendía cannabis online a los residentes belgas. Aunque se esperaba una feroz resistencia por parte de las autoridades, se sorprendió, sin embargo, al recibir la cobertura positiva de los medios y el apoyo de políticos que creían que era una manera razonable de suministrar las pequeñas cantidades permitidas por los belgas. Al mismo tiempo, las ventas seguían siendo ilegales dentro del país. Sin embargo, poco después de su creación, otros políticos de derecha fijaron como objetivo sus actividades y se vio obligado a cerrar la página.

Cultivo de cannabis

El cultivo de una sola planta de cannabis por parte de un individuo se despenalizó en Bélgica en 2003, al incluirse en la categoría de posesión a pequeña escala. Actualmente, la opinión general es que el anuncio del año pasado no va afectar a los individuos que cultivan dentro del límite legal.

El cultivo de cannabis en Bélgica se ha convertido en algo muy habitual durante los últimos treinta años. En la década de 1990, el crecimiento de la industria del cannabis en Holanda provocó un marcado incremento en el número y tamaño de las actividades de cultivo de cannabis, no sólo en los Países Bajos, sino también en las regiones fronterizas de Alemania y Bélgica, cuya principal razón de ser era suministrar cannabis holandés a los coffeeshops holandeses y distribuidores ilegales a gran escala.

A pesar de las leyes, relativamente estrictas, que regulan el cultivo de grandes cantidades de cannabis, se han denunciado varios casos de grandes productores que han sido condenados a penas muy leves. En un caso de 2009, se desestimó la causa contra los explotadores de una plantación, posiblemente la más grande de la historia de Bélgica, debido a un tecnicismo jurídico, ya que se argumentó con éxito que el registro inicial de las instalaciones había sido de dudosa legalidad.

Cannabis medicinal en Bélgica

Desde julio de 2001, Bélgica ha permitido el uso del cannabis medicinal como tratamiento para el glaucoma, la espasticidad relacionada con la EM, el SIDA y el dolor crónico, para aquellos que poseen una receta válida firmada por un médico registrado.

La redacción de la legislación de 2001 permitía la venta de pequeñas cantidades de cannabis medicinal en las farmacias, pero parece que hasta la fecha, ningún paciente médico de cannabis en Bélgica ha conseguido que una farmacia belga cumpla con su receta. En cambio, los pacientes que lo necesitan pueden obtener cannabis de uno de los cinco clubes sociales que funcionan actualmente en Bélgica, o pueden ir a las farmacias de los Países Bajos para que les despachen sus recetas. Los pacientes de Bélgica tiene la opción de obtener Sativex, el spray sublingual autorizado y producido por la compañía británica GW Pharmaceuticals.

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El propietario de un coffeeshop holandés y empresario, Nol van Schaik, intentó abrir tiendas de cannabis en Bélgica

En noviembre de 2014, se anunció que la ministra federal belga para la salud, Maggie de Bloque, estaba trabajando en una propuesta para permitir la venta de pequeñas cantidades medicinales en las farmacias de todo el país. Hasta el momento, no está claro cuál será el resultado de este esfuerzo.

El sistema de club social es, hasta ahora, el modelo más eficaz para suministrar pequeñas cantidades de cannabis a aquellos que lo necesitan. Sin embargo, no se ha producido sin encontrar problemas por parte de las autoridades. Trekt Uw Plant fue el primer club social de cannabis de Bélgica. Poco después de su inauguración, sufrió una redada y sus propietarios fueron arrestados y declarados culpables de incitación al consumo de drogas. Sin embargo, después de presentar un recurso de apelación, se anularon las condenas. Los clubes sociales siguen produciendo cannabis para sus pacientes en sitios de cultivo cuyas ubicaciones no se revelan.

Semillas de cáñamo y de marihuana

Bélgica tiene una pequeña, pero importante, industria del cáñamo industrial. Antes de las guerras mundiales, la industria era mucho mayor (y lo había sido durante muchos siglos), pero al igual que ocurrió en el resto de Europa, la industria disminuyó en el período de posguerra. En la década de 1960, se restableció el cultivo de cáñamo, y ahora Bélgica es un importante exportador mundial de cáñamo. Las variedades de cáñamo utilizadas deben ser aprobadas por la UE y según sus directivas, no pueden contener más de 0,2% de THC.

La venta de semillas de cannabis es un tema problemático. No están prohibidas por la ley específicamente, pero los vendedores han tenido problemas con las autoridades. A mediados de la década del 2000, se cerraron muchas de las tiendas belgas que vendían productos para el cultivo y los cultivadores se vieron obligados a ir a los Países Bajos para conseguir el equipo allí.

Después de que se cerrase su página web para la venta online de cannabis a los belgas, Nol van Schaik anunció su intención de abrir tiendas en Bélgica que ofrecerían (aunque no venderían cannabis) sus propios equipos, semillas, e información sobre todos los aspectos del cultivo y consumo de cannabis, incluyendo cursos sobre cómo cocinarlo. Sin embargo, la facción derechista, en particular, el miembro del Bloque Flamenco Filip de Winter se opuso a sus esfuerzos y convirtió en su misión cerrar todos sus negocios. Finalmente, van Schaik se vio obligado a salir de Bélgica por temor a que las autoridades belgas lo extraditasen a Francia para enfrentarse a un antiguo cargo de contrabando de hachís, que todavía se cernía sobre él.

Aunque las tiendas que venden equipos en Bélgica siguen siendo poco numerosas, las recientes decisiones de las autoridades holandesas de cerrar todas las tiendas de equipos cultivo en los Países Bajos ha dado lugar a una inversión de la tendencia anterior. Ahora, en lugar de ser los belgas los que compran a los holandeses, son los holandeses los que viajan a Bélgica para hacerse con todo lo que puedan.

Los partidos políticos de Bélgica y el cannabis

El Bloque Flamenco

El Bloque Flamenco (Vlaams Blok, en neerlandés) es, posiblemente, el partido político belga que más virulentamente se opone a las drogas de todos. El miembro del Bloque, Filip de Winter, desempeño un papel clave en el cierre de las actividades de Nol van Schaik, y se ha referido en varias ocasiones a él y a otros activistas del cannabis como “distribuidores de veneno”. Además, ha dicho públicamente “Sr. Van Schaik, el llamado fundador idealista del Museo del cáñamo, más le vale tener cuidado”.

Movimiento Reformador

El Movimiento Reformador es el partido del actual primer ministro, Charles Michel.

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Charles Michel, el actual primer ministro de Bélgica de derechas

El partido en sí mantiene una postura general contra las drogas, aunque algunos de sus miembros han expresado, en el pasado, su fe en el sistema de tolerancia. El propio Charles Michel es uno de los miembros del partido que más fervientemente se opone a las drogas.

Nueva Alianza Flamenca

Este otro partido de centro derecha, la Nueva Alianza Flamenca, cuenta entre sus miembros con Bart de Wever, el alcalde de Amberes, que fue el primero en poner en marcha la política de tolerancia cero que ahora se ha adoptado en todo el país.

Ecolo J

Aunque no es un partido político por sí mismo, Ecolo J está estrechamente unido al Partido Verde belga, Ecolo. Después de que Charles Michel anunciase sus planes de poner fin a la política de tolerancia, Ecolo J respondió de inmediato haciendo un llamamiento para legalizar todas las drogas en cantidades personales y establecer ventas reguladas de drogas de manera que se acabe con el mercado negro.

Por Seshata

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imagesBelgica.- Cerca de 1,000 plantas de marihuana fueron encontradas este martes en un edificio desocupado donde solía funcionar una iglesia evangelista en una pequeña localidad al sur de Bruselas.

Según la agencia de noticias Belga, los bomberos fueron llamados por los vecinos de La Louvière para verificar la causa de una inundación.

Una vez en el local, constataron que el agua provenía del edificio en cuestión, al que entraron para detener la fuga.

En el interior encontraron las plantas de cannabis y todo tipo de material empleado para su cultivo.

La policía de Mons, que tiene jurisdicción sobre La Louvière, abrió una investigación para determinar el responsable del cultivo.

Aún no se ha desvelado la identidad del actual propietario del local.

Fuente Vertigopolitico

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Antwerpen, Bélgica.- – Hoy, el primer Cannabis Social Club de Bélgica, la asociación Trekt Uw Plant de Amberes, ha realizado su cuarta cosecha de 2011. Durante una reunión de la asociación en Amberes, 90 socios recibieron su planta, cada una conteniendo20 gramos de cannabis. Desde febrero de 2010 la asociación cultiva cannabis para el consumo personal de sus socios, sobre la base del principio 1 planta por socios. Ello es posible por la línea directiva ministerial de enero de 2005, firmada por el Ministro de Justicia y todos los 5 fiscales generales de Bélgica, que descriminaliza la posesión de max.3 gramos de cannabis y 1 planta de cannabis por los adultos.

Cultivar cannabis para el consumo personal es una alternativa sensible y saludable para el mercado ilegal y para el turismo a los coffeeshops holandeses. Los cultivadores de Trekt Uw Plant utilizan métodos de cultivo ecológicos, en los que no existe el riesgo de contaminación o adulteración del producto, tal como puede ser el caso en el mercado negro. Al contrario al mercado ilegal, la asociación no es accesible para los menores. Y puesto que los socios de Trekt uw Plant ya no tendrán que conducir a Holanda para comprar cannabis, también se hace una contribución a la reducción de fastidios públicos y contaminación del medio ambiente.

Junto a su planta los socios de Trekt Uw Plant reciben una hoja de información con detalles sobre su composición y efectos estimados, sugerencias para uso responsable y un cuestionario extensivo sobre sus experiencias con el cannabis. Así la asociación desea contribuir a la información y sensibilización de sus socios, con el objetivo de prevenir el uso irresponsable.

Trekt Uw Plant desea comenzar el diálogo con autoridades locales, con el objetivo de coordinar con ellos la forma de operar de la asociación y evitar los malentendidos. También quisiéramos colaborar con un control de nuestro cannabis por las autoridades de salud pública, pero debido a la falta de claridad sobre el estatus legal ello no es posible todavía. Hacemos un llamado a los políticos nacionales que elaboren una regulación definitiva sobre el cultivo de cannabis para el uso personal.

Hacemos un llamado a todos los que desean seguir nuestro ejemplo de hacerlo de una manera seria, respetuosa y responsable. El establecimiento de una asociación es una forma de arreglar las cosas bien. Nuestros estatutos son accesibles en nuestro sitio, y siempre estamos dispuestos de dar consejos

 

Fuente Encod

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Bélgica.- El dispositivo requiere que se aplique la lengua durante dos minutos y esperar otros 12 para el resultado.

A pesar de que entre la comunidad científica hay quienes cuestionan su efectividad, Bélgica ha decidido introducir la prueba para detectar si los conductores manejan bajo los efectos de alguna droga.

“Nuestra función no es hacer ciencia, nuestro trabajo es tratar de retirar de las carreteras a los usuarios de drogas”, afirma el Secretario para la Movilidad, Etienne Schouppe.

El operativo policial es parecido al empleado en las carreteras para detectar si las personas están sobrias, sólo que los conductores no tendrán soplar en un alcoholímetro, sino deberán hacerse una prueba de saliva.

El conductor tiene que mantener la lengua pegada a un pequeño dispositivo de plástico por alrededor de dos minutos y deberá esperar 12 minutos más para conocer los resultados.

Otros sistemas permiten medir el nivel de alcohol de los conductores.

Si aparece una franja roja en el dispositivo, significa que el conductor ha consumido alguna droga, y el aparato deberá ser enviado a un laboratorio para mayor estudio.

Para la policía, se trata de un método rápido, eficiente y que permite rastrear la presencia de marihuana, anfetaminas, cocaína y heroína.

Las multas para los infractores van de 1.100 a 11.000 euros y la suspensión de la licencia por hasta cinco años.

De acuerdo con Miriam Scheers, del Instituto belga para la Seguridad Vial, antes de la introducción de este sistema, la policía belga sólo podía detectar la presencia de drogas en los conductores con una prueba de orina o sangre, un procedimiento que llevaba más de una hora.

¿Eficiente?

Jan Tytgat, toxicólogo de la Universidad Católica de Lovaina, afirma que el dispositivo presenta lagunas debido a que determina si el conductor usó alguna droga durante las últimas diez horas, lo que no significa que esté conduciendo bajo sus efectos.

El problema está en que el alcohol es sólo una sustancia, mientras que por otro lado tenemos 250 drogas controladas a nivel internacional

“En estos momentos, sólo con un examen de sangre se puede saber si el conductor maneja bajo la influencia de una droga al momento de la prueba”, sostiene Tytgat.

Por su parte, el toxicólogo de la Universidad de Amberes, Hugo Neels, considera que la persona que acostumbra fumar marihuana tendrá que dejar de conducir, debido a que reprobarán un examen de saliva aún cuando no muestren síntomas.

Además, el dispositivo reacciona al Ritalin, una droga usada para tratar casos de desórdenes de hiperactividad. El ministerio informó que no habrá sanción para quienes tengan prescripción médica para usar Ritalin.

Pionero

Bélgica asegura que es el primero en Europa, y el segundo después de Australia, en introducir de manera permanente la prueba de la saliva para identificar a conductores que manejan bajo los efectos de alguna droga.

En entrevista con BBC Mundo, Brendan Hughes, experto del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), afirma que el dispositivo de la prueba de saliva no ha tenido una aceptación similar al del alcoholímetro debido a que no hay consenso en la comunidad científica sobre su efectividad.

Antes del “droguímetro” la policía solo podía detectar el uso de drogas con análisis de orina o la sangre.

“Todavía hay múltiples argumentos en su contra de naturaleza científica y no tenemos conocimiento de un dispositivo que cumpla los estándares requeridos”, sostiene Hughes.

“El problema está en que el alcohol es sólo una sustancia, mientras que por otro lado tenemos 250 drogas controladas a nivel internacional, más las nuevas conocidas como legal highs”.

Al margen de la ciencia, hay cuestiones sociales que obstaculizan el proceso legislativo, como podría ser la posible tolerancia de cierto nivel en la sangre o la posibilidad de que en lugar de detectar a conductores drogados se esté buscando otro instrumento para luchar contra el narcotráfico.

De acuerdo con el OEDT, cada año unas 40.000 personas pierden la vida en la Unión Europea por accidentes viales, de las cuales 10.000 estarían relacionadas al consumo de alcohol, aunque cada vez son más los reportes de muertes carreteras ligadas al uso de una droga legal o ilícita.

Bélgica sufre principalmente el problema de que sus jóvenes belgas, y también franceses, viajan a Holanda a consumir drogas y regresan conduciendo bajo el efecto de la marihuana o el hachís.

Inder Bugarin

BBC Mundo, Bruselas

Fuente ElPeridicoTucuman

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Bélgica – El “Trekt Uw Plant”, Club Social de Cannabis belga, presentó el pasado 10 de abril en su sede su primera cosecha de cannabis obtenida mediante plantación colectiva, según un comunicado de prensa. Después de casi 4 años de trabajo la asociación ha podido presentar a sus miembros las primeras plantas de cannabis cultivadas legalmente en Bélgica. Desde 2005 se aplica en Bélgica una directriz ministerial según la cual no es perseguible la posesión de hasta 3 gramos de cannabis y la de 1 planta hembra. El cannabis no puede ser confiscado sin el consentimiento del propietario.

Durante los últimos años Trekt Uw Plant ha probado esta directriz. Han sido presentadas en público plantaciones colectivas de cannabis en dos ocasiones, en 2006 y 2008. En ambos casos las plantaciones fueron confiscada y los directivos de la asociación perseguidos y detenidos. Así mismo, en ambas ocasiones la asociación fue condenada por el juez local, la primera vez por posesión de cannabis y la segunda por “incitación al consumo de drogas”. Y en ambos casos la asociación recurrió y finalmente fue absuelta, el 26 de junio de 2008 y el 25 de febrero de 2010. A partir de estas absoluciones, Trekt Uw Plants llega a la conclusión de que su método se ajusta por completo a la intención de los legisladores belgas.

Fuente Encod