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Cultivo exterior

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exterior cannabis

Este mes de junio es uno de los meses más importantes para el cultivo de cannabis en exterior. Por un lado, es la fecha límite para germinar semillas fotodependientes y en muchas zonas climáticas incluso autoflorecientes. Y por otro lado, pasado mediados de este mes se produce el solsticio de verano. Este día, el 21 de junio, es el día más largo de todo el año.

A partir de ahí, los días comenzarán a ser cada día un poco más cortos. Esta reducción de horas de luz, indica a las plantas de cannabis que el otoño se va acercando y deben florecer y madurar antes de la llegada del mal tiempo. Este cambio horario las plantas lo detectan lentamente. Se inicia así una fase de prefloración hasta que comienza la floración pasado mediado de julio generalmente.

También como hemos dicho, se termina casi la fase de siembra en exterior. Todavía queda más de un mes para que plantas germinadas a estas alturas del año, alcancen un tamaño decente antes de empezar a florecer. Si esperamos mucho más, las plantas crecerán hasta que el fotoperíodo natural las fuerce a florecer, pasadas unas 4-5 semanas, cuando las plantas alcanzan su madurez sexual. Tendrían por lo tanto un comportamiento similar al de una autofloreciente.

Si por ejemplo germinamos a principios de julio, hasta principios-mediados de agosto la planta no comenzará a florecer. Y lógicamente el final de floración se retrasará y no contará con las mismas horas de sol que en los meses de julio. Ésto afecta que directamente afectará a la cosecha. Tanto rendimiento, como la posibilidad de ataques de hongos típicos del otoño con humedades altas.

Así que por lo tanto, aún estás a tiempo de conseguir al menos unas plantas de tamaño pequeño-mediano que te proporcionarán buenas cosechas. Si partes de esquejes, igualmente también entramos en la fecha límite. Éstos alcanzarán mayor tamaño que las semillas, ya que cuentan con un cierto desarrollo. En cambio un esqueje a estas alturas florecerá antes, al contar con la misma edad sexual que su madre.

Durante este mes, también debemos garantizar a la planta los suficientes nutrientes para conseguir los ejemplares más sanos y mejor preparadas para la fase de floración. Son fechas para realizar un último trasplante, proporcionando un buen espacio para el desarrollo de las raíces para el último empujón. Ni que decir tiene que usar un sustrato muy enriquecido puede ser suficiente para garantizar alimento de primera calidad antes del comienzo de la nueva etapa de flora.

Sino, debemos usar un abono de crecimiento rico en nitrógeno, el nutriente más demandado por las plantas para su desarrollo. Y tampoco debemos descuidar las raíces. Unas raíces sanas son sinónimo de una planta sana. El uso de enzimas, estimuladores, bacterias y hongos beneficiosos contribuirán a un mayor desarrollo radicular y a mejorar la salud. Lo notaremos en una plantas que tendrán mayor capacidad de asimilar nutrientes, soportar condiciones adversas y como es lógico, se reflejará en una mayor producción.

Tampoco debemos olvidar la prevención de plagas y hongos. Si durante el crecimiento son un peligro, en floración lo son más. Los insectos comienzan su período de máxima actividad. Trips, mosca blanca, araña roja, gusanos, minadores… podemos mantenerlo a raya usando regularmente aceite de neem o jabón potásico. Contra los hongos, algún fungicida preventivo es la mejor opción. Siempre vale más prevenir que curar.

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En pocos días comienza la primavera, lo que significa el pistoletazo de salida para el cultivo en exterior. Aunque es cierto que en muchas zonas prácticamente se puede cultivar en cualquier época del año, la primavera trae consigo días con las suficientes horas de sol, además de que las lluvias invernales y el frío del invierno ya van quedando atrás.

Nadie mejor que cada uno conoce su propio clima, así que el momento ideal para comenzar a cultivar lo tendrá que valorar cada persona. Si por delante aún esperamos un mes de abril lluvioso, no tiene sentido germinar ahora. Las plantas al aire libre tendrán dificultades para crecer es estas condiciones y es mejor tener un poco de paciencia y esperar a que el tiempo se estabilice.

Cuanto antes germinemos, pero como decimos siempre y cuando las condiciones sean las mejores, conseguiremos plantas más grandes y mayores cosechas. Ésto es un dato importante cuando lo que se pretende es tener plantas más bien discretas. Es común que muchos cultivadores se encuentren con problemas de altura, aunque siempre se puede solucionar con alguna poda o técnica de cultivo.

A la hora de seleccionar la variedad a cultivar, hay que tener en cuenta también el clima del que disponemos. En zonas de veranos cortos donde las primeras lluvias se presentan en el mes de octubre, las sativas nunca son la mejor opción ya que la mayoría se cosechan en octubre, noviembre e incluso diciembre. Siempre será más exitoso optar por híbridos índica/sativa o índicas que se podrán cosechar antes de las lluvias. Todos sabemos que el agua y la floración nunca se llevan bien.

No solo la semilla o esqueje es importante

Tan importante como la semilla o esqueje, es el sustrato. Cuando es sustrato es de calidad, las plantas crecen más sanas y más rápido. Cuando no lo es, pueden aparecer todo tipo de problemas, desde sobrefertilización por exceso de nutrientes incorporados, hasta plagas y hongos. Un buen sustrato debe ser sobretodo esponjoso, lo que garantizará una buena oxigenación y retención de líquidos.

Que contenga más o menos cantidad de nutrientes llega a ser indiferente, para éso están los abonos. De una manera nos ahorraremos tener que usarlos hasta pasadas varias semanas, de la otra tendremos que emplearlos en poco tiempo. Ésto es algo que decidirá cada cultivador según sus propias preferencias, ninguno de los sistemas es peor o mejor que el otro.

Durante las primeras fases de crecimiento, las demandas nutricionales son muy bajas, las plantas no demandan mucho alimento. Lo que siempre conviene desde el primer momento es fortalecer la zona radicular. El uso de algún estimulador de raíces, trichodermas o micorrizas es siempre muy interesante, una planta con raíces fuertes y sanas siempre será más resistente a todo tipo de problemas que se puedan presentar.

Y para terminar, para evitarse contratiempo en estas primeras semanas, también conviene comenzar a usar algún preventivo contra plagas y hongos. Usar regularmente jabón potásico o aceite de neem, evitará que en un futuro nos encontremos con problemas graves y que tienen una solución más complicada.

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Os dejamos varios errores muy comunes que pueden dar al traste con tu cultivo de exterior.

USAR SUSTRATO DE MALA CALIDAD

El sustrato es una de las cosas más importantes a la hora de cultivar cannabis. Será el soporte para las raíces de las plantas. Dentro de lo posible se debe optar por un sustrato de calidad. Debe ser muy esponjoso gracias a materiales como la perlita o la fibra de coco. Que contenga mayor o menor cantidad de nutrientes puede llegar a ser indiferente. Hay cultivadores que prefieren usar abonos desde un primer momento, mientras otros prefieren no abonar durante varias semanas y optan por sustratos muy fertilizados.

Se debe huir de sustratos de dudosa calidad, lo que pueden contener desde hongos y enfermedades, hasta semillas de malas hierbas que no tardarán en germinar y competirán por el alimento con las raíces.

PLANTAR MUY PRONTO

Los cultivadores de exterior siempre suelen tener prisa por poner a germinar sus semillas. Es del todo lógico y normal, ya que la temporada es limitada. Pero se debe ser paciente y esperar a que el otoño se haya ido y la primavera sea estable. Plantar demasiado pronto es arriesgarse a que las plantas crezcan a un ritmo bajo  a consecuencia del frío o las lluvias típicas de esta estación.

Cada cultivador conoce mejor que nadie su clima, así que siempre es mejor esperar a la llegada del buen tiempo y que las lluvias y el frío hayan pasado.

PLANTAR DEMASIADO TARDE

Por contra, plantar demasiado tarde hará que las plantas no crezcan lo esperado antes de que comience la floración. En general, en el hemisferio Norte las plantas comienzan la floración a mediados del mes de julio. Como fecha límite para la germinación nos deberíamos poner finales de junio o la primera quincena de julio. Aún así las plantas crecerán poco, pero al menos se cosecharán unos buenos cogollos.

ESCOGER UNA VARIEDAD NO APROPIADA A NUESTRO CLIMA

Optar por una variedad sativa de floración larga en climas de otoños lluviosos, será un fracaso casi garantizado. Repetimos, nadie mejor que el propio cultivador conoce su clima. Si las primeras lluvias del otoño se suelen adelantar a finales de septiembre u octubre, siempre será mejor optar por variedades índicas o de floración rápida antes que tener que lidiar con los hongos, siempre amenazando en climas lluviosos y húmedos.

SITUAR EL CULTIVO EN UN LUGAR INAPROPIADO

En la medida de lo posible, se debe optar por lugares muy soleados y ventilados. El sol vendrá bien para que las plantas crezcan más y en floración la producción sea más elevada. Una suave brisa además hará que los hongos tengan más complicado aparecer y afectar al cultivo. Y ni que decir tiene

USAR MACETAS O CONTENEDORES DE COLORES OSCUROS

No hay peor cosa en exterior que las macetas negras, marrones o verde oscuro, que suelen ser por otra parte las más comunes. Los colores oscuros absorben más calor que los claros, lo que en pleno verano puede causar graves problemas en las raíces de las plantas, llegando literalmente a cocerse. También en estas condiciones hongos como el phytium, botrytis o fusarium son más propensos a aparecer. Y suelen ser letales.

Siempre serán mejor en exterior macetas o contenedores de color blanco. Y si no es posible, siempre se pueden pintar o forrar con plástico blanco.

PASARSE CON LOS ABONOS

Mucho abono no es sinónimo de plantas con un mayor crecimiento sino todo lo contrario. Las plantas de cannabis no suelen tolerar niveles altos de fertilizantes. Cuando se usa un buen sustrato, generalmente no será necesario abonar hasta que los nutrientes de éste se hayan consumido. Y siempre se debe prestar atención a las dosis que recomienda el fabricante y no sobrepasarlas.

NO REGULAR EL PH DEL AGUA

El pH se debe regular siempre en cada riego, tanto si es sólo con agua o con nutrientes. Muchas de las carencias y excesos derivan de un pH inadecuado. Un pH demasiado alto o demasiado bajo hará que las plantas tengan dificultades para asimilar los nutrientes. Para no tener este problema, se debe regular el pH del agua en torno a 6.0 en crecimiento, y 6.5 en floración

COSECHAR A DESTIEMPO

Cosechando demasiado temprano o demasiado tarde sólo conseguiremos que los cogollos no alcancen todo su potencial. Se puede cosechar a ojo y guiándose por la intuición, pero siempre será mejor contar con un pequeño microscopio que permita ver con claridad el estado de los tricomas. Éstos pasan por varias fases que se pueden distinguir con uno de estos aparatos. Primero son de color transparente, en su punto óptimo son de color blanco/lechoso, y se vuelven de color ámbar en última instancia.

 

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¿Es posible el cultivo de marihuana en invierno y en exterior? Pues la respuesta es sencilla: si el clima lo permite, cualquier época del año puede ser buena. Sabemos que las plantas de marihuana prefieren climas templados y largas horas de sol. También que es una planta de temporada, y éstas dos condiciones se dan a lo largo de la primavera y el verano.

Las plantas crecen cuando los días crecen. Y en el solsticio de verano cuando las horas de día comienzan a descender, recibe la señal que el otoño se acerca y debe completar el ciclo floreciendo. Mención aparte merecen las autoflorecientes, que no dependen de fotoperíodos. Con ellas podemos conseguir varias cosechas anuales, siempre que las temperaturas lo permitan igualmente.

Con las horas de luz que tenemos en el hemisferio norte y que continúan disminuyendo hasta el solsticio de invierno, las plantas se desarrollan más lentamente. El frío además llega a ser más peligroso. Con temperaturas bajas las plantas tienen dificultad para asimilar determinados nutrientes. Ésto también ralentiza su crecimiento y pueden mostrar carencias.

¿CÓMO CULTIVAR CANNABIS EN INVIERNO?

En primer lugar, decir que ésto no es posible en todas las zonas. Mientras la zona norte de España tiene un inviernos muy fríos y lluviosos, el sur goza de en ocasiones de temperaturas menos suaves y cortos días pero de intenso sol. Aunque en ocasiones las noches vienen frías, los días son lo suficientemente buenos para que las plantas aprovechen al máximo el sol disponible.

Y siendo el frío el mayor problema, ésto lo podremos solucionar con un pequeño invernadero. Éste concentrará más el calor durante el día y lo conservará buena parte de la noche. Las temperaturas bajas son siempre peores para la zona radicular que para la aérea. Y en este aspecto el uso de contenedores de porexpan consiguen mantener las raíces a una buen temperatura. Los más sibaritas pueden echar mano de mantas calentadores.

Sin invernadero estamos expuestos a las inclemencias típicas de estas fechas. Lluvias, tormentas, granizos, heladas…Cada cultivador conoce mejor que nadie su zona, así que debe valorar si es factible un cultivo en invierno o no.

¿SEMILLAS O ESQUEJES?

Los esquejes siempre cuentan con una gran ventaja. Si conocemos su procedencia, sabremos como se comporta, cual es su período de floración, si es especialmente resistente a las duras condiciones del invierno… Y además, contarán con un crecimiento que partiendo de semilla a estas alturas puede ser de algunas semanas. Lo mejor y pudiendo hacerlo, es crecer semillas o esquejes en interior, y florecer en exterior.

La opción más apropiada pasa por tener un pequeño armario interior donde podamos dar a las plantas un crecimiento mínimo de 20-30 cm antes de sacarlas al exterior. Además, el corto fotoperíodo exterior hará que las plantas florezcan muy temprano, por lo que en cualquier caso trataremos con ejemplares de un tamaño bajo-medio.

Las autoflorecientes aunque son una opción, mejor dejarlas para primavera. En igualdad de condiciones lumínicas, las variedades fotodependientes siempre producen más que las autoflorecientes. Además se pueden conseguir plantas de mayor tamaño. Así que regulares o feminizadas, aunque mejor siempre algún esqueje de alguna buena selección.

LOS CUIDADOS DE LAS PLANTAS EN INVIERNO

En invierno las plantas necesitan menos abonos. El crecimiento es menor y por lo tanto también lo es el consumo de nutrientes. Con temperaturas bajas o grandes variaciones de grados entre el día y la noche, además las plantas tienen más dificultad para asimilar, entre otros nutrientes, el potasio.

Es común en los cultivos invernales las plantas de colores oscuros. Desde negros hasta morados, en sus hojas o también en sus cogollos. Variedades que en verano se muestran completamente negras, con temperaturas suaves o bajas puedes adquirir unos tonos espectaculares. Y muchos cultivadores coinciden que la misma variedad resina más en invierno. La producción de resina al fin y al cabo obedece a un sistema de autodefensa ante condiciones climáticas adversas.

Y finalmente también lucharemos contra la humedad. Pero en cambio la ausencia de plagas es bastante común en estas fechas. El uso de preventivos contra los hongos nos garantizará unas plantas libres de entre otros, la botritis o el oídio. Las cosechas serán menores porque las horas de sol y el clima no son comparables a los del veranos. Pero las satisfacciones sí son comparables.

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Exterior.- Entramos en el mejor mes del año para cultivar cannabis, los que han empezado a principios de primavera a estas alturas tendrán unas plantas de buen tamaño que aprovecharán todo junio y sus largas horas de sol para crecer espectacularmente antes del comienzo de la floración. Los que hayan empezado un poco más tarde y aún sus plantas no tengan más que algunos pares de hojas, igualmente durante este mes el buen tiempo hará que se conviertan en buenos arbustos. Y los más rezagados y que aún no han empezado, no es tarde pero tampoco deben esperar mucho si quieren conseguir una cosecha medianamente decente.

El solsticio de verano es el día más largo de todo el año con la noche más corta y ocurre el 21 de junio. Hasta entonces, las horas de luz de cada día van creciendo sobre 1-2 minutos al día, hasta que pasado el 21 de junio, las horas de día comienzan a decrecer. El cannabis ya sabemos que es una planta fotodependiente, crece cuando las horas de día crecen, y florece cuando las horas de luz comienzan a menguar. Este ajuste natural en el fotoperíodo, lo perciben las plantas como una primera señal de que debe completar su ciclo antes de la llegada del otoño.

El cambio de crecimiento a floración no es instantáneo, primero las plantas tienen que percibirlo, y cuando hablamos de variaciones de un par de minutos al día, tienen que pasar al menos un par de semanas para que comience lo que llamamos prefloración, que es la transición de un ciclo a otro. Aquí podemos comprobar como las apicales de las ramas crecen menos abiertas y más cerradas o también llamado cerrado de puntas. Y ya lo siguiente es la floración. Todo ésto traducido en tiempo, significa que hasta pasado mediados del mes de Julio, las plantas no comenzarían a florecer. Así que con casi mes y medio por delante y partiendo de semilla, aún estamos a tiempo de conseguir unas plantas de un buen tamaño y que nos ofrecerán unas muy buenas cosechas.

Para las variedades autoflorecientes y que no dependen de este cambio lumínico para florecer, en cambio llegamos ahora a unas fechas en las que su comportamiento sería el mismo que la de una variedad fotodependiente, crecería aproximadamente durante unas 4-5 semanas, para comenzar la floración. Prácticamente se cosecharían en la misma fecha o como mucho 2 semanas antes, y no alcanzarían el mismo tamaño que las fotodependientes al comenzar la floración también 1-2 semanas antes. Si lo que se quieren son plantas de pequeño tamaño y discretas, sean autoflorecientes o no, sin duda ésta es la mejor fecha de todo el año.

Y para empezar con buen pie, como siempre se debe contar con un buen sustrato enriquecido que prácticamente nos garantizará que las plantas lleguen hasta la floración sin necesidad de usar abonos, y una agua de calidad, con un pH adecuado y que no sea excesivamente dura. Siempre la dejaremos reposar al menos unas 24 horas para que se degrade el alto contenido en cloro, veneno para las raíces de las plantas y los microorganismos beneficiosos del sustrato. Las macetas oscuras y el sol son grandes enemigos, así que si son de color marrón, negro, verde o similar, cúbrelas con alguna bolsa, píntalas de blanco, fórralas con unas hojas de papel… y sólo con paciencia conseguirás unas plantas que cualquier envidiaría.

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Como es natural, cada uno de nosotros tiene su variedad favorita, aquella que espera con ansia plantar después del duro, frío y largo invierno. Cierto es que cada situación es un mundo y es diferente la de uno que vive en Rusia que la de uno que vive en España. Aún así existen variedades suficientes para disfrutar en cualquier rincón del mundo.

El cultivo exterior ya ha dado el pistoletazo de salida, así que, aquí van algunos consejos para disfrutar de la temporada ¡a todo gas!

Como es natural, cada uno de nosotros tiene su variedad favorita, aquella que espera con ansia plantar después del duro, frío y largo invierno. Cierto es que cada situación es un mundo y es diferente la de uno que vive en Rusia que la de uno que vive en España. Aún así existen variedades suficientes para disfrutar en cualquier rincón del mundo.

Una vez hayáis seleccionado vuestras semillas de marihuana favoritas, el primer paso, obviamente, será germinarlas. Ni qué decir tiene que esto necesita hacerse correctamente ya que, de otro modo,  las semillas no nos servirán.  Sed pacientes y tened en cuenta que algunas semillas pueden necesitar algo más de tiempo para “romperse”. Para mejores resultados seguid este método para germinar.

Lo bueno que tiene el cultivo exterior (y haga que nos encante la primavera) es que  pueden conseguirse, entre otras cosas, cosechas considerables haciendo la mínima inversión y eso, en los tiempos que corren, ¡interesa a más de uno!

Una vez tengamos claras las condiciones que necesitamos, es decir, el entorno adecuado,  el lugar donde cultivaremos, el tipo de cultivo exterior que llevaremos a cabo y la variedad que mejor se ajusta a nuestras necesidades, ¡ya podemos empezar!

Entre climas anda el juego

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es el clima. Como es natural, cada uno de nosotros tiene su variedad favorita, aquella que espera con ansia plantar después de los largos y duros meses de invierno. Está claro que cada situación es un mundo y es diferente la de uno que vive en Rusia que la de uno que vive en España.  Cierto es (por mucho que a algunos esto les duela) que el cultivo exterior, el de verdad, es solo para algunos privilegiados, para aquellos que habitan en determinadas zonas y cuyos días duran más que en otros lugares del planeta. Si nos centramos en el caso de Europa Occidental, desde el mismísimo mes de Marzo los días disfrutan de 12 largas, preciosas y luminosas horas de sol. Esto, con el paso de los meses, va aumentando hasta el punto de que en Junio las horas de sol pueden llegar a ser incluso 16.

Ni qué decir tiene que los climas soleados y mediterráneos de veranos largos, son increíblemente buenos  para que cualquier variedad de cannabis crezca en el exterior. Disfrutan de este clima casi todas las localizaciones del hemisferio sur y muchos lugares  por debajo de 45ºN y casi todos por debajo de 40ºN   en el hemisferio norte. Una buena elección de semillas os permitirá disfrutar de deliciosos cogollos sólidos y repletos de resina

Cannabis de exterior en las zonas de clima templado

En las zonas de clima templado frío, los cultivadores también se verán limitados a la hora de elegir variedad, pero pueden lograr resultados superiores en comparación con los cultivadores del extremo norte o del extremo sur, ya que las temperaturas y el ciclo de cultivo deberían ser un poco más favorables. En las zonas templadas y frías, las temperaturas suelen bajar demasiado como para completar la floración con éxito a mediados o finales de octubre. Los que cultivan en dichas zonas  también pueden considerar forzar o inducir la floración para mejorar las posibilidades de conseguir una buena cosecha.

Para este tipo de climas, se usan variedades de plantas más resistentes y de floración más temprana, tales como Early Skunk FeminizadaJamaican Pearl. Estas variedades de semillas han sido desarrolladas específicamente para el cultivo de exterior en zonas del norte y son capaces de crecer y florecer en latitudes de alrededor de 50ºN y, en algunos casos, de incluso 60ºN.

Las zonas climáticas templadas cálidas (o subtropicales) son el entorno perfecto para la mayoría de las variedades de cannabis desarrolladas para el cultivo comercial. Aquí, el clima se caracteriza por los veranos largos y soleados, y los inviernos suaves, y la variación estacional en la duración del día proporciona una señal clara a las plantas para que empiecen la floración una vez que la luz del día desciende a doce horas, cerca del equinoccio de primavera. En estas zonas, por lo general, las temperaturas siguen siendo favorables para la producción de cogollos hasta tan tarde como noviembre, o incluso a principios de diciembre, por lo que las variedades con dominancia sativa y un largo tiempo de floración son variedades manejables, y las de dominancia indica crecen con fuerza.

Cannabis de exterior en las zonas ecuatoriales y tropicales

En las zonas tropicales y cerca del ecuador, las temperaturas extremadamente cálidas y la falta de variación estacional en la duración del día limitan la elección de variedades que un cultivador de exterior puede cultivar con éxito. Cuanto más cerca del ecuador se encuentre uno, más difícil resulta cultivar y que se produzca la floración con éxito de las variedades de clima templado, ya que necesitan días largos durante el verano y un descenso, muy pronunciado, en la luz del día para inducir la floración.

Aparte de la temperatura y las horas de luz del día, la variable medioambiental más importante es el nivel de humedad. Puede haber grandes diferencias entre lugares situados a la misma latitud que se deben únicamente a las variaciones en las precipitaciones. Por ello es importante  tener este factor también en cuenta a la hora de cultivar.

Ventajas del Cultivo Exterior en Suelo o en Macetas

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Tal y como explicó Seshata en uno de sus artículos, existen varias maneras de enfocar el cultivo de cannabis en exterior. Algunos cultivadores prefieren sencillamente sembrar las semillas o las plántulas directamente en el suelo, mientras que otros se inclinan por poner sus plantas en jardineras o macetas. Como en todo, cada método tiene sus pros y sus contras. Hoy, para celebrar que llega el buen tiempo, ¡vamos a centrarnos en los pros!

Ventajas de cultivar en macetas

Una de las ventajas más evidentes del cultivo en exterior en macetas es el hecho de que, como consecuencia, tus plantas se pueden transportar con facilidad. Esto proporciona un grado de flexibilidad que el cultivador que planta directamente en el suelo, simplemente, no se puede permitir. Por ejemplo, si vives en una zona con clima extremo ocasional, poder trasladar tus plantas a un lugar protegido puede ser una gran ventaja. Dejar las plantas a merced de los vendavales, vientos huracanados, lluvias torrenciales, aguanieve o granizo puede resultar desastroso, y el trabajo duro realizado durante los últimos meses puede arruinarse en una sola noche. Del mismo modo, si cultivas durante una época del año en la que las horas de luz diurna no son óptimas, trasladar tus plantas a una sala con iluminación artificial (o un cuarto oscuro si los días son demasiado largos para inducir la floración) puede marcar la diferencia entre una buena cosecha y una inexistente.

Otra ventaja de cultivar al aire libre en macetas es que se puede controlar la tasa de crecimiento y el posible tamaño final de las plantas, lo que puede resultar de utilidad en caso de que el problema sea que hay que ocultar el cultivo. Eso es algo bastante importante teniendo en cuenta que algunas variedades de cannabis (en concreto, las sativas y los híbridos con predominancia sativa) pueden superar fácilmente los dos metros de altura.

Además, es particularmente fácil el cultivo en macetas dado que las plantas, al ser más pequeñas, no necesitan tanto sustrato. Por último, pero no menos importante, este tipo de cultivo permite que uno pueda controlar la uniformidad y la calidad del medio de cultivo, además de solucionar los problemas que puedan surgir por la simple transferencia a una nueva maceta con sustrato nuevo. Puedes estar seguro de que tus macetas contienen sólo lo que pones en ellas, y de que no se ha mezclado con la propia tierra del entorno. Esto también puede ayudar a controlar las plagas y bacterias no deseadas, aunque, en un entorno al aire libre, el control total de este aspecto puede resultar complicado.

Las variedades autoflorecientes son ideales para cultivar en macetas, ya que  proporcionan una cosecha fácil de cannabis de alta calidad, que puede florecer sin necesidad de cambiar los ciclos de luz o de eliminar los machos.  De este modo, semillas como las Super Skunk Automatic  o las Northern Lights Automatic, ambas de Sensi Seeds puede funcionar muy bien al aire libre en un clima mediterráneo, cálido y soleado.Además,  produce cosechas rápidas y repletas de cogollos dulces y sabrosos.

Ventajas de cultivar en el suelo

La ventaja más evidente de sembrar las semillas o plántulas directamente en el suelo es el hecho de que éstas tienen acceso completo, y sin restricciones, a todos los nutrientes y toda la humedad que pueda llegar a las raíces. De este modo, como las raíces son capaces de crecer libremente hacia abajo, pueden satisfacer sus necesidades de agua pura de las aguas subterráneas. Esto asegura que las plantas puedan desarrollar todo su potencial en términos de altura, vigor y producción final, y también significa que se requiere menos mantenimiento. Si realizas un ‘cultivo de guerrilla’ en un sitio al que no resulta sencillo acceder a diario, suele ser recomendable cultivar directamente en el suelo.

Otra ventaja potencial de cultivar directamente en el suelo es que se reduce el coste de la instalación. Aunque comprar macetas, en general, no te va a arruinar, es bueno mantener los costes bajos, tanto para el más pequeño jardinero aficionado como para aquellos cultivadores más expertos Cuando se tiene en cuenta el hecho de que el cultivo en macetas, generalmente, requiere varios trasplantes a lo largo de la vida de la planta, a macetas progresivamente más grandes, solo el coste de las macetas puede llegar a unos ciento y poco para un pequeño cultivador, y, posiblemente, incluso a miles en el caso de los que cultivan a gran escala.

Cultivo Guerrilla

El cultivo guerrilla es un punto y aparte. Como la mayoría de vosotros sabréis, este tipo de cultivo se lleva a cabo si, en resumidas cuentas, uno no quiere que encuentren su plantación. Para ello, el “jardinero guerrilla”, buscará lugares perdidos en medio de la naturaleza, frondosos para dificultar la visión a los curiosos y que cumplan con las condiciones de temperatura, luz y humedad adecuadas. Lo que se pretende es que la naturaleza, por si misma, sea capaz de cuidar de la plantación sin que el jardinero deba vigilar mucho su evolución. Esto no significa que uno deba plantar las semillas de marihuana en medio de la nada y luego desaparecer hasta pasados unos meses sino que, cuanto mejores sean las condiciones y la planificación previa, más podrá despreocuparse. Dadas las circunstancias, no le conviene mucho que le vean paseándose por ahí…

Cuándo Cosechar

Una vez hayáis acabado con las dichosas plagas y vuestras plantas se hayan desarrollado tal y como deben, llega el momento de cosechar. Ese inconfundible instante de gloria en el que, por fin, el jardinero puede ver los frutos de su trabajo, respirando así aliviado y dándose una merecida palmadita en la espalda.

Existen diferentes modos de cosechar la marihuana y, llevar a cabo uno u otro, depende de la experiencia del cultivador o de sus fines, como podrían ser los comerciales.

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No existe una ciencia exacta para saber cuál es el momento preciso para cosechar la marihuana. Uno de los métodos más arcaicos, pero quizás uno de los más efectivos, es simplemente que el cultivador observe a las plantas periódicamente para ver cuándo es mejor hacerlo. Así podrá asegurarse con certeza si ha llegado la hora o si bien es mejor esperar un poco más.

Puede que se trate de un método demasiado generalista  y que no todo el mundo puede aplicar al no tener la experiencia suficiente cultivando cannabis. Por ello, si conocéis a alguien que haya plantado la misma variedad con anterioridad no dudéis en preguntarle lo que necesitéis.

Ellos podrán daros mucha información ya que a veces, dependiendo de la variedad, la cosecha se realizará en un momento u otro. De ahí que también sea importante saber qué estamos plantando. A modo informativo, deciros que debéis tener en cuenta también que, según el año, la cosecha puede ser o más temprana o más tardía.

Un dato importante a tener en cuenta es que vuestra amada planta no debe recibir ni abonos ni fertilizantes durante la semana anterior a ser cosechada. Lo que sí debéis de darle es mucha agua ya que de este modo mejoraréis el sabor de la marihuana.

La práctica hace al maestro

Como habréis podido comprobar, el cultivo de cannabis en exterior no es tan sencillo como tirar unas semillas al suelo con la esperanza de que crezcan. Para asegurarse una buena cosecha, los cultivadores de exterior deberéis realizar una gran labor de investigación, analizando el suelo local, preparando el sitio, y pensando en los métodos de control de plagas adecuados, además de mucho mantenimiento y cuidado. Asegúrate de que el suelo está preparado, y que lugar elegido para el cultivo exterior es soleado, está protegido y bien regado, y tiene un buen drenaje.

La cuestión y lo más importante aquí, es que, hay algo en la primavera que nos gusta a todos. Ese buen rollo y ese optimismo que todo rodea, la gente está más guapa, el sol brilla aún más si cabe, las terrazas de nuestros rincones favoritos de la ciudad están abarrotadas de gente. Todo es más fácil en primavera. Como no, esto la marihuana lo nota. Igual que nosotros, nota las buenas vibraciones y, es por eso, que sabe aún mejor. Por ello, y teniendo en cuenta estos conceptos básicos, la latitud del lugar en el que vives y las variedades que mejor se adaptan a tu clima,  la primavera ya podría ser un momento ideal para empezar tu andadura hacia el cannabis perfecto.

Dicho esto, solo queda desearos suerte con el cultivo outdoors y ¡buenos humos a todos!

Por Diana

Marihuana al Natural: En pleno rigor invernal, Miguel Gimeno va a mostrarnos un cultivo de exterior para mostraros que en algunas zonas de clima templado se puede cultivar marihuana en pleno invierno.

Aunque la cantidad y calidad del cannabis que se obtiene no tiene nada que ver con los cultivos de temporada, la satisfacción de cosechar los frutos del frío es una recompensa que bien vale la pena.

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Este artículo te dará una ligera idea de los diferentes tipos de marihuana, incluido el sistema de algunas variedades que son adecuadas para ciertos climas y cómo debes deleccionar semillas. Marzo es un momento ideal para comenzar la germinación de las semillas en interior para que estén fuertes para transplantarlas en exterior en abril o mayo, cuando las temperaturas son más favorables. Si vives más cerca del ecuador, habrá mejor temperatura y se podrá trasplantar antes.

Actualmente casi todas las variedades son un cruce entre una índica y una sativa por lo que tendrán lo mejor de los dos máximos. Los efectos climáticos con los que a cada tipo de cepa le gustaría crecer, por ejemplo, en climas más fríos, es posible elegir una cepa con un tiempo de crecimiento más rápido por que las plantas no estarán fuera cuando empieza a hacer mucho frio. Aquí tienes lo que necesitas saber acerca de cómo los climas afectan la idoneidad de una variedad.

Además en todas las cepas o variedades, también hay diferentes tipos de semillas. Las semillas regulares son una mezcla de plantas masculinas y femeninas. La semillas feminizadas producirán plantas exclusivamente femeninas. Y las semillas autoflorecientes no dependen de las horas de luz para iniciar la floración (es decir, que van a florecer de forma automática sin tener en cuenta el ciclo de luz). Es importante entender las ventajas y desventajas inherentes a todas estas opciones.

El cannabis es una de las pocas plantas anuales que tiene dos sexos. Hay dos variedades el macho y la hembra de cannabis, y, en algunos casos, pueden ocurrir hermafroditas (plantas con órganos reproductivos tanto masculinos como femeninos). La marihuana viene en tres especies principales:

Indica

Tienden a ser corta y ancha, tienen colores más verdes, y tienen a flores más redondas y más compactas. El efecto es fuerte y centrado en el cuerpo.

Sativa

Tienden a ser más altas, más delgadas, y tienen hojas pointier sin patrones. El efecto es enérgico y centrado en el cerebro.

Ruderalis

Menos conocida comúnmente. Las plantas tienden a ser pequeñas y se utilizan en prendas de vestir, la fabricación de cuerdas, y también por su potencial de cultivo para producir plantas de marihuana autoflorecientes.

cultivo exterior marihuana

Todos estos tipos de marihuana exhiben sus propias características únicas en la práctica. La potencia se determina en gran parte por el THC (tetrahidrocannabinol) concentrado en la planta. Esta sustancia es, básicamente, la que le da a la marihuana sus propiedades calmantes, altera el cerebro y medicinal. Los productores tienden a centrarse específicamente en las Indicas, sativas, o híbridos de las dos para el cultivo de marihuana. La Ruderalis no se cultiva con regularidad debido a su bajo contenido en THC. En su mayor parte, las plantas de mayor importancia son las hembras debido a que contienen la mayor concentración de THC.

Las plantas hembras que se dejan polinizar generalmente tienen una concentración de THC superior. Más flores, brotes y resina de THC son producidos por una planta hembra sin polinizar, asegurando que el humo será potente después de la cosecha. La marihuana también contiene una gran cantidad de otras sustancias químicas naturales (denominados cannabinoides) que pueden influir en su alta. Estos productos químicos pueden manipular su cognitivo, los procesos físicos y crear estados alterados de manera única para la mente y el cuerpo.

 

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Entre un “Increíble Hulk” y un “Rambo” podríamos encuadrar a este tipo que lleva fardos pesados por las montañas y que cultiva unas enormes plantas de marihuana, mira el vídeo.

Grandes abdominales, brazos más grandes que mi torso, piernas como las que verías en un Tyrannosaurus rex y una intensa mirada feroz, en su cara. Y me enganche a sus vídeos asumiendo la posición y quedando petrificado en silencio viendo el Increíble Hulk de los cultivadores de marihuana como maneja las condiciones insanas de marihuana durante su cultivo.

Al parecer, es un cultivador de exterior canadiense profesional llamado “Warrior Dirt Brown.” Un tipo canadiense increíblemente rasgado que es una leyenda, el más famoso cultivador de marihuana al aire libre en todo el mundo.

Hizo la película que estábamos viendo “Prohibición”, una historia real dramática que te pone directamente en la experiencia salvaje de cultivo de marihuana al aire libre en las escarpadas montañas de la Columbia Británica de Canadá.

Me quedé con la boca abierta cuando “Warrior Dirt Brown.” subió montañas, vadeo ríos, evito a la policía, los ladrones de plantas y nos mostró tecnicas profesionales de cultivo al aire libre, he aprendido mucho de él desde su YouTube videos y con los artículos que escribe para revistas de marihuana incluyendo BigBudsMag.com.

Ahora, el Increíble Hulk del cultivo de la marihuana vuelve a llamarnos la atención de su cultivo de marihuana bajo techo en una nueva serie de videos. Acabo de ver la primera entrega y todo lo que puedo decir es: Es que a muchos les gustaría tener un cuarto de cultivo y plantas tan grandes.

En ese vídeo , se ve grande, gordo, cogollos duros y bebidas de cola, además de aprender sobre el lavado de la marihuana, su cosecha y curado. Es obvio que el guerrero es tan diestro en el cultivo interior de marihuana cuando está a punto para el cultivo en exterior.

Se esperas más vídeos, aunque Brown Dirt Warrior necesitaría a alguien que le de rollo inmediatamente como Seth Rogen, James Franco, Cameron Díaz, Woody Harrelson, Tommy Chong y otros fumetas y estrella de cine.

Brown Dirt Warrior utiliza al máximo su cuerpo culturista, habilidades con la cámara, su experiencia de cultivador, su valor físico y tiene acceso a jardines de marihuana gigantescos.

Hasta entonces, estamos agradecidos por todos sus vídeos de cultivo de marihuana, incluyendo su nuevo enfoque en el cultivo hidropónico en interiores cultivo de marihuana.

Fuente Big Buds

 

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P2170002Por Miguel Gimeno.- Todo cannabicultor de exterior inicia su cultivo con la clara intención de obtener, en mayor grado posible, la cantidad necesaria para cubrir su consumo anual, lo que supone una producción total de entre 1 y 4 kilos de sumidades floridas femeninas de marihuana secas, o sea, de cogollos secos.

El cultivo de exterior de marihuana puede hacerse, en maceta o suelo, al aire libre, en terrazas, balcones, invernaderos, o en casa (propiedad privada) o furtivo (en tierra de nadie), todo dependiendo de las posibilidades y ganas de trabajar de cada cannabicultor. Cada sistema de cultivo conlleva sus ventajas y desventajas.

El cultivo en maceta es menos productivo que en suelo y, para mí, es mucho más laborioso y requiere mayor conocimiento de substratos, abonos, agua, crecimiento y floración de la variedad sembrada,

Yo recomiendo utilizar substratos bien mullidos. Existen substratos comerciales para el cannabis en tiendas especializadas, éstos suelen contener mezclas de turbas rubias y negras y fibra de cobo, a la que se le añaden arcillas expandidas como perlita (en el mayor de los casos) y vermiculita, así como enmiendas orgánicas o químicas (yo eligiría con enmienda orgánica, evidentemente). Nota: cualquier substrato con olores distintos al de la tierra mojada debe se rechazado. La gran mayoría de substratos comerciales para cannabis están confeccionados con el fin de no necesitar abonos hasta la floración. La vida de un substrato se acorta en forma exponencial cada vez que queda reseco y sin agua, perdiendo la capacidad de retener agua y nutrientes, por lo que es imprescindible evitar estas oscilaciones hídricas extremas no dejando nunca al substrato resecarse. Altos contenidos de humus de lombriz o de cualquier otro tipo de materia orgánica debidamente compostada mejora la capacidad de retención hídrica de los substratos (podemos mejorar el substrato comercial realizando la siguiente mezcla: 55 % substrato comercial + 40 % Humus de Lombriz + 5 % vermiculita ó perlita). La instalación de un sistema de riego automatizado también nos ayudarán a mantener el substrato húmedo.

A la hora de cultivar en maceta también hay que tener en cuenta el crecimiento radicular del cannabis. El sistema radicular de la marihuana es una potente raiz pivotante, que está acostumbrada a penetrar en los suelos a gran profundidad. Como su sistema radicular es potente conlleva a una colonización casi total del substrato por parte de las raíces en un período corto de tiempo. Y claro, si trasplantamos muy pronto las plantas al contendor donde tenemos pensado cosecharlas, las raíces colapsaran antes de la cuenta el substrato provocando un estancamiento en el crecimiento y floración de nuestras plantas, pudiendo incluso provocarles la muerte por asfixia radicular por estrangulamiento). Para evitar este problema es recomendable realizar varios trasplantes a contenedores cada vez mayores hasta que se inicie la floración, momento en el que se trasplantaría a su contenedor definitivo.

eliminar-moscas-blancasLas patologías más comunes que podemos encontrarnos durante la fase de crecimiento en cultivos en macetas son: la mosca blanca, al principio de la fase de crecimiento, no creando mayor daño que pequeños puntos blancos en las hojas provocados por sus picaduras pero no frena prácticamente el crecimiento, excepto en casos muy extremos (casi siempre provocados por fuertes desequilibrios en el medio), se pueden utilizar bandas cromáticas adhesivas para provocar que se queden pegadas, y como insecticida combativo realizaremos pulverizaremos una disolución de purín de ortiga y decocción de cola de caballo, también se puede pulverizar con una suave disolución de un insecticida natural, por ejemplo: piretrina natural (no utilizar piretroides sintéticos pues suelen llevar como sinergizante al Butoxido de Piperonilo que es una sustancia cancerígena); las plagas que atacan a la tierna brotación como los gusanos foliares, que se enroscan en las hojas para tejer su crisálida y metamorfosear, destrozándolas y mordisqueándolas, aunque los daños son mínimos podemos tratar con una pulverización con Bacilus Thurighensis Kurstaki, y repetirla pasados 15 días; las plagas que aparecen cuando se han producido continuos estreses hídricos en las plantas tales como araña roja, trips, chinches,…., que se evitarían de forma preventiva con mantener siempre el substrato humedecido y plantar por los alrededores plantas anfitrionas de fauna auxiliar (predadores), como amaranto, anís, diente de león, hiedra, hinojo, menta, mostaza, trébol, …, en caso de ataque serio resulta bastante difícil combatirla de forma radical con tratamientos ecológicos, utilizar rotenona o piretrinas con severas pulverizaciones en las zonas de mayor población y ligeras en las zonas menos afectadas, sobre todo por el envés de las hojas; las plagas que aparecen cuando hay una humedad alta y temperatura templada, como el pulgón y enfermedades criptogámicas (hongos), para ello sirve como buen remedio preventivo suaves pulverizaciones de preparado de purín de ortiga combinado con decocción de cola de caballo; las patologías nutricionales consecuencia de bloqueos de nutrientes producidos por antagonismo entre los mismos, consecuencia ello bien de abonados desmesurados (pudiendo llegar a quemar la planta y matarla), de mala combinación o elección de los abonos a utilizar (usar abonos alcalinos en substratos alcalinos provocará a la larga un bloqueo en el suelo como consecuencia de la subida del pH), o incluso por la falta de agua en el suelo, que también conlleva a una subida del pH y el consecuente bloque de nutrientes (la materia orgánica hace de tampón en el suelo, lo que provoca cierta regulación del pH, no hay que dejar que el substrato se deshidrate); y las patologías producidas por agentes climáticos, que en el caso de cultivos en terrazas es el exceso de insolación en los meses de verano, que puede llegar a ser perjudicial sobre todo con el uso de macetas de color negro, pues las temperaturas que alcazan superan los 40 ºC, momento en el que comienzan a inmovilizar los nutrientes en el suelo (se puede evitar el exceso de insolación con el uso de mayas de sombreo, yo recomiendo utilizar mayas del 30 % de sombreo, máximo, con ello se reduce de forma considerable la insolación).

2248894El cultivo en suelo por el contrario es mucho más productivo y menos laborioso que el cultivo en maceta. Si realizamos un adecuado abonado de fondo de tal forma que cubrimos las futuras exigencias que pueda demandar nuestro cultivo, tan sólo nos quedará regar de forma abundante. El mayor inconveniente del cultivo en suelo es la dificultad en el manejo de algunas plantas debido al gran porte que pueden llegar a alcanzar (hasta 5 metros de altura). El tamaño elevado además de dificultar el trabajo de observación y tratamientos, también es causa junto al fuerte viento o lluvia de destrozos por desmembramiento de algunas ramas, pudiendo mermar de forma considerable la producción. Para evitar roturas debemos enturar la planta cuando sobrepase el metro de altura; si el tutor a su vez lo anclamos con cuerdas a cuatro vientos fijaremos el tallo central por completo, tan sólo quedará ir fijando con cuerdas las ramas más pesadas a los tallos, o bien construir un esqueleto externo con cañas o maderas que haga de soporte de las mismas. Las plagas que pueden aparecer son las mismas que en maceta pero en menor probabilidad y grado.

El cultivo en invernadero es algo más propenso a padecer plagas que los cultivos a cielo abierto, por lo que resultan más delicados en su manejo. Si se establece una plaga puede que la arrastremos todo el cultivo, así que es conveniente realizar dos tratamientos preventivos por mes. Los tratamientos han de ser preventivos, yo recomiendo realizar fitoterapia preventiva con las plantas (decocción de cola de caballo, purín de ortiga, preparado de manzanilla, de ajo,…), aunque podemos utilizar preparados comerciales como aceite de neem, piretrina, rotenona, quasia amara, tintura de própolis, etc. El invernadero podemos recubrirlo con maya de sombreo, reduciendo la insolación. Otra ventaja del cultivo en invernadero es la reducción de la probabilidad de rotura por viento, fuetes lluvias o granizo.

miguelEl cultivo furtivo, o en tierra de nadie, además de los mismos problemas que el cultivo en tierra, hay que añadirle el propio problema de cultivar en tierra de nadie ya que se hayan expuestas de forma continua a terceras personas no deseadas así como de animales salvajes y de pastoreo. Y el mayor problemas de los furtivos es el aporte de agua discreto, por lo que es recomendable situarlo en las inmediaciones de un río, pantano, barranco, arroyo,…, para evitar ser visto proveyendo de agua a nuestro cultivo.

Y si todo lo hemos hecho correctamente sólo nos quedará esperar el inicio de la floración para comenzar con la cuenta la atrás.

 Por Miguel Gimeno

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exterior cannabis

Agua

El cáñamo necesita bastante agua, pero sin llegar a tener la tierra permanentemente empapada; como referencia observareis que con la falta de agua las hojas se caen. A partir de aquí tampoco os paséis con el agua.

 

Temperatura

Se suele creer que cuanto más calor mejor, pero tampoco es cierto, ya que un exceso de calor -a partir de 30 grados más o menos- agobia a la planta y la deja aplatanada. De hecho no requiere temperaturas superiores a 18 grados.

 

Macho y hembra

En primer lugar hay que tener en cuenta que es la hembra y no el macho la apta para el consumo. Tras unas tres semanas de crecimiento normal, las plantas masculinas tienen menos color, más altura y son más delgadas, tienen menos hojas y las ramas nacen del tallo a una mayor distancia entre si, al tiempo que producen una especie de bolitas de las cuales saldrá el polen que fecundará las hojas de las hembras. Hacia la sexta semana les crece una suerte de penacho de hojas en la punta. Las plantas femeninas por el contrario son más achaparrada y redondeadas, de un verde más oscuro, tienen muchas hojas y las ramas salen del tallo mucho más próximas entre si

Si cultivas en maceta y has comprado tierra rica en nutrientes no hace falta abonar, o hacerlo muy moderadamente ya que el cultivador novato suele quemar la planta por exceso de abono, pero deberás cambiar la tierra cada año.

Si cultivas en el campo, lo mejor, si se puede, es encontrar un terreno que se emplee también para otro tipo de cultivos ya que el cáñamo crece mejor en rotación con otros cultivos como el grano, las judías o los guisantes, que suponen una importante reenergetización del terreno. Si el terreno no está seriamente agotado, el siguiente método funciona bastante bien: Al principio del otoño se labra el pedazo de tierra elegido y se le cubre con una leve capa de estiércol, y se plantan a continuación las judías u otras leguminosas; al cabo de dos o tres semanas se da la vuelta a la tierra dejando enterrados los tallos y se vuelve a aplanar la tierra pisando la superficie con botas pesadas o pasando un rulo; luego se deja reposar la tierra durante todo el invierno. Al principio de la primavera se escarda el terreno, se cubre con un fertilizante orgánico como el estiércol y ya está listo para plantar.

Transplante

En general, ya hemos dicho en el primer punto que se suele plantar en un lugar provisional para la germinación, como por ejemplo y para ello nada mejor que un vaso de papel que permita a la raíz crecer al menos unos 2,5 cm. en profundidad, ya que será muy fácil cortar el vaso y extraer la tierra como un bloque compacto.

Durante el trasplante las plantas quedan notablemente expuestas a una serie de riesgos, así que habrá que tomar algunas precauciones:

La primera hacerlo en un día nublado o al caer la tarde de forma que las raíces no se vean muy expuestas a la luz. se procurará que el nuevo terreno sea lo más parecido al anterior; se saca la planta delicadamente con la tierra como un bloque compacto y se coloca en un agujero previamente practicado en el nuevo terreno recipiente, sea el suelo o la maceta. se procurará también no tocar el tallo, sosteniéndolo lo más cerca posible del nivel de tierra, y sin tocar nunca las raicillas ni las hojas. al depositar el bloque de tierra en el agujero se procurará enfocar la planta hacia la luz para no obligarla a un brusco movimiento fototrópico -de búsqueda de luz- que podría perjudicar el arraigamiento. el agujero debe ser lo bastante profundo como para permitir a la joven raíz extenderse en toda su longitud, pues seguramente habrá quedado algo comprimida en su lugar provisional. el terreno se reordenará de forma que el tallo quede a la misma altura del suelo que tenia anteriormente; acumular demasiada tierra alrededor del tallo puede ser peligroso. regar al finalizar la operación, a fin de facilitar la adaptación al nuevo terreno.

Cuándo cosechar

Existe la creencia de que cuando más tiempo estén las plantas en el suelo mejor, hasta antes de que lleguen las primeras heladas, las cuales se cargarían la planta. Nada más lejos de la realidad; la planta de marihuana tiene su ciclo igual que todas las plantas, sean cerezos, perales, o cualquier otra. Llega un momento en que los cogollos están maduros y si no se cortan y se dejan más semanas a la intemperie se volverán rancios y perderán el buen gusto al ser fumados.

Fuente Multimania