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A medida que el mundo parece estar madurando la idea de discutir, e incluso permitir el uso de la marihuana, la cultura popular puede conseguir este cambio. 

Durante años se ha utilizado fantásticamente en la cultura popular, aunque por lo general sigue siendo tabú. Mientras que algunas partes de la cultura popular en el pasado pintaban la marihuana como una forma de crimen diabólico, otros la vendían como un resplandor de felicidad.

Entonces, ¿cómo la cultura popular reciente ha ayudado a cartear la imagen de la marihuana?

¿Son las personas susceptibles a tener el punto de vista de la versión Reefer Madness? O ¿más bien la de  Cheech y Chong ?

Todo el mundo está disfrutando de humo

La cultura popular parece que lucha ahora para hacer rebelde la marihuana, todo el mundo parece estar con ella. Las celebridades ya no parecen tratar de ocultar que aman su humo y llegan en todas las formas de la cultura. Grandes estrellas de la música como RihannaJustin Bieber , Miley Cyrus , etc. no les importa que sepan que gustan de su humo. Teniendo en cuenta que estas estrellas que tienen un estatus similar son vistos como “modelos” por parte de la sociedad, la cultura popular, ciertamente, no los coloca a estos consumidores de humo en la categoría de impactantes.

De hecho, parece que estos famosos mueven a muchas personas a probarla o a romper el antiguo estereotipo de fumador de cannabis. Cuando la cultura popular dibujaba a los fumetas o stoners en el pasado, los pegaba a una silla con murmullos incomprensibles o pensamientos locos. La cultura popular probablemente nunca esperaba que los modernos modelos a seguir de cannabis fuesen un día fuesen exitosos y tan activos.

La idea de la cultura popular de un  fumeta o stoner perezoso se extingue cuando vemos una gran cantidad de personas que están tan sanas, son tan activas y exitosas. Y eso no es una mala cosa. El estereotipo pasado de fumeta tiene su lugar, pero no cuando se está tratando de promover el lado positivo en la cultura popular.

Las etiquetas han desaparecido, también

Lo mejor de todo, es que la etiqueta ya se ha ido. No viven en un sótano, ni tiene el cabello con un 60% de grasa y no son brillantes jugadores de vídeo juegos.

Atrás quedaron los días del estereotipo prevalente de los consumidores. Francamente, la mayoría de la gente conoce individuos que la usan, aman el éxito y tiene una vida limpia. No son sólo los que abandonan la escuela secundaria poniéndose “ciegos”, también hay muchos a los que les gustan los buenos principios.

La era de la cultura popular de que a los consumidores les gusta la pintura como alternativa de vivir en el mundo real (tener un trabajo, pagar sus cuentas, ser un adulto) ya ha desaparecido. Existe una enorme diversidad de personas con las que te puedes encontrar hoy en día que abogan por la marihuana como podrían ser Danny DeVito , Snoop Dogg , Hugh Heffner ,Jennifer Aniston , Melissa Etheridge , Lady Gaga por nombrar algún famoso por ahí, y es fácil ver por qué la cultura popular lucha por una nueva imagen para ello.

Ahora la cultura esta cerca de cómo se fuma, cómo lo disfrutan y lo que haces con ella. La imagen o estereotipo del consumidor de marihuana para la cultura popular ha pasado de ser una forma de “fumao tirado por el sofá” a mostrarse la existencia de tantos diferentes estilos de vida, personalidades y talentos que disfrutan de una bocanada.

El estigma se ha ido, y también lo ha hecho el estereotipo, es una nueva época y son consumidores en los tiempos actuales.

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Barcelona.- Mucho se ha hablado recientemente en la Ciudad Condal del turismo masivo que viene asolando a la ciudad en los últimos años, sacando de quicio, inevitablemente, a muchos de los residentes que se ven obligados a absorber los perjuicios de dicho fenómeno. Sin entrar a fondo en una cuestión que, como muchas cosas en esta vida, plantea tanto aspectos positivos como negativos y, personalmente, se me antoja de difícil abordaje, comienza a llamar la atención un inquietante nuevo tipo de de visitante que ha hecho, a raíz del boom que han protagonizado por los clubs cannábicos, su aparición en Barcelona, a saber: el turista cannábico.

En la ya llamada “Amsterdam del sur de Europa”, los viajeros amantes del cannabis han encontrado un lugar donde hacer sus delicias entre varias asociaciones más que permisivas con la acogida de los mismos. Tanto es así, que la semana pasada el diario El País recogía en el artículo “El capital extranjero irrumpe en los clubs cannábicos de Barcelona” un descortante ejemplo de club intervenido que contabilizaba alrededor de 16.000 turistas socios seducidos a razón de 100 diarios. Tal artículo, traducido por la Catfac al catalán, ha hecho saltar la alarma a aquellos lectores que, todavía y pese a que vienen ocurriendo desde hace tiempo, no conocían este tipo de prácticas.

El eco que ha producido esta y otras noticias similares, sin embargo, no ha llevado a demasiados activistas cannábicos a defender el derecho al cannabis del visitante que se deja seducir (o viene con la idea de consumir) por los clubes. Ya sea porque a los activistas que apuestan por el modelo restrictivo planteado por las federaciones cannábicas no les conviene mojarse, pues llamaría demasiado la atención, y defender unas prácticas que pueden encontrar mucha oposición, o porque realmente están en contra de que se dé amparo a los extranjeros que buscan disfrutar del uso de esta sustancia, lo cierto es que me parece bastante lamentable estar reclamando unos derechos perfectamente legítimos para el colectivo al que perteneces (los nacionales que habitan un país) y, al mismo tiempo, no reconocer el mismo derecho a otros sólo por ser extranjeros.

¿Acaso se volatilizan los argumentos a favor de una producción, distribución y consumo legal de cannabis por el simple hecho de no pertenecer a una comunidad determinada? ¿Son los activistas cannábicos partidarios de la universalización de derechos pero guardan silencio o están en contra de ese reconocimiento?

Desde mi humilde posición de articulista y difusor del derecho al cannabis y al resto de drogas en condiciones que reconozcan el derecho a la salud que tienen los consumidores, rompo una lanza a favor de la acogida de turistas, pues ellos tienen el mismo derecho que nosotros a disfrutar del uso del cannabis y, si no pueden hacerlo en su país, espero que encuentren en el nuestro el oasis de libertad del que, a duras penas, disfrutamos nosotros. Entiendo que los extranjeros tienen difícil cabida en el modelo de clubes, pero pido, al menos a los activistas, que respetemos los derechos no reconocidos que deberían poseer.

Libertad y buenos humos

Por Jose María Escorihuela Sanz.   @JmEscorihuela

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La diferencia entre unos países y otros a la hora de abordar el consumo de la marihuana, es que unos abogan más por la corriente que cree que los consumidores deben asociarse sin ánimo de lucro para poder hacer su consumo recreativo y abastecerse. Y otros sin embargo, piensan que es mejor tratarlo como otras sustancias legales ya existentes para consumo lúdico abogando por crear una nueva industria privada bien regulada y que proporcione beneficios en forma de impuestos a esa misma sociedad que autoriza su consumo.

Aquí nos encontramos con dos formas distintas de integrar el consumo de cannabis y de digerirlo por parte de los distintos gobiernos.

Por un lado, en los últimos meses estamos leyendo sobre como esta nueva industria del cannabis esta llenando las arcas estatales de impuestos de los estados norteamericanos que han regulado su consumo, comercio y cultivo. Esta forma de regular este producto o su industria como podría ser el alcohol o el tabaco, está creando nuevas empresas y empresarios, proveyendo de millones de dólares a los estados que autorizan su venta y consumo, produciendo miles de empleos y, en general repercutiendo a posterior esa riqueza entre sus ciudadanos. Anteriormente esos beneficios acababan en el mercado negro o en el narcotrafico haciendo a éstos cada vez más fuertes.

Otra corriente que también esta cogiendo mucha fuerza en otros países como España es la creación de asociaciones o clubes de consumo. En éstos, la máxima es no tener ánimo de lucro y si dar un servicio de consumo y abastecimiento controlando a sus consumidores la misma asociación. También la misma asociación, tiene el control desde el cultivo de las plantas hasta el más mínimo gramo de marihuana repartido entre sus socios. Esta forma de controlar y abastecer gran parte del consumo recreativo personal, no promueve la creación de una industria con la marihuana, no crea la misma cantidad de puestos de trabajo a la sombra de la hierba y tampoco es una gran recaudadora de impuestos.

Cuando hablas con partidarios de una o de la otra forma de atender el consumo privado de los ciudadanos, te encuentras con que todos ven correcta su forma preferente, pero la verdad es que ningún sistema de venta o abastecimiento obliga a evitar el otro.

Claro que se debe permitir el poder crear un club o asociación privada de cannabis si un grupo de similares quieren tener esa opción. Y, por supuesto que un país debe tener los mecanismos legales por si alguno de sus ciudadanos o empresarios quiere embarcarse en la creación de una empresa relacionada con la venta o cultivo de cannabis.

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Dispensario de cannabis

Claro que un ciudadano o consumidor debe poder disponer de establecimientos especializados donde poder adquirir con garantías su cannabis para uso recreativo o medicinal, también poder elegir a que dispensario acudir y poder ser asesorado por profesionales. Libre mercado.

Claro que otro ciudadano también debe poder tener el derecho a asociarse o integrase en un club privado donde todos tienen los mismos gustos o necesidades. Libertad de asociación.

Un gobierno con su legislación debe poder dar forma y facilitar las distintas formas de abastecimiento del consumo por parte de sus ciudadanos. Las dos formas deben coexistir al ser complementarias.

Estados Unidos es garante de uno de esos dos sistemas de abastecimiento del consumo personal y medicinal, este país aboga por crear unos dispensarios o comercios de cannabis con ánimo de lucro y que posteriormente repercute en beneficios para sus ciudadanos en forma de millonarios impuestos, miles de empresas y puestos de trabajo, además de oportunidades de negocio. Este sistema permite un férreo control de las calidades de los productos, las ventas, los locales y toda su cadena de suministro desde el cultivo a su venta.

España, por el contrario, tiene arraigado y puesto en marcha el otro sistema de abastecimiento, el de los clubes o asociaciones. Para empezar, estos clubes privados o asociaciones no se crean con animo de lucro, no es un gran creador de puestos de trabajo, no es una generador de millonarios impuestos y su cadena de suministro desde el cultivo hasta la venta a sus asociados crea problemas con la justicia en muchos de ellos. Sin embargo es una forma de asociación que goza de la simpatía de una gran parte de los consumidores de cannabis y es imagen para la forma de suministrar este consumo por parte de otros países.

No es que alguna de estas formulas de sistema de abastecimiento para consumo personal sea mejor o única, de hecho, existe otra conocida, el Coffeeshop holandés. Éstos funcionaron muy bien durante años, aunque la llamada”puerta de atrás de los coffeeshops”, al no estar bien regulados en todos los aspectos, los dueños de los Coffeshops tenían que abastecerse del mercado negro y eso creo problemas con la Ley. Posteriormente, el gobierno holandés de turno, aprovechándose de ciertas faltas cambió las normas y degeneró en lo que son en la actualidad, coffeeshop-club que no tiene a nadie contento y que inevitablemente habrá que reajustar.

Un gobierno debería poner las bases y regulaciones para que sus ciudadanos pudiesen tener la oportunidad de poder crear sus propias asociaciones o clubes de consumo de cannabis, tanto medicinales como de recreo y que sus miembros se sintiesen y estuviesen protegidos por la Ley.

Un Gobierno debería regular para que los emprendedores o las empresas pudiesen aprovecharse de un producto de gran consumo y poner los cimientos de una industria que crease riqueza, generase impuestos y revirtiese en empleos o formas de vida.

La industria del cannabis, es y será, mucho más grande que ésa de la que hoy opinamos, la de su consumo recreativo. Su apartado medicinal, de alimentación, turismo, cosmética, materias primas, ecología y limpieza del medio ambiente además de combustible no contaminante, hace que la industria relacionada con el cannabis será una de las más importantes del mundo.

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Club de cannabis

El consumo y abastecimiento personal de cannabis debe estar regulado en los países, millones de personas lo utilizan y seguirán haciéndolo y se deben de tener unas mínimas garantías de calidad y seguridad.

Si una persona quiere adquirir una buena botella de vino o de licor, sabe donde ir, al igual que cuando una persona quiere comprar tabaco. También cuando una persona quiere ir a una cata de vino sabe donde ir y juntarse con similares. Los clubs de fumadores de tabaco también existen y allí estas personas asociadas pueden acudir y estar en armonía con su consumo. Un tipo de establecimiento asociativo no esta reñido con la existencia del otro puramente más comercial.

Ya hemos inventado y puesto en marcha la solución para que estas dos formas de abastecimiento personal puedan coexistir y ninguna excluya a la otra, las dos son posibles y viables.

Se debe legislar con esta máxima, con las dos opciones. Si ustedes quieren juntarse y crear un club o asociación porque quieren compartir su cultivo y consumo, debe tener una regulación para que esto pueda llevarse a cabo como una asociación gastronómica o de vino. Muchos defensores del consumo de vino y sus asociaciones hablan de que “el consumo de este caldo forma parte de una relación social”. El consumo de cannabis también se apunta a este eslogan y demanda una buena regulación estable para que los clubes y asociaciones de consumidores no parezcan sufrir bajo “la espada de Damocles”.

También, los dirigentes deben poner las bases para que una nueva industria del comercio de cannabis pueda ser implantada en sus territorios y ser generadora de nuevas empresas, puestos de trabajo y gran recaudadora de impuestos.

La regulación y creación de este tipo de comercios ha sido muy importante para la economía de los estados norteamericanos que tienen implantadas leyes de cannabis legal. Ya no solo por la creación de riqueza que luego repercute en esa misma sociedad, sino por que el consumo de cannabis siempre ha existido y seguirá existiendo, como el del alcohol, y genera una enorme cantidad de dinero que de no ser por estos establecimientos legales que la venden y recaudan, acabaría en los bolsillos de mafias y de mercados ilegales.

Si por supuesto, esta industria del cannabis legal es la primera arma y más efectiva que existe para combatir este mercado negro financiador de mafias. Por el contrario y después de saber de sus números recaudatorios en estos estados norteamericanos donde es legal, es posiblemente una de las primeras fuentes de ingresos por impuestos. Se crea una industria legal con un producto que anteriormente financiaba a grupos bajo de la ley y se origina una fuente económica que produce bienestar ciudadano en varios campos.

Otros países quieren centrarse en la creación de otros tipos de industria con el consumo y abastecimiento personal de cannabis, como el turismo y la investigación.

El turismo el consumo de cannabis es otro subapartado dentro del consumo de cannabis que tampoco deberíamos alejar mucho. Hace unos días en una conferencia en su país, el Ministro jamaicano de turno abogaba por una industria turística de consumo de cannabis medicinal. Defendía que el cannabis era una materia prima jamaicana de alta calidad y que su país y ciudadanos podían beneficiarse de una expansión de este tipo de turismo consumidor. Hablaba de que las naciones poderosas años atrás habían “obligado” a países como el suyo a prohibir una sustancia consumida por gran parte de su población y ahora, éstos eran los primeros en levantar esa prohibición, además de no parecer ver con malos ojos la gran creación de muchos negocios lucrativos para todas las partes. El Ministro pedía un guiño a todas las instituciones y solicitaba poner las bases de una gran industria con la marihuana como bandera en Jamaica. Bien encaminado.

También hace poco leíamos de que el turismo de consumo “cannabico” pronto pondría su primer crucero vacacional a las ordenes de esta nueva industria. Saldría desde EEUU y recorrería el Caribe.

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Bus turismo cannabis

Otra industria del consumo de cannabis esta en la investigación, y ahí es Israel el país que parece estar en las primeras posiciones de salida, Canadá y EEUU también son grandes valedores. Cuando el consumo es legal, en este caso israelí solo el medicinal, la investigación relacionada con ese consumo también es una punta de lanza. Las industrias en I+D en aparatos de consumo como vaporizadores es otro subsector de la industria del cannabis que está en auge. La regularidad en las cualidades de la marihuana, y por tanto en investigación en su cultivo, también es otra máxima para las empresas médicas y consumidores, y donde se necesita una investigación muy cualificada.

El consumo del cannabis en sí ya es un apartado generador de industria. En sus muchas cuestiones, el consumo de marihuana no va a dejar de existir, como a su vez el de otras sustancias como el alcohol, por lo tanto debemos poner las normas y regulaciones correctas para que todos los usuarios podamos tener unas mínimas garantías de consumo y de suministro.

Si unos deciden asociarse en un club, deben tener la posibilidad regulatoria de acceder a esa posibilidad y poder acceder a ese derecho. Si por el contrario, otros desean acudir a un establecimiento o dispensario para poder informarse y adquirir un tipo de variedad de cannabis, también deben poder hacerlo con garantía. Y, también deberían crearse locales de consumo donde poder ir a consumir sin pensar en crear molestias a otras personas. Una sociedad debe ser respetuosa con sus conciudadanos que no tiene los mismos gustos o aficiones y por eso, se deben poner los mecanismos legales para una perfecta implantación de estos negocios.

No entenderíamos que si una persona quiere tomarse o comprar un vino solo pudiera ir a club de cata o sociedad gastronómica, por lo tanto, tampoco entendemos que si una persona quiere comprar o consumir marihuana solo tenga la opción de un club o asociación de cannabis. Igual que existen bodegas y tiendas especializadas de venta de alcohol junto a bares, pubs o restaurantes para consumirlo, deberían existir dispensarios de marihuana a la vez que clubes de cannabis privados junto a “coffeeshops” o asociaciones de consumo.

Una nueva industria legal esta creciendo a los largo del mundo. No nos referimos a su cultivo o estudio, nos referimos a su consumo y abastecimiento. Por Mac

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Un servidor no deja de sorprenderse más y más a medida que profundiza entre los activistas que componen el movimiento cannábico, cuyo pensamiento es de todo menos homogéneo. Pese a que resulta difícil por muchos de ellos considerar la idea de apostar por un modelo más inclusivo que permita la coexistencia del modelo asociativo y el de la compra-venta de cannabis con ánimo de lucro, Mac, escritor y colaborador de esta casa, sugiere que normalizar la idea de que exista una industria cannábica de carácter comercial:

“Si una persona quiere adquirir una buena botella de vino o de licor, sabe adónde ir, al igual que cuando una persona quiere comprar tabaco. Cuando una persona quiere ir a una cata de vino, también sabe perfectamente adónde ir. Los clubes de fumadores de tabaco también existen y allí, estas personas asociadas, pueden acudir y estar en armonía con su consumo. Un tipo de emplazamiento asociativo no está reñido con la existencia de otro puramente comercial.” Mac, número 28 de “El Cultivador

Como bien extrapola Mac, en el mundo del alcohol y el tabaco ambos paradigmas, el comercial y el asociativo, conviven sin necesidad de causar demasiada inquietud. ¿Existe algún motivo para pensar que el cannabis merece una consideración diferente? Muchos argumentan que, dado que estamos a las puertas de construir la legalidad cannábica desde cero, el modelo de clubes podría suponer una “utopía” que aún estamos a tiempo de consolidar. Sin embargo, ¿por qué esta utopía debe pasar por encima de otras formas productivas y distributivas del cannabis? ¿es tan buena la forma asociativa que debe imponerse legalmente sobre otras?

Siempre he pensado que apostar por una sociedad donde la tolerancia, la libertad y la responsabilidad predominen, resulta mucho más deseable que otra que anteponga los intereses de unos al deseo del resto. Mucho me temo que imponer el modelo de clubes, respetable y atractivo por otro lado, no sólo va en contra de ese ideal liberal en el que perfectamente podrían coexistir inclusivamente diferentes utopías, entre ellas, la comercial y la asociativa, sino que impide que la teórica superioridad de un modelo se manifieste de manera pacífica a través de la libre elección de los consumidores.

Permitir un modelo abierto como el del alcohol y el tabaco y otro cerrado como un hipotético futuro modelo asociativo de cannabis resulta antiliberal e incurre en una doble moral incoherente. Todavía estamos a tiempo, no de construir un modelo uniforme que restrinja la posibilidad de que aparezcan otras formas de producción y distribución, sino de ser abiertos y promover una sociedad donde convivan diferentes utopías y formas de hacer las cosas, aprovechémoslo.

Por Jose María Escorihuela Sanz.   @JmEscorihuela

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Analgésicos. Durante los últimos 80 años nos han enseñado que la mayor razón de que el cannabis se mantenga ilegal, es que se trataba de una “droga de entrada”, que conducía a drogas más duras, como la heroína, cocaína, etc.

El martes pasado, el fiscal general norteamericano Loretta Lynch habló a los estudiantes de la escuela secundaria de Kentucky sobre el abuso de la heroína como parte de la  Prescription Opioid Heroin Epidemic Awareness Week. El estado de Kentucky ha estado enfrentando se a una epidemia de consumo de heroína y opiáceos que condujo en el 2015 a la introducción de la Ley de la Heroína, pidiendo penas más estrictas para los traficantes de heroína, así como más opciones para el tratamiento de los adictos.

Lynch dijo que el abuso de medicamentos recetados es la mayor puerta de entrada al consumo de drogas duras. Considerando que, el cannabis se ha demostrado que no es una puerta de entrada principal.

“Es el botiquín de la casa, la fuente”, dijo Lynch. “Es cierto que si usted tiende a experimentar con un montón de cosas en la vida, puede estar inclinado a experimentar con drogas, también. Pero no es que veamos a la marihuana como una puerta especifica de enlace”.

La pastillas recetadas son la nueva puerta de enlace:

Píldoras de prescripción, como la hidrocodona, morfina y la oxicodona se han convertido en altamente adictivas. Estas píldoras funcionan de manera muy diferente que la marihuana. Las pastillas de prescripción son legales, más fáciles de encontrar y tienen diferentes efectos. Fumar marihuana crea un “subidón”, sensación de euforia, en comparación con los analgésicos de venta que se crean para eliminar temporalmente la sensación de dolor y sedar a los usuarios. Cuando la oferta legal se corta, los que abusan de estos medicamentos recetados buscan en los mercados de drogas ilegales esa misma sedación. Incluso en este punto los consumidores de drogas de prescripción se saltan la marihuana para ir a los opiáceos duros como la heroína.

El alcohol es la puerta de entrada clásica:

El alcohol es la primera “droga” la mayoría de la gente trata y la presión para consumirlo es mucho mayor que para cualquier otra sustancia. Si bien hemos visto en la investigación sobre los daños del abuso del alcohol, el alcoholismo apenas se vincula con cualquier otro tipo de abuso de sustancias. Muchas personas adictas a las drogas a menudo comienzan con el uso excesivo de alcohol. Este problema también se vincula con la sobredosis de opiáceos que con frecuencia implica también combinaciones de fármacos peligrosos, la heroína y los analgésicos se mezclan con el alcohol.

Cambiar la educación de Drogas:

El problema es el estigma de que el cannabis es malo porque es ilegal, y es ilegal porque es malo. En Estados Unidos programas de medicamentos para los niños, tales como DARE (Educación para la Resistencia al Abuso de Drogas) enseña que el cannabis, la heroína y la cocaína están en una sola categoría de “malas” drogas. La prescripción de las píldoras están en otra categoría, “buenos medicamentos”.De esta manera su identificación y etiquetado incorrecto de drogas ha hecho un mal servicio. Se supone que una de esas “buenas” drogas, tales como las de prescripción de pastillas, se puede consumir sin ningún tipo de efectos secundarios, aunque resultan ser más perjudiciales.

Lo que realmente se necesita es educar a las personas a que un medicamento, es cualquier sustancia que pueda alterar la mente y / o el cuerpo, en lugar de etiquetas simplistas como “bueno” o “malo”. Hay que indicar que las drogas legales e ilegales tienen efectos individuales que deben ser estudiados de manera objetiva. Sólo entonces, se podrá iniciar un diálogo de cómo consumir de manera segura y responsable, sin abusar.  By Desirae Hoover

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La prohibición del cannabis tenía que proteger a la sociedad de las grandes amenazas de asesinato, mutilación, adicción y colapso que pregonaban todos, desde políticos a Asociaciones de Padres y Profesores. Casi un siglo después, su ilegalidad ha causado los mismos problemas que pretendía resolver. Entonces ¿quién se beneficia de la prohibición del cannabis?

La gente que se opone al cannabis diría los “camellos” como primera respuesta a esta pregunta. La idea que se han formado de este tipo suele corresponder con una figura que da miedo en una sombría calle iluminada, una silueta con la capucha y gorra de rigor que ofrece la primera dosis de forma gratuita con el fin de atrapar a las víctimas más inocentes en una red de terror. En el caso de la gente que está mejor informada y es menos susceptible a la propaganda, sólo tardan un momento en recordar que “camello” se puede utilizar para referirse al jardinero despreocupado que “las ofrece”, la persona vestida de sirena que da vueltas sin rumbo por los puestos en un festival preguntando en voz baja si alguien, ellos mismos o sus amigos, quiere comprar hachís.

El típico estereotipo de imagen de un camello (foto de shutterstock)
El típico estereotipo de imagen de un camello

Hay muchos ”camellos” que se atienen estrictamente al cannabis (por lo general, por razones de ética, seguridad personal, y porque cultivan sus propias existencias) y operan sobre la base de “Tengo hierba o hachís o nada”. Este grupo no se beneficia de la prohibición del cannabis; por el contrario, que se ven perjudicados por la misma. El otro grupo es un estereotipo que tiene poca base en la realidad si hablamos de gente que comercia sólo con cannabis, y no mucha más si se refiere a aquellos que suministran pequeñas cantidades de otras drogas. Los poli-camellos suministran una gama más amplia de sustancias y si se han quedado sin una, pueden ofrecer otra (una práctica que propaga el mito de que el cannabis es droga de iniciación). Con frecuencia ni siquiera estas personas que son problemáticas, o que están obteniendo el mayor beneficio, se benefician de la prohibición del cannabis. Son simplemente el personal de la tienda de los grupos de delincuencia organizada. Es la industria del suministro a granel, donde las cosas se ponen peligrosas, y cuanto más dinero de por medio, mayor es el riesgo.

Los grupos de delincuencia organizada, sin duda, se benefician de la prohibición del cannabis

El cannabis será de interés para los grupos de delincuencia organizada mientras que siga siendo ilegal. Con una demanda constante, ganancias libres de impuestos y un proceso de producción no regulado y relativamente simple, ¿por qué no iba a serlo? El Informe sobre los Mercados de Drogas de la UE de 2016 afirma que “El valor estimado del mercado minorista del cannabis en la UE es de más de 9,3 mil millones € en 2013, con un rango probable de 8,4 € – € 12,9 billones. Esto representa un poco menos de dos quintas partes del total de los mercados ilegales de drogas”.

Los paralelismos entre la situación actual del cannabis y la del alcohol durante la prohibición en los EE.UU. son ineludibles. La mafia y otros grupos similares ya no comercian con alcohol, porque no se obtienen beneficios al hacerlo. Sus métodos son poco éticos, sin escrúpulos, y despiadadamente eficaces. Atraen a los que valoran mucho más el dinero en efectivo que la calidad del producto, lascondiciones de trabajo seguras y humanas, e incluso que las vidas humanas. Las bandas de delincuentes organizados también están más que dispuestas a conceder crédito para el cannabis a aquellos que no pueden pagarlo, y luego obligarles a cometer actos que de otro modo no habrían cometido con el fin de compensar la deuda. A gran escala, la producción ilegal de cannabis genera un flujo de dinero en efectivo que se reinvierte en el mercado negro, blanqueado (más información al respecto más adelante), o se utiliza para financiar actividades que son mucho peores que el cultivo de plantas.

Los terroristas se benefician de la prohibición del cannabis

La delincuencia organizada no el único grupo que se beneficia de la situación ilegal del cannabis. La policía italiana dispone de nuevas pruebas que sugieren que ISIS y la Mafia italiana trabajan juntos para transportar cannabis desde el norte de África hasta Europa. En abril de este año, Franco Roberti, director nacional de la lucha contra la mafia y el terrorismo en Italia, manifestaba que ISIS controla sectores importantes de la ruta de contrabando de hachís europea en Libia y en el Mediterráneo. Al parecer, la organización terrorista obtiene alrededor del 7% de sus fondos del tráfico de drogas, a pesar de que el cannabis (y otras sustancia tóxicas) están estrictamente prohibidos en virtud de la ley islámica. Según el Corán 5:90, “El vino…  no son más que una abominación obra de Satanás; apartaos [de todo ello] y podréis tener éxito”. Según Sayyid Ali Jamenei, una autoridad religiosa y el actual jefe de la República Islámica de Irán, en su libro Leyes Prácticas del Islam: Está prohibido por la religión [haram] utilizar narcóticos de cualquier manera … Por la misma razón, está prohibido traficar con estupefacientes de cualquier manera, es decir, llevar, transportar, almacenar, vender, comprar, etc.”. (En ISIS, obviamente, se les da fatal ser musulmanes). De acuerdo con el Sr. Roberti en su libro The Opposite of Fear, en lugar de tratar de reforzar la prohibición, la mejor táctica sería eliminarla: “La despenalización, o incluso la legalización, sería sin duda un arma contra los traficantes, entre los cuales puede haber terroristas que hacen dinero con el tráfico ilegal”.

Este fenómeno no es nuevo, y algunas veces se elimina el dinero de la ecuación: en 2002, las autoridades estadounidenses frustraron un presunto intento de un ciudadano de Estados Unidos y dos paquistaníes de intercambiar toneladas de hachís y heroína por misiles Stinger que planeaban vender a al Qaeda.

El comercio de armas se beneficia de la prohibición del cannabis

Las organizaciones terroristas quieren estar armadas hasta los dientes. Evidentemente, una gran proporción de sus ganancias obtenidas con el tráfico de drogas control se gastan en la compra de armas. Esto también se aplica a los cárteles, como los que luchan en la guerra sangrienta y extensa en México, especialmente en la frontera con los EE.UU., donde el tráfico ilegal de drogas ha costado cientos de miles de vidas. Es difícil determinar exactamente qué parte de los beneficios de los cárteles proviene del cannabis solo. Las estimaciones oscilan entre el 15% y el 60%, pero se basan únicamente en el cannabis transportado desde México a los EE.UU., y dejan fuera el cannabis cultivado por los cárteles en suelo estadounidense.

Los cárteles se abastecen de una combinación de armas ‘desviadas’ de los militares de Estados Unidos y la policía mexicana, y de las armas de nivel militar que se encuentran legalmente disponibles en los EE.UU. Esto incluye armas totalmente automáticas fabricadas antes de 1986 y – en 43 estados – “armas de asalto”, vagamente definidas como armas de fuego semiautomáticas con cargadores de alta capacidad. El mercado negro de estas últimas resulta aún más fácil por el hecho de que la mayoría de los estados no requieren que se informe de las armas de fuego extraviadas o robadas. Luego, las armas se introducen de contrabando en México, se pagan con la venta de drogas y algunas veces simplemente se intercambian por cannabis. Un informe reciente de la división del crimen organizado del Ministerio Fiscal General de la República de México sobre las armas incautadas a los cárteles afirma que “… tres de cada cuatro eran armas largas, y la mayor parte eran rifles de alta potencia permitidos legalmente sólo para el uso de las fuerzas armadas. Más del 70% procedían de los Estados Unidos. Entre las armas incautadas (sic) también había granadas de fragmentación, cohetes y minas antipersonas”.

La M134 Minigun General Electric, que dispara hasta 166 veces por segundo, puede ser adquirida legalmente por los civiles estadounidenses. Foto: Pedro A. Rodríguez
La M134 Minigun General Electric, que dispara hasta 166 veces por segundo, puede ser adquirida legalmente por los civiles estadounidenses. Foto: Pedro A. Rodríguez

Las fuerzas del orden se abastecen a través de los gobiernos de México y Estados Unidos. Entre 2009 y 2015, México recibió más de $ 1,2 mil millones de dólares en armas, entrenamiento y ayuda de los EE.UU. en virtud de la Iniciativa Mérida, y se esperaba recibir un total de $ 2,3 mil millones. La suma incluye helicópteros Black Hawk fabricados por Sikorsky Aircraft, una filial de la fabricante de armas más grande del mundo Lockheed Martin. Las dos armas largas que utilizan con más frecuencia los cárteles son la AK-47 y los modelos de calibre .223, incluidos los rifles AR-15. Ambos tipos se fabrican en los EE.UU.

Lo que está absolutamente claro al considerar solamente este campo de batalla es que los vencedores reales son los que están fabricando y vendiendo las armas utilizadas por ambas partes. Tanto si el dinero proviene de los gobiernos o de los cárteles, una cantidad importante de dicho dinero lo genera la prohibición del cannabis y desemboca en empresas que producen en serie instrumentos de muerte. Esto se aplica a todos los países que se ven afectados por la Guerra contra las Drogas (ciertas drogas).

Los bancos se benefician de la prohibición del cannabis

Entonces, ¿cómo se mueven estas grandes sumas de dinero? Obviamente la parte legal del comercio de armas puede utilizar el sistema bancario con impunidad, pero ¿qué pasa con la parte ilegal? Además, hay una enorme cantidad de dinero ganado con las drogas ilegales, incluido el cannabis, que no se gasta en armamento. El dispositivo cinemático que representan las maletas llenas de dinero en efectivo también puede pasar de mano en mano sudorosa en caso de tratos más pequeños, pero cuando las sumas se cuentan por cientos de miles, simplemente no es suficiente.

Una breve historia del blanqueo de dinero del narcotráfico

Ya en la década de 1980, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de París advirtió por primera vez que importantes sumas de dinero de la mafia italiana se movían a través del sistema bancario internacional, blanqueando el dinero. Se creó el Grupo de Acción Financiera contra el Blanqueo de Capitales (GAFI) para acabar con esto, y poco a poco lo consiguió. A medida que las instituciones bancarias se hicieron más grandes y más globales, al dinero ilegal le resultaba más difícil entrar en sus sistemas.

Esto cambió en la década de 2000. La primera crisis financiera golpea, y el control del GAFI se debilita, especialmente con respecto a las jurisdicciones offshore. Los beneficios derivados de la delincuencia relacionada con las drogas, una vez más, consiguieron entrar en el sistema bancario. En México, las casas de cambio de divisas que se ocupan de las transferencias de dinero internacionales y de los cheques de viaje hacían muchos negocios con el banco estadounidense Wachovia. Ahora propiedad de Wells Fargo, en 2004, fue uno de los bancos más grandes de los EE.UU. y ya hacía la vista gorda ante las enormes transacciones que se efectuaban en forma de depósitos en efectivo, cheques de viaje numerados secuencialmente, y la compras de (entre otras cosas) aviones que estaban facilitando sus casas de cambio.

Wachovia no estaba solo. HSBC se ocupó de $ 376 mil millones (alrededor de 335,8 millones de €) por Wachovia, y cuando Wachovia fue investigado en 2009 y sus actividades se detuvieron, HSBC siguió aceptando y procesando, alegremente, grandes sumas de dinero procedentes de los cárteles. Mediante el uso de las casas de cambio, de bancos en México y California que habían comprado, y de sus propias sucursales, HSBC facilitó el lavado de dinero procedente del narcotráfico e incluso prestó servicios bancarios a organizaciones terroristas.

Mapa que muestra los países del mundo en los que HSBC opera actualmente
Mapa que muestra los países del mundo en los que HSBC opera actualmente

Por supuesto, este dinero benefició a los bancos. Entre 2008 y 2011, paralizados por la crisis financiera global, los bancos estaban desesperados por conseguir activos líquidos, que se habían agotado procedentes de fuentes legítimas y préstamos interbancarios. En parte gracias a la eficacia del GAFI en años anteriores, y en parte debido a la escalada de la Guerra contra las Drogas que hizo que todos los grupos del crimen organizado, más rentables, tuvieran el dinero en efectivo que los bancos tanto necesitaban.

Esto no es una conjetura. En 2009 y 2012, Antonio María Costa, Director Ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) concedió entrevistas en las que declaró expresamente que el dinero ganado con el tráfico internacional de drogas se había utilizado para rescatar a los bancos durante la crisis financiera. De la entrevista de 2012 con Executive Intelligence Review:

“EIR: ¿La crisis financiera presentó una oportunidad para que las asociaciones criminales introdujesen su dinero, o fue la crisis financiera una oportunidad para que los bancos ingresasen más dinero? ¿Cuál de los dos es su origen?

Costa: La introducción del dinero procedente de la delincuencia en el sector financiero ha estado tan extendida que probablemente sería más correcto decir que no era la mafia la que intentaba introducirse en el sistema bancario, sino que era el sector bancario el que buscaba activamente capital—incluido el dinero de procedencia delictiva—no sólo en forma de depósitos, sino también mediante la compra de acciones y, en algunos casos, a través de estar presentes en los Consejos de Administración.”

En 2009, afirmó que este dinero negro era “el único capital de inversión líquido” disponible para algunos bancos que estaban al borde del colapso en 2008, y que la mayoría de los 352 mil millones $ (314 mil millones €) de ganancias de la drogas fueron absorbidos por el sistema económico como resultado. Ya sea involuntariamente o no, todo el sistema bancario mundial, desde los directores ejecutivos a los cajeros, se beneficiaron de la prohibición del cannabis.

¿Quién se beneficiaría si el cannabis fuera legal?

 Este artículo, aunque sea extenso y serio, nos lleva a varias preguntas fantasiosas. ¿En qué estado habría estado la economía, y en cuál estaría ahora, si el comercio de cannabis fuese legal? ¿Y si los depósitos gigantescos de dinero en efectivo fuesen legales, y por lo tanto sujetos a impuestos? ¿La cantidad de dinero que actualmente se dedica a armar a las fuerzas gubernamentales que emprenden la guerra contra las drogas podría utilizarse para colegios, asistencia sanitaria, centros comunitarios? ¿A quién preferiríamos ver aprovechándose de los beneficios, a las cooperativas agrícolas éticas o a los fabricantes de armas? Y, después de leer esto, ¿de verdad crees que la primera línea de “los camellos” es la que se beneficia de la prohibición del cannabis? Cuéntanoslo en los comentarios.

by Scarlet Palmer

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El aceite.  El 12 de junio de 2016 tuvo lugar la celebración anual holandesa del Día de la Liberación del Cannabis en Ámsterdam. Uno de los principales conferenciantes del acto fue el pionero del aceite de cannabis Rick Simpson. Además de dar una conferencia en el escenario, participó en un debate con dos coetáneos locales en el que opinaron sobre el aceite de cannabis.

La celebración anual holandesa del VIII Día de la Liberación del Cannabis tuvo lugar en un bonito día de verano en Ámsterdam. Unos cuantos miles de personas se reunieron en Flevopark para celebrar la planta de cannabis, y para concienciar de que su situación sigue siendo ilegal. Con el perfecto telón de fondo proporcionado por el sol y la ubicación, la variedad de bandas, artistas, conferenciantes y aficionados al cannabis hicieron que fuera un evento perfecto.

Uno de los principales conferenciantes de ese día fue el pionero canadiense del aceite de cannabis, Rick Simpson. Ha llevado el conocimiento del aceite de cannabis al siguiente nivel, y ha sido capaz de generar una gran cantidad de interés en todo el mundo en torno a él, sobre todo debido a sus experiencias personales con el aceite de cannabis. Actualmente, Simpson viaja por el mundo para promocionar el, como él lo llama, Aceite de Rick Simpson.

Rick Simpson también participó en un debate, junto con Wernard Bruining y Rinus Beintema. Bruining y Beintema son dos pioneros del cannabis holandeses que trabajan como activistas de primera línea ayudando a los pacientes a conseguir o producir aceite de cannabis medicinal.

Wernard Bruining (derecha)

Bruining abrió uno de los primerísimos coffeeshops de Ámsterdam, en 1972. Durante el último par de años, ha promocionado el aceite de cannabis a través de su Stichting Mediwiet (Fundación de Marihuana Medicinal). Bruining se inspiró en Simpson, pero cree que las dosis de su propio aceite se pueden determinar con mayor precisión.

Rinus Beintema (izquierda)

Después de estar activo en la escena holandesa del cannabis recreativo desde hace algunos años, Beintema descubrió los beneficios medicinales del cannabis. Mientras se dedica a montar varios Clubes Sociales de Cannabis, sigue explorando los límites de la ley con el fin de ayudar a los pacientes.

Los tres gigantes del cannabis medicinal tienen muy claro qué aspecto debería tener un buen producto de cannabis medicinal; por qué no es parte de nuestro sistema sanitario regular; cómo los pacientes se ven atrapados en este sistema; y cómo pueden conseguir resultados óptimos de recuperación con el cannabis medicinal. En este artículo, comparamos sus opiniones. El debate fue grabado por Cannabis News Network.

¿El cannabis cura el cáncer?

El moderador del debate Steven Kompier se preparó muy bien para la ocasión. Hizo las preguntas a las que muchas personas quieren dar respuesta. Al igual que les ocurre a muchos otros del sector, en Sensi Seeds nos suelen preguntar si se puede afirmar que el cannabis cura el cáncer.

Simpson: “Mi experiencia se basa principalmente en la experiencia práctica. Desde el año 2003 hasta 2009, he tratado a más de 5.000 personas con varios fallecimientos para los que el sistema médico no tiene una explicación. Y he visto a esta extracción hacer milagros. No puedo garantizarle nada a nadie al 100%. Sin embargo, la tasa de éxito de esta medicina va más allá de lo imaginable.”

Wernard Bruining cree que la tasa de éxito está estrechamente relacionada con la mentalidad de las personas, y cómo se comportan en el sistema médico.

Bruining: “Si se comportan como pacientes, se les puede dar pastillas, se les puede dar aceites, se les puede dar lo que sea. Siguen siendo pacientes. Pero si les haces intentar mejorar activamente su propia enfermedad, salud y estilo de vida con una alimentación mejor y el uso del aceite de cannabis, las posibilidades de éxito son mucho mayores. No es una cuestión de quién vende las pastillas o quién vende el aceite. Se trata de la mentalidad de la gente.

Cuando llego a ver a los pacientes, lo primero que intento hacer es que pasen de tener miedo y ser dependientes, a convertirles en alguien que tiene confianza y está dispuesto a correr el riesgo. Así que sin control, ni garantías. La única garantía que tenemos es la que tú creas para ti mismo.”

Beintema: “Tenemos un centenar de nuevos miembros cada semana debido a los buenos resultados. No podemos ayudar a todo el mundo, no es milagroso. Pero deja que el aceite hable por sí mismo.”

¿Qué aspecto tiene una buena medicina a base de cannabis?

Simpson: “No se trata sólo del CBD. El CBD tiene valor medicinal, no hay duda. Pero también se trata del THC y todos los demás cannabinoides. Trabajando juntos producen un efecto sinérgico.”

El Aceite de Rick Simpson (Rick Simpson Oil, RSO) es un aceite puro elaborado a partir de variedades indica. Durante el debate, Simpson afirmó en numerosas ocasiones que es un firme defensor de las indicas. “Tienen las cualidades sedantes que te proporcionan el descanso y el sueño que necesitas para el proceso de curación. No optes por las sativas fuertes. Los efectos energéticos hacen que la extracción sea demasiado fuerte.”

El aceite de cannabis medicinal - Sensi Seeds

Sin embargo, Bruining cree que el RSO es demasiado fuerte y, por lo tanto, difícil de dosificar. Su método consiste en diluir el aceite de cannabis puro con aceite de oliva, de modo que gotea mejor y se puede dosificar con precisión.

Rinus Beintema coincide con el método de Wernard. “Es una cuestión de ensayo y error, y la respuesta de los pacientes es importante. También empezamos con la forma diluida. Nuestra experiencia es que cuando la gente normal [inexpertos, ed.] empieza a utilizar el material puro, se asusta. Y no queremos ese resultado. Queremos que lo reciban con los brazos abiertos.”

¿No hace falta que la ciencia apoye esta medicina?

Beintema, que está trabajando en los tests de sus productos, está a favor de que la ciencia esté involucrada. “Necesitamos que los científicos la apoyen. Tenemos una gran cantidad de datos para que los analicen. Me gustaría que me dijeran qué puedo cambiar en mis medicinas para poder ayudar a más gente.”

Bruining discrepa. “No estoy tan interesado en persuadir a los científicos o médicos y a las autoridades. Es una pérdida de tiempo. Sólo estoy interesado en ayudar a los pacientes.”

Pero ¿no queréis que el aceite de cannabis medicinal sea legal?

Bruining: “Bob Marley siempre cantaba ‘¡legalizadlo!’. Estoy en contra de la legalización. Cuando se legalice, voy a dejar de fumar. Porque legal o ilegal: son dos caras de la misma moneda. Siguen siendo los mismos tipos que quieren controlarte. Creo que el cannabis debería ser libre. Cuando se legaliza, sigue siendo una forma de control, y nosotros deberíamos rechazarla.”

Simpson: “No me gusta ver que todo el mundo está en esto por el dinero. La planta no pertenece a nadie. A ningún gobierno, a ningún hombre rico. La planta nos pertenece a todos nosotros. A ti y a mí. Somos los propietarios de la planta.

Sólo hay un obstáculo, y es la corrupción. La corrupción es un crimen contra todos nosotros. Los gobiernos están corrompidos, y controlados por el gran capital.”

Bruining: “La mejor manera de evitar el control es enseñar a la gente sobre el cannabis, de modo que lo puedan producir ellos mismos. Sin ninguna gran empresa, sino ellos mismos.”

Producir el aceite tú mismo requiere comprar o cultivar mucho cannabis

Simpson: “Hemos cultivado cannabis a lo largo de la historia. Era un cultivo agrícola. ¿Quién creó el mercado negro? ¿Podrían ser nuestros gobiernos quienes prohibieron la planta en primer lugar? Ellos son la razón por la que tenemos un mercado negro. Si no fuera por lo que los gobiernos han hecho, podrías salir a comprar un kilo del mejor cannabis para uso medicinal por 10 dólares. El gobierno creó esto, y de nosotros depende unirnos y detenerlo.”

Bruining: “Enseñamos a la gente a hacer aceite, y les informamos sobre donde pueden realizar las gestiones para conseguir el cannabis más barato posible, de manera legal. Esto también es una cosa mental. Si vas a un coffeeshop tú mismo a comprar cannabis y luego hacer aceite, cuando finalmente lo tomas, funciona mucho mejor porque lo has hecho tú. Eso te proporciona el 50% del éxito.”

El aceite de cannabis medicinal - Sensi Seeds

Simpson obviamente está de acuerdo con la afirmación de Bruining.

El Club Social de Beintema surgió como alternativa para no tener que comprar o cultivar grandes cantidades de cannabis. “Producimos BHO en un sistema de circuito cerrado. Creamos un producto puro y le infundimos con hachís tamizado en seco o marroquí porque contiene una gran cantidad de CBD. Me gustan mucho los CBD naturales. Hacemos un producto combinado y lo llamamos ‘Holandés Marroquí’ (‘Dutch Moroccan’); una buena integración entre los dos países. Queremos que llegue a los pacientes a través de los coffeeshops para utilizarlo [como recurso, ed.] para hacer aceite, y así no tienen que comprar una gran cantidad de cannabis.”

La principal coincidencia

Rick Simpson, Wernard Bruining y Rinus Beintema están de acuerdo en el hecho de que los pacientes deben cultivar o conseguir su propio cannabis con el fin de producir su propio aceite de cannabis medicinal. Ninguna organización ni gobierno debe participar.

Aunque Simpson tuvo algunos comentarios negativos sobre el estado actual del cannabis en su natal Canadá, los acontecimientos recientes parecen muy prometedores. Canadá permitirá a los pacientes cultivar su propio cannabis medicinal. Pero las regulaciones relativas al aceite de cannabis varían de lo impreciso a considerarlo completamente ilegal.

by Martijn

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El derecho a la salud, cuando hablamos de drogas, dista mucho de cumplirse en el mundo en el que vivimos, y el ámbito del cannabis no es excepción. Si bien las instituciones internacionales tienen bien claro, como el resto de mortales que cumplimos sus directrices, que el derecho a la salud es deseable y que para alcanzarlo debemos remar hacia un marco legal que nos traiga el máximo nivel de bienestar físico y mental, las consecuencias imprevistas que vinieron con la prohibición, y que los primeros prohibicionistas no supieron prever, han conseguido causar o exacerbar distintos problemas de salud derivados, no tanto por el consumo de cannabis en sí, sino por la manera legal en la que se aborda dicha sustancia.

Tales problemas giran, sobre todo, al aumento del perjuicio que sufren aquellos consumidores que pierden el derecho a aspirar al estándar más alto de salud física y mental disponible por el simple hecho de usar cannabis. Y es que la prohibición trae consigo problemas sanitarios desde el mismo momento en que obligas al usuario de cannabis a relacionarse con la clandestinidad, cuya falta de control sanitario tiende a darse con frecuencia, estigmatizando con ello a unos consumidores que pueden llegar a desconfiar hacía los mejores esfuerzos de educación preventiva luego de recibir un rechazo social generalizado. Por otro lado, el abandono de aquellas formas más seguras de administración y su sustitución por formas más potentes e insalubres que afecta a todas las drogas ilegales, señalando como ejemplos previos a la sustitución del opio fumado por la heroína intravenosa y a la moderna aparición del crack en el mercado de la coca, también afecta al cannabis, alumbrando sustitutos vendidos legalmente por internet, cuya diferencia con el consumo de la forma más tradicional de cannabis se hace notar en forma de sobredosis y muertes accidentales, a saber: las marihuanas sintéticas.

La prohibición del cannabis es el rechazo frontal a un derecho humano básico como es el derecho a la salud ya que maximiza los riesgos que asume el consumidor.

Libertad y buenos humos

Por Jose María Escorihuela Sanz.   @JmEscorihuela

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Muchos de nosotros que estamos a favor del movimiento de legalización de la marihuana hemos asumido durante mucho tiempo que las empresas que producen y venden productos recreativos y de competencia – especialmente alcohol y tabaco – estaban trabajando entre bastidores para tratar de mantener la prohibición de la marihuana y proteger su duopolio de drogas recreativas legales. Estas industrias tienen grupos de presión que trabajan regularmente con funcionarios estatales y federales electos en EEUU para mantener la marihuana legal fuera del mercado.

Pero ahora vemos que las compañías farmacéuticas están también implicadas directamente en los esfuerzos políticos para mantener la prohibición de la marihuana. Preocupados de que un cannabis legal socavaría su línea de fondo.

Compañía farmacéutica se une a la guerra contra los fumadores de marihuana.

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Recientemente, hemos visto la primera evidencia directa de que las compañías farmacéuticas están trabajando en la actualidad para combatir los esfuerzos por la legalización de la marihuana, reconociendo que su intención es proteger su mercado de fármacos opioides sintéticos.

A principios de este mes, Insys Therapeutics Inc., una empresa con sede en Arizona, donó $ 500,000 a un grupo que se autodenomina “Arizonans for Responsible Drug Policy”, una organización recién formada y establecida para tratar de derrotar a la Proposición 205, la iniciativa de los votantes de la legalización de la marihuana que aparecerá en el votación este mes de noviembre en ese estado.

Insys comercializa actualmente un solo producto, Subsys, un spray sublingual de fentanilo, un opiáceo sintético mucho más potente que la heroína (fentanilo es la droga que se encontró en el cuerpo del músico Prince tras su muerte en abril). “Insys Terapéutica facturó $ 62 millones en ingresos netos por la venta de Fentanyl Subsys en el primer trimestre de este año, lo que representa el 100 por ciento de las ganancias de la compañía”,  según The Washington Post . “El CDC ha implicado el fármaco en una ‘oleada’ de muertes por sobredosis en varios estados en los últimos años.”

Los datos de encuestas compiladas de pacientes de marihuana medicinal muestran que los sujetos a menudo reducen el uso de terapias con medicamentos de venta con receta – en particular los opiáceos – cuando tienen acceso legal al cannabis. De acuerdo con un estudio del 2015 de RAND Corp. , el abuso y la mortalidad relacionada con los opiáceos es menor en las jurisdicciones que permiten el acceso al cannabis medicinal, en comparación con aquellos que prohíben la planta.

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Insys ha sido objeto de escrutinio de la aplicación de la ley. Según The Washington Post , varios estados están investigando actualmente a Insys de pagar ilegalmente a los médicos por recetar el medicamento en situaciones en las cuales sea apropiado.

La pistola humeante.

Cuando la compañía hizo su primera contribución de medio millón de dólares al grupo de oposición a la iniciativa de legalización de Arizona, la empresa alegó que su razón  para oponerse a la iniciativa de los votantes fue “porque no puede proteger la seguridad de los ciudadanos de Arizona y en particular de sus hijos “.

Arizona cannabis

Pero cuando la empresa presentó una declaración de divulgación con la Comisión de Bolsa y Valores, reconoció a los accionistas que estaba haciendo la donación por temor a un descenso en las ventas de su producto de opiodes de gran alcance y la de un segundo fármaco que se está desarrollando: Dranabinol, un cannabinoide sintético. El cannibinoide sintético es un término general para una versión artificial de tetrahidrocannabinol, o THC – el compuesto activo en la planta de marihuana – destinado a aliviar las náuseas y los vómitos causados por la quimioterapia. La compañía reconoce que la literatura científica ha confirmado los beneficios de la marihuana natural sobre el THC sintético:

“La legalización de la marihuana o los no sintéticos cannabinoides en los Estados Unidos podría limitar significativamente el éxito comercial de cualquier producto candidato como el dronabinol. … Si la marihuana o los cannabinoides sintéticos fueran legalizados en los Estados Unidos, el mercado para la venta de productos dronabinol probablemente disminuiría de manera significativa, y nuestra capacidad de generar ingresos y nuestras perspectivas de negocio serían las consecuencias desafortunadas “.

El Arizona Republic informó que la empresa, si bien afirma públicamente tener el mejor interés para los niños en mente, esta claramente más preocupada por la manera de “proteger su propia línea de fondo.”

Y la empresa tiene una buena razón para tener miedo.  Ha publicado recientemente los estudios que han encontrado que en los estados que es legal el uso legal de la marihuana medicinal han tenido una disminución del 25 por ciento en las recetas de opioides. Otro estudio reciente de la Universidad de Columbia encontró que la aplicación de los programas de marihuana medicinal se asocia con una disminución en la prevalencia de opiáceos detectados entre los conductores fatalmente heridos, basándose en una revisión de 69.000 muertes en 18 estados, de acuerdo con los datos publicados en la revista American Journal of Public Health. Donde la marihuana legal está disponible, la gente usa muchos menos los fármacos opioides.

Así que ahora tenemos evidencia directa de que esta compañía farmacéutica en Arizona está gastando grandes cantidades de dinero para no tener que competir con la marihuana legal, con el fin de proteger su cuota de mercado de un opioide sintético adictivo y peligroso y una forma sintética del THC, a expensas de la salud pública.

Esta no es la primera instancia de compañías farmacéuticas invirtiendo dinero en la “guerra contra las drogas”. En el 2014, The Nation publicó un artículo revelando que los fabricantes de OxyContin y Vicodin eran dos de los mayores contribuyentes aThe Partnership for Drug Free Kids y The Community Anti-Drug Coalition of America , dos grupos que se oponen a la legalización de la marihuana y con un apoyo continuo a la prohibición.

Insys sin duda no será la última compañía farmacéutica pillada poniendo los beneficios de la empresa por delante de la preocupación para la salud pública, pero es el primer ejemplo que hemos visto en una empresa pillada con las manos en la masa, oponiéndose a una iniciativa de legalización de la marihuana por razones puramente de avaricia corporativa.

Las compañías de tabaco y alcohol se han opuesto a la marihuana legal.

Bottles and glasses of assorted alcoholic beverages.
Bottles and glasses of assorted alcoholic beverages.

Es comprensible que las industrias farmacéuticas y de recreo no estén dispuestas a competir con la marihuana legal. Por cualquier medida, sus productos son mucho más peligrosos y adictivos.
Las muertes por sobredosis.

A efectos de comparación, de acuerdo con el National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism , los resultados por excesivo consumo de alcohol estuvieron en aproximadamente 88.000 muertes por año en Estados Unidos. Y, de acuerdo con los Centers for Disease Control and Prevention, el hábito de fumar tabaco en más de 480.000 muertes cada año en este país, alrededor de 1.300 personas cada día.

Un estudio de 2014 en la Universidad Johns Hopkins  encontró que en los estados que legalizaron la marihuana medicinal se produjo un descenso del 25 por ciento en las muertes por sobredosis de medicamentos recetados.

La marihuana nunca ha causado una muerte por sobredosis en la historia de la humanidad. De acuerdo con un informe reciente de la  Organización Mundial de la Salud , uno tendría que fumar “entre 238 y 1.113 porros al día – o al menos 10 porros por hora, durante 24 horas seguidas – antes de que la sobredosis se convertiría en una preocupación realista” para la marihuana.

Potencial adictivo

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Si bien se puede desarrollar una dependencia de fumar marihuana, la amenaza de la dependencia con la marihuana es mucho menor que con el alcohol o el tabaco. Esto es lo que la National Academy of Sciences Institute of Medicine concluyó en relación con el potencial riesgo de dependencia de cannabis ‘, en el contexto de otras sustancias controladas:

  “En resumen, aunque algunos usuarios de marihuana desarrollan dependencia, algunos lo hacen. Pero ellos parecen ser menos propensos a hacerlo que los consumidores de otras drogas (incluyendo alcohol y nicotina), y la dependencia de la marihuana parece ser menos grave que la dependencia de otras drogas “.

Aquí están sus calificaciones de dependencia:

-Tabaco: el 32 por ciento (proporción de usuarios que alguna vez se vuelven dependientes)
-Heroína: 23 por ciento
-La cocaína: 17 por ciento
-Alcohol: 15 por ciento
-Los ansiolíticos / sedantes: 9 por ciento
-La marihuana / hachís: 9 por ciento

Así que si uno está eligiendo utilizar una droga recreativa, la marihuana es claramente la alternativa más segura. Y si uno está usando un medicamento opioide para el dolor, deben experimentar con la marihuana como un sustituto más de los opiáceos.

Por Keith Stroup is a Washington, D.C. public-interest attorney who founded NORML in 1970.

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En un principio todos los países miraban de reojo lo que estaba sucediendo en los Estados Unidos con el tema de la marihuana. Ninguna nación hablaba sobre el tema, pero parece ser, que muchas de ellas estaban esperando a que el país vecino abriese la boca para posteriormente tomar el mismo camino y ponerse en las primeras posiciones de salida en esta prometedora industria.. La tarta económica del cannabis legalizado es más que muy grande y, frases o slogans como “el oro verde” solo hacen que despertar a los grandes visionarios económicos de los países que reputan estas afirmaciones.

California, seguida de más de 25 estados norteamericanos, abrió el camino y puso el foco para que las demás naciones observasen como se pasa de criminalizar a las personas por consumir marihuana, a ponerlas en las primeras posiciones de la lista para conseguir licencias de negocios relacionados, como ocurre en la ciudad californiana de Oakland con los ex-presos por delitos relacionados con la hierba sin sangre. Este brutal cambio de mentalidad y de actuar por parte de los mandatarios norteamericanos, ha hecho que el resto del mundo comience a ver bajo la misma perspectiva todo lo relacionado con la marihuana medicinal, recreativa o con cáñamo; el Cannabis Sativa.

La gran carrera americana

Mientras, en los Estados Unidos cada vez son más los estados que legalizan su uso medicinal, presentan votaciones para legalizar el uso recreativo en otros estados y comienza a renacer con una enorme fuerza la industria allí llamada del hemp (cáñamo). Más al Norte, sus vecinos canadienses les adelantan por la derecha a gran velocidad y, después de tener la marihuana legalizada para cuestiones médicas, legalizan su uso recreativo en todo el país y potencian su ya gran industria del cáñamo canadiense.

A todo esto, Uruguay legaliza su uso lúdico y se pone a vender la marihuana en las farmacias, permite los clubes de cannabis y también a sus ciudadanos tener su cultivo casero. La Comunidad del Caribe o CARICOM, que agrupa a varias naciones del la zona caribeña, sin falta también se ponen de acuerdo para que sus pequeños estados puedan legislar sobre esta cuestión medicinal y, ya han comenzado con la faena. Jamaica por ejemplo quiere crear una industria turística ejemplar del cannabis medicinal.

420-1200x800México, no puede cerrar los ojos a lo que esta ocurriendo justo al cruzar su frontera del norte y encamina su legislación sobre marihuana medicinal, la cuestión recreativa se quedará a la espera de acontecimientos en su vecino de arriba y el sector del cáñamo también comienza a despegar. A ver quien opina que no seguirá por el mismo camino que sus vecinos, muchos dólares e industria en juego.

Las naciones centroamericanas como Guatemala, Ecuador o Costa Rica no están a la espera, ya han entablado reuniones en esa dirección y han comenzado a crear sus foros para determinar como continuar con esa política expansiva del cannabis medicinal. Sobre el otro uso, el recreativo, están a la expectativa de lo que hagan sus vecinos de la región.

Colombia, legaliza el uso terapéutico del cannabis, es generosa con el consumo lúdico por parte de sus ciudadanos y encuentra en el cultivo del cáñamo una prometedora industria.

Más al Sur, pero todavía en América, naciones como Chile afianzan esa nueva industria del cannabis medicinal y al tener un alto consumo recreativo por parte de sus ciudadanos, las autoridades optan por tener una mirada y unas leyes muy similares a la de naciones como la europea España, donde el cultivo casero y para consumo personal también crea una industria definida. Argentina con un modelo muy similar al de Chile, también está haciendo los deberes en cuestiones medicinales y, en asuntos de consumo y cultivo particular, se aprecia similitud con el camino emprendido por los chilenos.

Todo un continente, de norte a sur, a la carrera de la industria de un planta que, si quitásemos el alcohol y el tabaco, no sé si encontraríamos otro producto recreativo tan consumido. Y, lo más llamativo de este enorme y posible filón económico, es que por haber estado denostado hasta estos días, prácticamente no tiene creado su tejido industrial.

Cada estudio o investigación realizada afianza más la creación de esta nueva industria.

Hace unas semanas llegaba a la red los resultados de la primera encuesta realizada a los consumidores de cannabis medicinal en Israel y el resultado fue espectacularmente bueno entre sus usuarios. Una inmensa gran mayoría reportaba que los resultados como medicamento para sus distintas dolencias había sido muy bueno. Los investigadores que realizaron el estudio dijeron que era difícil encontrar otro medicamento que hubiese tenido tan buenos resultados entre su usuarios.

Israel que lleva ya unos años especializado en la investigación médica con el cannabis a pasado a ser un actor principal en este campo y con su industria especializada en I+D. Las inversiones y centros específicos en este campo que se están realizando en el país mediterráneo son simplemente los cimientos de la gran industria que se avecina allí.

marihuana-por-el-mundo-cannabis-en-australia-parte-i-6684_xlMás lejos, en Australia y Nueva Zelanda, no quieren quedarse en el pelotón de cola, y ya están germinando las semillas de su industria por esos lares del Pacifico.

Los países como España, Francia, Reino Unido, Países Bajos, Italia, Alemania, Dinamarca, Bélgica y más… también están, a su forma, creando el germen de sus industrias y a tenor, de los resultados de las investigaciones que están apareciendo.

La industria de la salud tiene un nuevo actor, el cannabis, que acaba de llegar con una fuerza inusitada y que parece arrasar con cualquier meta anteriormente implantada. El Dr. Willian Courtney, prestigioso médico especialista norteamericano, hace unos meses en una entrevista decía que si la planta se descubriese en estos tiempos en el Amazonas, posiblemente sería el descubrimiento en botánica del siglo. Es increíblemente beneficiosa para nuestro sistema endocannabinoide, que es el encargado por velar que funcione todo en nuestro cuerpo perfectamente.

Es más, se atrevía a decir y asegurar que es la mano del hombre es la que hace que esta planta sea psicoactiva y por lo tanto de recreo. La planta es su estado natural no embriaga o “coloca”, solo la mano del hombre cuando la calienta es cuando su versión ácida del cannabinoide Tetrahidrocannabinol (THCA) se convierte a THC psicoactivo. Por lo tanto, este vegetal como él lo considera, si queremos beneficiarnos de todo su espectacular beneficio, deberíamos consumirlo crudo o en jugo. Es de esa forma como nos agenciaríamos de los cientos de beneficios de sus moléculas y sin efectos secundarios, con la combustión o calentamiento se pierden una gran cantidad de otros beneficios. Por lo tanto, una posible industria alimenticia de su consumo en fresco también está llamando a la puerta.

Que decir de otra gran industria alimenticia creada a partir de sus semillas de cáñamo, son una fuente espectacular de buena salud. Encasilladas en la actualidad como un súper alimento, estos pequeños cañamones parecen ser la únicas semillas de la naturaleza que contienen la combinación perfecta de los ácidos grasos Omega 3 y 6, además de contener los 9 aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita y que difícilmente otro producto natural nos puede proporcionar.

Ya sabemos, que las semillas en este caso de marihuana, también están creando otra gran industria y que países como España, después de desbancar a Holanda, son ya una potencia mundial.

Pero a esa gran industria alrededor del cannabis que se está formando se le une también su aspecto “milagroso”, me explico. No soy ni seré el único que ha leído sobre esas moléculas químicas llamadas cannabinoides que son capaces de hacer que se suiciden las células cancerosas de nuestro cuerpo, en este caso THC. Otra prueba de ello es que el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU desde el 2003  tiene patentados la propiedad intelectual del cannabidiol o CBD, un cannabinoide que no es psicoactivo. Amén del tratamiento con cannabis para atenuar los efectos de la quimioterapia, nauseas, mareos, apetito, depresión, malestar, etc.

Ya he comentado en artículos anteriores que la industria a la sombra del cáñamo o hemp es brutal en su crecimiento gracias a las cientos de aplicaciones que tiene este planta para la industria textil, combustible, materias primas, alimentación, medicina e importantísima, porque su cultivo es capaz de descontaminar las tierras cultivadas y los alrededores del medio ambiente donde se cultiva.

La planta del pasado, de la actualidad y del futuro de llama cannabis sativa

cannabis-en-china-como-es-ahora-y-como-era-antes-8066_xlAlgún incrédulo dirá, “si y ¿esto no se sabía antes?”. Pues claro que se sabía, tres mil años antes de Cristo el emperador chino experto en medicina, Shen-Nung ya estudió la planta y la puso en lo más alto por importancia en el primer libro que se conoce de medicina. Su aspecto como material utilizable por el hombre y por poner un ejemplo en el tiempo, pondríamos a las cuerdas y velas de las carabelas de Colón en el descubrimiento de América y que las cuales estaban fabricadas con las fibras de esta planta.
Para las investigaciones en su aspecto médico y corroboradas por la ciencia deberemos acercarnos a esta fechas contemporáneas, ya que su prohibición hace más de ochenta años prácticamente dejo sin estudios modernos sobre la planta. Aunque, sabemos que en la antigüedad la utilizaban los egipcios, judíos, hindúes, escitas, chinos y más… por ejemplo para combatir los dolores.

El bienestar que produce la planta a una mayoría de personas también ha sido la ciencia la encargada en la actualidad de explicarlo científicamente, y es que el consumo de la planta produce en nuestro cerebro la activación del receptor nervioso CB1 causante de la segregación o creación de las endorfinas, una de ellas la serotonina, la que hace que nos sintamos felices. Uno de esos efectos secundarios singular por el consumo de marihuana es esa sensación de felicidad, y ésta solo se ha podido demostrar científicamente en la actualidad, aunque siempre se ha conocido desde la antigüedad o prehistoria.

La carrera por estar en esta industria ya ha comenzado y cada vez son y serán más participantes
Por eso y por mucho más, la carrera de los países por destacarse o estar en el pelotón de cabeza en esta nueva y prometedora industria es y va a ser dura. Todos van a querer tener su parte y más aún todos aquellos que tiene una gran cantidad de consumidores en cualquiera de sus ámbitos dentro de sus fronteras.
Ninguna nación va a querer que su vecino les adelante a gran velocidad y pierdan posiciones en esta carrera, por eso, en vez de levantar el pie del acelerador en estos temas, lo que estamos viendo es un apretón de este pedal.   Por Mac

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Estigma. A ningún fumador, vapeador o consumidor en cualesquiera de las formas conocidas de cannabis se le escapará que la afición por la planta no despierta, precisamente, buenas reacciones, especialmente entre aquellos que desconocen el mundillo en profundidad. Y es que la ignorancia, refugio de los intolerantes, no aporta sino una imagen sesgada e interesada de una realidad que de bien poco suele aproximarse a la realidad. Pues ya sea por medio de la burla, el desprecio o la asunción de que consumir cannabis es el gran rasgo que define la personalidad de alguien, el abanico de ataques que los usuarios de cannabis hemos de soportar impide, a cualquiera que no quiera exponerse a ser un apestado social, salir del armario.

¿Estamos condenados a practicar nuestro hobby en privado y entre leprosos para siempre?

Si bien me resigno a pensar que es lejano el día en el que podamos mostrar por la vía pública nuestra relación con la satánica sustancia sin temor a las represalias, como lo hacen alegremente fumadores de tabaco y bebedores de alcohol en terrazas, la lucha por conseguir un entorno de respetabilidad legal que acompañe, al menos en parte, a la tolerancia creciente que la sociedad civil tiene con la planta, sí la veo alcanzable. Sin embargo, dicha tarea no es un porvenir seguro e inequívoco, dependerá en gran parte del esfuerzo que hagamos los activistas por mostrar de una manera sencilla y simpática la realidad del cáñamo, por ejemplo aprovechando las redes sociales, un buen material audiovisual y mostrándonos como personas respetables.

La discriminación es un tema de actualidad. Reivindiquemos lo que para nosotros es algo perfectamente normal y respetable, generemos conciencia social y habremos ganado la mitad de la guerra. La libertad nunca se ha ganado cruzándose de brazos y esperando a que otro luche por ella, por consiguiente, la triste realidad es que la política o la haces, o te la hacen. No obstante, la buena noticia es que todos tenemos la capacidad de aportar un granito de arena en la normalización social previa a la legalización política.

Desde aquí, quiero animar a todos los que crean en la causa a quitarse el complejo de culpa que tengan y hablar con normalidad a los suyos de un hábito que, responsablemente, puede ser aceptado por cualquiera que diga defender una sociedad abierta y tolerante.

Libertad y buenos humos

Por Jose María Escorihuela Sanz.   @JmEscorihuela

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La reciente edición en español de “Cómo fumar marihuana y tener un buen viaje”, un texto publicado originalmente en 1953, permite descubrir el germen díscolo que atraviesa la obra de Howard Becker un sociólogo estadounidense, que desde una perspectiva no canónica ha realizado uno de los aportes más innovadores a la sociología moderna.

Para leer -o releer- una obra que se ocupa del consumo de la marihuana la primera condición es desatender los cambios producidos en el mapa social desde su publicación original hace 63 años, y situarse en una escena para la que el objeto de estudio resulta altamente disruptivo: acaso lo más interesante ya no sea concentrarse en el plano más literal de las formulaciones de Becker -que lucen un tanto desactualizadas- sino en los desajustes que se producen cuando un intelectual respetado intenta legitimar una práctica que una parte de la sociedad criminaliza.

“Cómo fumar marihuana y tener un buen viaje” -una antojadiza versión del título original, “Becoming a Marihuana User”- funciona como una muestra del inusual marco teórico de este pensador que dejó su marca en una rama de la disciplina conocida como “sociología de la desviación”, centrada en el estudio de las variables que determinan el consenso sobre las normas sociales y trazan una frontera entre lo prohibido y lo aceptado.

Autor de textos cruciales como “Outsiders: hacia una sociologí­a de la desviación”, “Los mundos del arte: sociologí­a del trabajo artí­stico” o “Para hablar de la sociedad, la sociologí­a no basta”, Becker postula que el concepto de “desviado” no se centra tanto en el análisis de quienes transgreden una norma sino en las particularidades de aquellas grupos sociales que tienen legitimidad para imponer esa categoría sobre otros.

A mediados de los 50, este hombre que completó su doctorado en la Universidad de Chicago con apenas 23 años y es paralelamente un respetado pianista de jazz, sacudió el universo académico con “Cómo fumar marihuana y tener un buen viaje” (Siglo XXI editores), donde territorializa la utilización de cannabis como una práctica social que requiere de un aprendizaje y no denota desviación o patología, a contramano de un contexto que por aquel entonces equiparaba consumo con “abuso”.

Becker tiene hoy 88 años y ningún indicio que sugiera algún tipo de declinación intelectual: mantiene una relación fluida con las redes sociales y contesta casi en simultáneo la mayoría de las preguntas que Télam le formula por correo electrónico. Se sorprende con el espacio dedicado al objeto de su libro (“creo que se toma la cuestión de las drogas, si cabe decirlo, demasiado en serio. El consumo de marihuana no tiene esa importancia cósmica que las preguntas parecen asignarle”, alerta) y se despide amigablemente con un amistoso “Howie”.

– Télam: ¿Cómo se resignifica hoy su libro “Cómo fumar marihuana y tener un buen viaje”, a más de 60 años de su publicación original?
– Howard: La idea principal de este libro es que los “efectos” de la ingesta de marihuana son muy sutiles y que, de hecho, la mayorí­a de las personas que la consumen no “reconocen” los efectos psicológicos que se supone que tiene; estos son leves y pueden pasar inadvertidos. Es como aprender a reconocer los sabores sutiles de diferentes tipos de vino. Esto no ha cambiado. Lo que ha cambiado es la cantidad de componente quí­mico activo (lo que hace a la gente “volar”) que se encuentra en las hojas de la planta. Esto es debido al hecho de que los agricultores han trabajado duro para “perfeccionar” la planta de la misma forma en que otros agricultores utilizan técnicas de cultivo para mejorar el sabor de las frutas y verduras. El fin del libro era llegar a una simple conclusión, que aplica a muchos otros tipos de experiencia fí­sica. La experiencia fí­sica debe ser interpretada por la persona que la experimenta, tiene que analizar lo que le está sucediendo y conectar lo que siente con lo que él cree que es su causa.

– T: ¿Por qué cree que el consumo de marihuana ha sido históricamente criminalizado si se trata de una sustancia que no genera efectos decisivos adversos a nivel neuronal o fisiológico?
– H.B: El excelente libro del politólogo francés Francois Xavier Dudouet, “Le grand deal de l’opium. Histoire du marché légal des drogues” explica esto. Los principales productores de medicamentos que se utilizan en la práctica médica y dental, es decir, los productos de la amapola de opio (morfina y heroí­na) y de las hojas de coca (cocaí­na) son las grandes compañí­as farmacéuticas de Europa y los EE.UU, que quieren preservar su monopolio sobre estos productos. Lo hacen a través de acuerdos internacionales que impiden que todos los demás paí­ses cultiven estas plantas o comercialicen sus derivados. La prohibición de la marihuana es una mera consecuencia de estos acuerdos. La marihuana tiene muy poca actividad fí­sica en el cuerpo humano (no afecta la presión arterial, por ejemplo, ni ninguno de los otros aspectos que los fisiólogos buscan cuando estudian una droga); el principal efecto fí­sico es hacer que la gente sienta hambre. Sí­, altera la forma en que la gente percibe las cosas en el corto plazo. Esto la diferencia de la sustancia con la que se la compara más a menudo, el alcohol, que tiene efectos fisiológicos muy fuertes.

– T: ¿Cuando una cultura dictamina qué drogas son aceptables socialmente y cuáles serán prohibidas está delimitando una frontera arbitraria entre el integrado y el inadaptado social?
– H.B: Así es. Excepto que la mayorí­a de las personas que fuman marihuana no son inadaptados sociales, están integrados socialmente al igual que otras personas respetables. Las leyes no se aplican por igual: algunas clases y grupos raciales están más fuertemente vigiladas, y eso es arbitrario, es decir, no tiene nada que ver con el uso de las drogas. La asociación con la delincuencia surge de la creación de los lí­mites legales. Si las drogas no estuvieran prohibidas, su uso y su venta no serí­an un delito. Esto es lo que está ocurriendo en muchas partes de los Estados Unidos a medida que se modifica la evaluación legal de la marihuana.

– T: ¿Internarse en lo disruptivo de una sociedad es más revelador de sus miedos y obsesiones que concentrarse en sus aspectos más evidentes o tradicionales? ¿En qué medida las formulaciones de “Outsiders” son cruciales para analizar la manera en que hoy se resignifica la idea del “desviado”?
– H.B: Esa es una historia muy larga y complicada. “Outsiders” fue uno de los muchos, muchos libros e investigaciones de mucha gente, en los cuales yo he tenido un pequeño papel, eso es todo. Lo que se considera como “desviado” es en realidad parte de la vida social y no algo extraño o diferente. Me he enfocado en el concepto de “desviación” para entender cómo circulan los juicios que un grupo de gente hace sobre otro grupo de gente. Habitualmente se considera que lo que hace el otro no es correcto o normal y se exhibe esa “anormalidad” a los otros. Desde el espectro de la sociología, hablar de desviación significa no tanto mirar en el comportamiento que se considera desviado sino más bien la intención de la persona que usa la palabra como una agresión y cómo este “etiquetamiento” impacta sobre los otros.

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Ya son cada vez más países y Estados en los que se ha aprobado el uso del cannabis medicinal. Otros han aprobado además el uso del cannabis recreativo. Pero existe diferencia entre uno y otro?

De primeras, todas las variedades de cannabis son consideradas Cannabis sativa L.. A su vez, cuenta con las subespecies cannabis sativa y cannabis índica. Legalmente no hay diferencias entre unas y otras, ambas contienen cannabinoides y en concreto grandes cantidades de THC, que es lo que marca la diferencia con el cáñamo industrial, variedades que apenas contienen THC y que depende de la legislación de cada país puede variar rondando el 0,30% de máximo para que tanto su cultivo como su procesado sea legal. Estas variedades en cambio son ricas en CBD, que cabe decir que el CBD apenas tiene efectos más allá de una ligera sedación, de ahí que sea hasta la fecha prácticamente el único cannabinoide que se puede conseguir legalmente en casi cualquier país y su consumo no está restringido y que dado sus beneficios sea muy empleado para hacer productos de cosmética, aceites, ungüentos…

La diferencia entre cannabis índica y sativa, son sobretodo en cuanto a efectos se refiere, dejando a un lado las diferencias externas y de cultivo. Las indicas tienen principalmente un efecto físico y narcótico, mientras que los efectos de las sativas son principalmente cerebrales o psicotrópicos. Ésto es debido a la composición y combinación de los cannabinoides y en concreto a dos de ellos y los más importantes a la vez que abundantes: el THC y el CBD. Las variedades sativas suelen contener más THC y por otro lado las índicas suelen contener más cantidad de CBD y no necesariamente más CBD que THC.

  • El THC o tetrahidrocannabinol es el principal y más famoso cannabinoide, responsable de sus efectos psicoactivos. De no ser por él, puede que el cannabis fuese una planta más, muy importante por otras características como la producción de fibra o semillas, pero no por lo que todos la conocemos. El THC es muy eficaz en el tratamiento de las náuseas resultado de la quimioterapia, problemas de apetito, migrañas, depresión, dolores crónicos…
  • El CBD o cannabidiol es normalmente el segundo cannabinoide más numeroso por detrás del THC, aunque hay excepciones donde la cantidad es la misma o incluso superior. Estas plantas con ratios 1:1, 1:2 o superiores, son muy codiciadas por cultivadores y pacientes que buscan buenas variedades medicinales de efecto sedante y relajante, eficaz en el tratamiento de esclerosis múltiple, Párkinson, dolor crónico, inflamación artrítica y reumática, trastornos del sueño, ansiedad…

Entonces podemos decir que las variedades de cannabis índica con medicinales y las sativas recreativas? Pues rotundamente no, pues como hemos visto, tanto el THC como el CBD tienen por sí solos propiedades terapéuticas que dependerán de las necesidades o situación de cada persona. Del mismo modo, ambas pueden ser empleadas como cannabis recreativo, sea para divertirse en compañía o relajarse en solitario escuchando música o abstrayéndose en la lectura. Los consumidores que no padecen ningún mal, tampoco es extraño que usen variedades índicas para dormir mejor y sativas para abrir el apetito, como ejemplo de sus propiedades aparte de las sensaciones físicas o mentales.

El CBD como hemos dicho tiene unos efectos relajantes y en ocasiones despreciables, aunque su mayor virtud es la de modular o amortiguar los efectos del THC, reduciendo la ansiedad y otros efectos psicológicos que pueden resultar indeseados y que aparecen con dosis altas de este cannabinoide. La combinación de genéticas índica y sativa ha conseguido en este sentido un equilibrio que a lo largo de los años se ha ido perfeccionando hasta lograr variedades con características específicas.

El sistema endocannabinoide es uno de los sistemas más importantes del cuerpo, descubierto en 1990 y considerado uno de los descubrimientos médicos más importantes desde las técnicas quirúrgicas estériles y los antibióticos. Es el sistema de monitoreo de toda nuestra fisiología, parece ser la versión evolucionada de un sistema de comunicación intercelular ancestral encontrado también en las plantas, formados en nuestro caso por un grupo de receptores cannabinoides endógenos localizados en el cerebro y que influyen entre otras cosas en el metabolismo, el equilibrio energético, el dolor , la memoria emocional o el apetito entre otras muchas. Los endocannabinoindes son sustancias muy parecidas a los cannabinoides del cannabis y éstos, actúan como una llave en una cerradura, estimulándolos y actuando éstos sobre el centro del dolor o de las emociones.

Así que realmente el cannabis medicinal y el cannabis terapéutico prácticamente es lo mismo, la misma planta puede causar un efecto eufórico y producirnos carcajadas a la vez que reduce dolores musculares, puede relajarnos tras un duro día y tratar a su vez la ansiedad. Variedades consideradas medicinales, en su mayoría genéticas ricas en CBD con ratios que llegan a alcanzar el 1:1 (misma cantidad de THC que de CBD), en definitiva no son más medicinales que por ejemplo una sativa con cantidades despreciables de CBD, siempre dependerá del uso que se le quiera dar.

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La legalidad de la marihuana va a suceder es inevitable, la única pregunta es cuándo. Las encuestas más recientes muestran que el 54% de  los estadounidenses están a favor de la legalización de la marihuana . He aquí por qué usted también debe estar a favor.

La marihuana está repleta de usos medicinales que no podemos explotar legalmente aquí en los Estados Unidos, pero ¿por qué?¿Todavía estamos atrapados en el alarmismo de los años 30? O es la idea de que una planta que cura el dolor y que puede crecer en su patio trasero es una amenaza demasiado grande para la poderosa industria farmacéutica?

La marihuana no es una droga de entrada.  La ciencia es abrumadora . Mientras que algunos usuarios van a usar otras drogas, la mayoría no. No hay conexión significativa que se pueda probar.

La Medicina y la Ciencia

El cuerpo humano tiene un vasto sistema de los receptores de cannabinoides incrustados en las membranas celulares. Cuando se estimulan, los receptores de cannabinoides responden con una variedad de procesos fisiológicos.

Los receptores cannabinoides son estimulados por cannabinoides. Los dos cannabinoides más estudiados son el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD).

Las propiedades medicinales de la marihuana están bien documentadas. La documentación más antigua en la farmacopea muestra que la marihuana se cultivaba con fines médicos 2700 años antes de Cristo para tratar dolores reumáticos, constipación intestinal, trastornos del sistema reproductivo femenino, la malaria y otros problemas de salud.

Hoy en día, los cannabinoides se encuentran en estudio para el tratamiento de:

Cáncer
Epilepsia
Dolor
Glaucoma
Enfermedad de Parkinson
La reducción del tumor

Y muchos problemas de salud más graves. Sin embargo, las cuestiones legales siguen impidiendo el progreso de la investigación científica, y  gran parte de la ciencia es contradictoria .

Los cannabinoides y Salud Mental

Además de los beneficios para la salud física, los cannabinoides en forma de aceite de CBD se han utilizado para tratar los trastornos mentales como la esquizofrenia, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la depresión, la ansiedad y los efectos debilitantes del estrés crónico … sin el efectos secundarios psicoactivos del THC.

Nora D. Volkow, directora del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, es cautelosamente optimista sobre el tema del CBD. En una  presentación ante el Caucus del Senado para el Control Internacional de Narcóticos , dijo, “todavía se necesitan estudios clínicos rigurosos para evaluar el potencial clínico del CBD para condiciones específicas. Sin embargo, la investigación pre-clínica (incluyendo tanto el cultivo de células y en modelos animales) ha mostrado que el CBD tiene una gama de efectos que pueden ser terapéuticamente útiles, incluyendo anti-convulsiones, antioxidante, neuroprotector, anti-inflamatorio, analgésico, anti-tumor, propiedades anti-psicoticas y anti-ansiedad “.

Accesibilidad

La marihuana es una planta resistente que puede crecer casi en cualquier lugar. A pesar de que, naturalmente, se adapta bien a las condiciones al aire libre, la mayoría se producen cultivos comerciales y para el  aceite de CBD se fcultiva en invernaderos por una maduración más rápida, utilizando técnicas de privación de luz en un entorno cuidadosamente controlado.

Los pequeños cultivos de uso personal pueden ser cultivados en un área muy pequeña. Las leyes varían; en los Estados norteamericanos más indulgentes como Colorado (por ejemplo), cualquier persona mayor de 21 años puede cultivar hasta seis plantas de marihuana, con tres a la vez en la etapa de floración. Aunque es fácil de cultivar, la mayoría de las personas optan por productos cultivados comercialmente, por lo que  la marihuana legal es una industria de $ 1 billón en EEUU.

La oposición

Con toda esta evidencia acerca de los aspectos positivos de la marihuana legalizada, de bajo precio, popularidad, facilidad de acceso y uso, puede que se pregunte quién está en contra. Para responder a esto, es una buena idea  seguir el dinero . Si las condiciones crónicas se pueden manejar con una planta que puede crecer en su jardín, ¿quien pierde los beneficios? Solo el manejo del dolor es más o menos una  industria de $ 300 mil millones de dólares  y afecta a 100 millones de estadounidenses. No es difícil imaginar por qué la poderosa industria farmacéutica podría inyectar mucho dinero para oponerse a un tratamiento gratuito.

La crisis de opiáceos

En 2014, 28.647 personas  murieron a causa de abuso de opiáceos  en Estados Unidos. Eso son78 personas cada día. Decenas de miles de estadounidenses son adictivos y se matan a sí mismos con los medicamentos recetados. En el mismo año, el número de muertes de marihuana fue … cero .

La epidemia de opioides es importante en esta discusión porque la adicción mortal por lo general comienza con una receta para el tratamiento del dolor. La marihuana es una opción viable y mucho menos destructiva para las personas con dolor crónico.

El cambio de marea

Por primera vez en la historia, la marea ha comenzado a cambiar. Legislaciones de la marihuana legal se están proponiendo en muchos estados y los votantes lo están hablando. Colorado recaudó  $ 88 millones en impuestos de marihuana  el año pasado, y lo utilizó para financiar las escuelas.

La realidad es que la gente fumar marihuana –  49% dice que lo han intentado . Es fácil de cultivar, fácil de encontrar, y relativamente barata. La despenalización daría a la ciencia la oportunidad de estudiar sus propiedades medicinales y a los cultivadores la libertad de acción para produci el cáñamo, una planta fibrosa de rápido crecimiento con  un montón de usos .

Mantener anticuadas las leyes sobre la marihuana en los libros es simplemente una locura. La despenalización es inevitable. La única pregunta es cuánto tiempo más vamos a dejar que los grupos de presión avariciosos difundan la información falsa y den pie al camino de una mayor calidad de vida para las personas con condiciones que podrían administrarse mejor con docenas de cannabinoides.

Por Sherry Gray

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John Salley se retiró en el 2000, hace ya 16 años. Pero él está convencido de que con cierta ayuda aún podría seguir en las canchas.

Y es que el cuatro veces campeón de la NBA durante las décadas de los 80 y 90 defendió  el uso medicinal de la marihuana, ya que esta sustancia puede ayudar a los deportistas en su rendimiento y también a prolongar su carrera.

“Soy un defensor y defiendo la marihuana medicinal. Vemos cómo pillan a los jugadores de fútbol americano en Alabama. Es algo que debemos sacarlo y moverlo de su estatus. Debemos drnos cuenta de que el cannabis puede ayudar al cuerpo humano”, comentó Salley.

“Se puede ayudar a los atletas. Yo no empecé a fumar hasta mis dos últimos meses como profesional. Y creo que si hubiera fumado mientras estaba en activo, probablemente aún seguiría jugando”, añadió en su propuesta.

Por contextualizar, la marihuana es legal en Colorado, Oregon, Washington y Alaska. Es decir, justo los lugares en los que juegan varias franquicias de la liga NBA, como son los Nuggets, Blazers o Wizards.

Si esto continúa, ¿por qué no se debe permitir a los jugadores de la NBA usar la hierba medicinal? Puede ser un método eficaz para el tratamiento del dolor, que por cierto es bastante común en una profesión que requiere este tipo de trabajo físico intenso.

El exjugador de 52-años de edad, Salley es, obviamente, exagera acerca de si todavía jugaría hoy si fumase marihuana, pero tal vez su carrera hubiera durado más tiempo. Los jugadores ¿no deberían determinar por sí mismos qué métodos legales pueden seguir para gestionar las lesiones?

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Por Jose María Escorihuela Sanz.- Muchos dicen que la adicción es motivo suficiente para limitar la oferta de drogas. Según se suele argumentar, el peligro de que caigamos presos de nuestros oscuros impulsos y pongamos a la sustancia en centro de nuestras vidas, dicen, justifica de sobras la prohibición.

Este razonamiento, pudiendo parecer de sentido común, va en contra de numerosas ideas que son intuitivamente aceptadas. La más importante de ellas quizá sea concepto del “consentimiento informado”, un requisito clave en nuestros tiempos con el que pedimos permiso a alguien para hacerle algo que puede resultar desagradable. Al aceptar comúnmente que este trámite es moralmente necesario, especialmente en situaciones muy delicadas, nos reconocemos una autonomía privada inviolable y entendemos que, para protegerla, es preferible practicar un trato de carácter voluntario. De esta forma, establecemos el consentimiento informado en numerosos momentos cruciales, siendo el rito que distingue un acto legítimo de otro que no lo es, diferenciando, por ejemplo, una violación de hacer el amor, un asalto físico de un combate de boxeo, un homicidio de un suicidio asistido o un robo de una donación.

Nuestra sociedad ha aprendido a protegerse de la tiranía arbitraria de los demás precisamente así, reconociendo que somos libres, que no debemos hacerle a otros cosas sin su permiso y que sólo un motivo muy poderoso nos permite arrebatarle la libertad a alguien. ¿Acaso el peligro que trae la adicción es uno de esos motivos? Tal vez me equivoque pero, personalmente, dudo que los daños derivados de la dependencia a las drogas deban generar esa excepción. Actualmente, reconocemos a los seres humanos una autonomía plena en situaciones que tienen mucho más riesgo, ya sea en el derecho que los pacientes poseen para pedir el alta voluntaria en situaciones de clara necesidad asistencial, en la práctica de deportes de riesgo, en la toma de tabaco o alcohol, en el desempeño de trabajos de alto riesgo, o en la libre expresión y difusión de ideologías que han traído consecuencias nefastas para la humanidad.

La única excepción que se me ocurre, es que la persona no tenga capacidad de voluntariedad, de plena conciencia, de madurez o de libertad de acción a la hora de elegir drogarse. A excepción de los niños, de los incapacitados mentales y de los que están coaccionados por otros, no veo excusa para apelar a algún posible desconocimiento que afectase a un consentimiento claramente informado, pues en la era de información todos tenemos a nuestro alcance ingentes cantidades de información sobre las consecuencias predecibles que puede tener el consumo de estas sustancias.

En conclusión, aceptando que las drogas pueden traer consigo dependencia y que ésta puede ser especialmente perjudicial, dado que no suelen provocar un daño mayor al que se puede dar en otras esferas de actuación en las que no cuestionamos que haya libertad de acción, no creo que deba transgredirse el derecho de los consumidores de drogas para adquirir dichas sustancias.

Libertad y buenos humos

Por Jose María Escorihuela Sanz.   @JmEscorihuela

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Si Hillary Clinton es elegida como la próxima Presidenta de Estados Unidos, podrían llegar los cambios a la industria del cannabis. Sobre la base de las declaraciones de Clinton en su campaña, ella tiene previsto si es elegida Presidenta reprogramar la marihuana a una droga de Clase 2, reconociendo efectivamente que la marihuana tiene beneficios médicos y abriendo la puerta a la investigación para dolencias médicas por parte de los investigadores y fabricantes de medicamentos. Clinton ha señalado que el éxito por parte de los estados que controlan sus propias industrias de marihuana, junto con el potencial de éstos como “laboratorios de la democracia” para evaluar si una mayor acción federal debería tomar este camino. También no hay que olvidar que la reprogramación de cannabis a la Lista 2 permitiría a los médicos de inmediato en todo el país prescribir el cannabis para las dolencias aprobadas.

Sin embargo, este empuje de reprogramar el cannabis de Clinton irónicamente en realidad podría terminar siendo contraproducente para la industria ya creada.

Durante mucho tiempo la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre Marihuana (NORML) y otras organizaciones sin ánimo de lucro han estado presionando a los legisladores para que eliminen la programación 1 de la marihuana y legalicen o despenalicen el cannabis a nivel federal con eficacia. Si Clinton logra su objetivo, la NORML y sus compañeros tendrían ese primer paso hacia una posible legalización completa. Sin embargo, el cambio a la Lista 2 podría tener un costo muy grande para la industria del cannabis.

Las terapias actuales que llevan la designación de la Lista 2 incluyen al OxyContin, Percocet, y la morfina, por nombrar unos pocos. Si bien estos narcóticos pueden ser recetados por un médico para el tratamiento del dolor, también son estrictamente regulados por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos. La FDA es el organismo regulador responsable de establecer la eficacia medicinal, que aprueba los medicamentos, la regulación del proceso de fabricación de los medicamentos, y la supervisión de su exactitud para la comercialización y los etiquetados para los paquetes de los productos terapéuticos. Mover la marihuana a una clasificación de la Lista 2, en efecto, movería la marihuana medicinal al negocio farmacéutico y colocaría la industria bajo las apretadas y costosas reglas y regulaciones de la FDA.

Por ejemplo, la FDA podría exigir a todo el empaquetado y etiquetado pasar su control antes de la la venta al por menor en tiendas de marihuana medicinal. Tal vez eso no es tan malo, pero sin duda podría ralentizar el proceso a través del cual la marihuana medicinal podría comercializarse.

En segundo lugar, la FDA podría perfectamente regular el proceso de fabricación de la marihuana medicinal en las granjas de cultivo. Esto podría incluir la garantía de que el contenido de THC cultivado permanece constante y dentro de ciertas pautas. Si los productores no están cumpliendo con las estrictas normas establecidas por la FDA, entonces podrían ser objeto de multas, y sus cultivos podrían no llegar a los dispensarios de marihuana medicinal.

Sin embargo, el aspecto más dañino de una nueva designación a la Lista 2 podría dar la posibilidad de abundantes ensayos clínicos. La FDA no está obligada a tomar la palabra de la industria del cannabis de que la marihuana tiene un efecto beneficioso sobre la epilepsia o el dolor, como ejemplo. En lugar de ello, la FDA podría exigir que los cultivadores de marihuana medicinal, procesadores y minoristas demostrasen que la marihuana medicinal puede cumplir con estos criterios de valoración primarios en los ensayos clínicos tradicionales atendidos y supervisados. Los ensayos clínicos pueden tardar mucho tiempo, y pueden ser extremadamente ser costosos. La solicitud de registro de medicamentos por sí solo es un coste añadido significativo.

La regulación de la FDA sobre la industria de la marihuana podría ser una pesadilla. Las empresas de marihuana más pequeñas que no pueden pagar estos costos regulatorios adicionales podrían ir a la quiebra, mientras que las empresas más grandes pueden absorber esos costes pudiendo tomar el relevo.
En teoría, una reprogramación podría dar a los inversores más formas legítimas para tomar parte en la historia de la marihuana, pero también podría inhibir la competencia y por lo tanto aumentar el precio de la marihuana medicinal para los consumidores.

¿Podría la reprogramación a la Lista 2 hacer más daño que bien ala industria del cannabis ya existente?

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Una breve mirada a algunos colectivos de los defensores más inverosímiles de la legalización del cannabis y sus motivos.

Las cuestiones de cannabis y las leyes que rodean es un tema muy debatido en todo el mundo, como los usos médicos de cannabis que se están encontrando y que se prueban constantemente, o las posiciones previamente aceptadas sobre el cannabis que tienen una influencia muy negativa en el individuo y la sociedad y que poco a poco están siendo abandonadas. Parece que con cada día la legalización de cannabis gana más adeptos, ya que cada vez es más socialmente aceptable usar el cannabis, incluso de forma recreativa. Sin embargo, sigue siendo un tema muy polarizante y cómo está cambiando la situación se observa mejor en el caso de los Estados Unidos de América.

Cuando se trata del cannabis en Estados Unidos sigue estando ampliamente prohibido por la ley, de hecho, por la ley federal, se prohíbe la posesión de cualquier cantidad de cannabis para uso médico o recreativo. Esas leyes son sustituidas por las leyes estatales. Estas leyes estatales se han ido poco a poco cambiando durante más de 50 años. Con algunos estados que optan por la despenalización del cannabis, algunos legalizan el cannabis medicinal y, más recientemente, algunos incluso están legalizando el uso recreativo del cannabis. El cannabis medicinal ha sido legalizado en 20 estados y en 4 estados adicionales su uso recreativo también se ha legalizado. El proceso se está acelerando rápidamente, de modo que en 2015 ha habido más de 50 iniciativas legislativas que consideran el uso del cannabis.  Algunas encuestas muestran que una mayoría de los ciudadanos (52%) están por la legalización a nivel nacional, y tal acto aún no se ha logrado. Es exactamente por qué los fieles defensores del cannabis podrían ser hoy más importantes que nunca, ya que la sensibilización y un cambio de percepción es exactamente lo que se necesita para su causa.

A medida que el número de seguidores de cannabis en los EE.UU. está aumentando es poco probable que los defensores comiencen a emerger dando más legitimidad a la causa, ya que muestran cómo el movimiento lo abarca todo y no se limita a ciertas subculturas. En este artículo, presentamos algunas de ellas.

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LAS MADRES

Si hay un grupo de la sociedad menospreciada por el uso de la marihuana es sin duda una madre. Estas ideas provienen del hecho de que los consumidores de marihuana son percibidos como modelos irresponsables y, en general malos.

Bueno, sin duda hay aquellas madres que no están de acuerdo, creen que el cannabis en realidad les hace mejores madres ya que se sienten más tranquilas, más pacientes, incluso optimistas y abiertas para actividades divertidas. Todos estos rasgos son sin duda los de los buenos padres.

Entre un gran número de grupos de apoyo de cannabis, se encuentra ciertamente. Las Beverly Hills “de marihuana Moms” creen que lo están haciendo con clase lo de la marihuana. Gozan de una aureola de lujo en el uso de la marihuana como un chef privado preparando sus platos lujosos con cannabis infundido por sus cenas gourmet.

Su objetivo es cambiar la percepción de un usuario medio de cannabis. Por citar a una de sus miembros: “Se nos han ocurrido en contra de las personas que dicen que la marihuana es para drogadictos sucios, somos la prueba de que se puede ser buenos padres y miembros productivos de la sociedad y utilizarlo.”

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LOS VETERANOS DE GUERRA

Los veteranos militares, en particular aquellos que sufren de trastorno de estrés postraumático (TEPT) han recibido una buena noticia en Mayo del 2016, cuando el Congreso votó a favor de levantar la prohibición federal sobre cannabis medicinal. Tanto la Cámara como el Senado aprobaron medidas para bloquear al Departamento de Asuntos de Veteranos (VA) de hacer cumplir la regla que prohíbe a sus médicos ni siquiera discutir el tratamiento.

De acuerdo con los resultados de la 7ª encuesta membresía anual de Iraq and Afghanistan Veterans of American (IAVA) , el 68 por ciento de los veteranos dicen que el cannabis medicinal debe ser legal, y el 75 por ciento cree que los médicos del VA deben ser capaces de recomendar el tratamiento con marihuana a los pacientes elegibles.

Los veteranos están celebrando el desarrollo, ya que pronto podrían ser capaces de obtener acceso al cannabis medicinal. Ha habido una gran cantidad de evidencias anecdóticas dentro de su comunidad de que el cannabis medicinal ofrece una alternativa natural y menos adictiva que los medicamentos con receta, especialmente los analgésicos. De la marihuana se ha dicho que puede ayudar con las condiciones como el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad, el insomnio y el dolor crónico.

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LA POLICÍA

Siempre ha habido una relación enferma entre la policía y los consumidores casuales de marihuana. Después de todo, la policía es quien pone a los fumetas detrás de las rejas, y la aplicación de la ley tiene una larga historia ejerciendo presión contra la reforma de las políticas de marihuana. Es exactamente el por qué la mayoría de la gente no piensa en la policía cuando piensa en los partidarios de la legalización de la marihuana.

Law Enforcement Against Prohibition (LEAP), que se describe como “un grupo de policías, jueces, fiscales y otros profesionales de la justicia penal que abogan por la legalización de la marihuana” rompen esos estereotipos y dan una visión nueva de lo que piensa los más rectos con el cumplimiento de la ley.

En sus palabras:

“La LEAP se ha comprometido a poner fin a décadas de políticas fallidas contra la marihuana que han dañado la vida de innumerables estadounidenses y sus familias, desacelerando el sistema de justicia en todos los niveles, y erosionando la confianza entre las comunidades y la policía.”

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LOS MÉDICOS

La mayor organización de médicos en Estados Unidos es la American Medical Association y su punto de vista oficial es que aprueban la legalización de la marihuana para uso recreativo. Una ruptura de este tipo de actitudes proporcionada por una organización de Médicos que recientemente abogó por la regulación del cannabis.  Hasta ahora, el grupo está formado por 50 médicos bien establecidos y de buena reputación y su misión es hacer un llamamiento a los estados y al gobierno federal para legalizar y regular el uso recreativo de la marihuana en el interés de la salud pública.

Ellos argumentan que la prohibición hace más daño que bien y que, como es el caso de alcohol, el tabaco y el abuso de sustancias, debe ser manejado como un problema de salud, no criminal. Ellos sienten que a través de la inmersión diaria con la experiencia anecdótica de los pacientes y la creciente evidencia científica, los médicos estadounidenses con conocimientos deben darse cuenta de lo siguiente:

• El uso de cannabis por adultos sanos es generalmente benigno, por lo que su prohibición es innecesaria.

• El cannabis es mucho menos dañino para los adultos que el alcohol y el tabaco, que son tanto legales debido a la imposibilidad de prohibir las llamadas drogas “blandas”.

• El cannabis puede ser perjudicial para los menores, pero la prohibición no impide que los niños y adolescentes tengan acceso a la droga.

• La carga de la prohibición del cannabis afecta de manera desproporcionada a las comunidades de color y pobres de la nación.

Randy

LOS MAESTROS

A raíz de la iniciativa de California de legalizar el uso recreativo del cannabis para los mayores de 21 años, el presidente de la American Federation of Teachers, Randi Weingarten (foto superior)expresó su aceptación del consumo personal de cannabis diciendo: “Todo con moderación esta más o menos bien”, pero también agregó:

           ” no justifico a los niños que usan marihuana o cualquier otra droga ilegal, al igual que no apruebo el consumo de alcohol, se debería legalizar la marihuana y creo que debería permanecer ilegal y fuera de los límites de los niños”.

A medida que se espera que su opinión sea ampliamente aceptada entre la comunidad de la enseñanza, la mayoría de los profesores sienten que la marihuana sería sólo otra sustancia junto con el alcohol, tabaco y otras sustancias tóxicas que ya están disponibles también y son perjudiciales para los jóvenes a los que se esfuerzan por enseñar.